Bandas Tributo

Opinión│Sobran tributos, falta creatividad

No espero nada, suelo ser así. Tal vez porque de ese modo me llevo menos desilusiones, siempre puedo pensar un: “ya me lo esperaba”, a lo mejor eso sea de cobardes, probablemente. Espero cola en una conocida sala de la capital, no sé por qué estoy allí, ese tipo de conciertos no me gustan, el caso es que estoy.

El puerta me mira con asco, es su trabajo, no se lo tengo en cuenta. Entro, voy directo a la barra y pido un bourbon, intento engañar a mi mente de que me gustará lo que he venido a ver. Al rato apagan las luces, comienza el espectáculo. Una, dos, cinco canciones, no lo aguanto más, estoy deseando que termine y volver a casa, tengo hambre… Esto ya me lo esperaba.

Con la excusa de rendir homenaje a sus ídolos, se han plantado encima de un escenario creyéndose que la gente iba por ellos

Vuelvo a casa en el coche escuchando un disco del grupo original, no del tributo que he aguantado durante una eterna hora y media. Vibro, me hace ir más deprisa con el coche, cien, ciento veinte, ciento cuarenta… los pelos del brazo se levantan como si estuvieran un domingo en la Bombonera. Disfruto la vida.

Estoy a punto de estrellarme, un idiota hace un adelantamiento agresivo y estamos a punto de darnos. Mis pelos con el tributo no se inmutaban, no tocaban mal, no cantaban mal, no lo hacían mal, pero no dejaban de ser cuatro tíos imitando a un gran grupo, era como ir de público a Lluvia de estrellas, faltaba el casposo de Bertín Osborne.

Escogieron el camino fácil, el de tomar prestado un repertorio, una imagen, una voz, un sonido

Pienso en las muchas horas que habrán invertido para poder COPIAR a la perfección todo el repertorio, me da pena, si las hubieran usado para crear algo, algo único que saliera de dentro de sus tripas, tal vez se sentirían mucho mejor al acabar el concierto. Escogieron el camino fácil, el de tomar prestado un repertorio, una imagen, una voz, un sonido, y con la excusa de rendir homenaje a sus ídolos, se han plantado encima de un escenario creyéndose que la gente iba por ellos, que saltaban al escuchar sus canciones. Se han sentido estrellas por una eterna hora y media. El camino fácil. Puede que si hubieran escogido el camino que está hasta arriba de mierda, el que nadie en su sano juicio escogería, se hubieran revolcado por el subsuelo de salas inmundas, ganándose uno a uno a cada persona que caía por casualidad en aquel agujero, puede que así, algún día, cuatro chavales escogieran el camino fácil y crearan un tributo de ellos.

 

 

Sobre Ruben Ortiz

Nacido en Madrid. En ocasiones escritor, Espíritu Endémico (2016), su primera novela. En otras, voz/guitarra en el grupo de rock/blues Falconetti. Inventando historias desde 1986. Ahora, colaborando para La Sexta Cuerda.

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