Entrevista bandas de rock
ACDC

AC/DC «Power up»

No se puede negar, siempre es una alegría tener noticias de AC/DC. Más aún si tenemos en cuenta que no éramos muchos los que apostábamos por la continuidad de la banda australiana después de la sucesión de desgracias por las que han pasado durante los últimos años: los problemas auditivos de Brian Johnson, las complicaciones de Phil Rudd con la justicia y, sobre todo, el fallecimiento de Malcolm Young en 2017.

Con este panorama y, sobre todo, después del circo que montaron en su última gira con Axl Rose como vocalista, parecía que, después de más de tres décadas, la máquina se había parado definitivamente. Pero he aquí que, en un año de pocas alegrías, la más grande nos ha llegado desde el otro extremo del mundo. Y es que Angus y los suyos han decidido que todavía no era su hora y han puesto los cojones encima de la mesa para callar a todos los que querían enterrarlos, publicando su mejor disco de los últimos 20 años… por lo menos. “Power up” es el título de esta auténtica joya que, desde la primera escucha, te atrapa y te recuerda por qué AC/DC es uno de tus grupos favoritos de siempre.

Este no es un “Rock or bust”, aquel prescindible disco que sacaron en 2014 sólo para seguir manteniendo en marcha la maquinaria sin ningún esfuerzo, y que daba muestras de agotamiento en un momento en que el alma de la banda, Malcolm, se empezaba a apagar a causa de la demencia, que acabaría finalmente con su pocos años después. “Power Up” es mucho más, es un trabajo en el que todos han puesto el 1.000 % de lo que tenían para hacer de este disco una reivindicación en toda regla, dejando claro que los más grandes nunca se marchan por la puerta de atrás.

Así que aquí están, todos los que son, cada uno superando sus baches, y apoyados en la magia del productor Brendan O´Brien para traernos un álbum casi perfecto.

El disco, aunque suene a perogrullada, suena, simple y llanamente, a AC/DC, lo que, a estas alturas de la película es lo mejor que se puede decir de un nuevo trabajo de los australianos; tiene todos los componentes que les han convertido en uno de los grupos más influyentes en la historia del rock and roll… que se dice pronto: riffs machacones, voces agudas, temas coreables y esa esencia única de la banda que mejor ha sabido mezclar el rock and roll clásico con el hard rock.

Nos encontramos un Brian Johnson en estado de gracia, que demuestra que su característico timbre de voz está mejor que nunca a sus 73 años

Tras varias escuchas, la mayor sorpresa, como digo, no está en el sonido, que, insisto, sigue la línea clásica de AC/DC, sino en los pequeños detalles que te reconcilian con la banda después de los mencionados últimos percances. En ese sentido, nos encontramos un Brian Johnson en estado de gracia, que demuestra que su característico timbre de voz está mejor que nunca a sus 73 años recién cumplidos; buena muestra de ella son sus exhibiciones en “Rejection”, “Code red” o “No man´s land”, la única pieza en la que se salen un poco de la línea clásica de la banda para abrazar el rock sureño y el blues.

ACDC power up

También es destacable el trabajo de Cliff Williams y Phil Rudd, la base rítmica imprescindible e inconfundible en cualquier disco de los australianos, y cuya importancia en este disco es innegable en dos medios tiempos como “Through the mists of time” o “Wild reputation”, donde demuestran que el sonido de AC/DC es mucho más que una sucesión de riffs interminables de guitarra que, por cierto, los hay… y muchos.

Pero si alguien ha realizado un trabajo extraordinario para sacar adelante este nuevo álbum, ese ha sido Angus Young, quien ha sido responsable de mantener vivo el legado de la banda en un momento en que los palos le venían por todos lados, y donde tuvo que tomar la difícil decisión de seguir adelante, superando la muerte de su hermano Malcolm, al que debía ofrecer el mejor homenaje posible, sacando la mejor versión de sí mismo con unos solos que cortan la respiración. Para no extendernos, nos quedaremos sólo con cuatro de ellos: el de “Code red”, el tema que cierra el disco, el de “Witch´s spell” y, sobre todo, los de “Kick you when you´re down” y “Systems down”, dos trallazos que, junto a “Money shot”, están llamados a convertirse desde ya en himnos de la banda.

Tampoco podemos olvidarnos del papelón que tenía que cumplir Stevie Young, sustituyendo, nada más y nada menos que a su tío Malcolm, el auténtico cerebro de la banda, el fabricante de riffs… y la verdad es que el último Young de la saga ha sacado adelante el reto con creces.

Poco más que añadir… AC/DC han vuelto en su mejor versión, y ojalá se acabe pronto toda esta mierda y decidan que es el momento de embarcarse en otra gira y podamos disfrutar de ellos en directo. Cruzamos los dedos.

Sobre Sergio Iglesias

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