Entrevista | Belo

Conocí a Belo un 23 de marzo de 2017. Había quedado en acompañar a mi amiga C. a uno de los posiblemente primeros «Jueves de autor» en los que él participaba tras haber clausurado su etapa con Belo y los Susodichos un par de meses antes. Ese concierto en La Fídula sería el primero de tantos a los que C. y yo asistiríamos juntas desde entonces.

El pasado 15 noviembre, día de la publicación de su primer disco en solitario, La verdadera historia de todas mis mentiras, tuve el placer de poder entrevistarle:

 

“Vuelves” con La verdadera historia de todas mis mentiras. Y digo vuelves entre comillas porque algunas de las canciones que has incluido en el disco, a los que te hemos seguido por los bares de Madrid durante los últimos dos años, nos las habías regalado previamente. ¿Cómo ha sido el camino hasta llegar al disco?

Pues la verdad es que yo siempre estoy componiendo, es una actividad que aunque esté tocando más frecuentemente o menos siempre estoy con ella. En la última época con Los Susodichos ya me venía rondando la idea de dejar la banda, de hacer algo en solitario, y había unos cuantos temas por ahí que ya eran un poco los que me estaban dando la llave para abrir esa puerta y este nuevo proyecto. Entonces una vez se acabó el ciclo con Los Susodichos, de esas composiciones salieron diez temas. Vi una conexión entre ellos, porque me apetecía hacer un disco bastante conceptual y que todas las canciones tuvieran que ver unas con otras, que se correspondieran con un momento de mi vida, y pasó así: me di cuenta de que creía que tenía el disco y fue cuando empezamos a grabarlo. Salió así, sin más. No me planteaba nada en particular, me dejé llevar y entre todo lo que tenía se fueron iluminando esas canciones y fue apareciendo el disco.

En 2017 tomas la decisión de comenzar un proyecto en solitario como ya has dicho. ¿Cómo has vivido este proceso? ¿Se podría decir que empezaste desde cero?

Sí, por una parte es empezar desde cero, pero un poco con trampa porque cuentas con una experiencia adquirida.

Más como una forma de evolucionar, quizás…

Claro, porque sobre todo tienes que empezar a desaprender. Hay cosas que sabes que no te ha gustado cómo las has hecho y tienes que intentar hacerlas bien. Entonces he ido desaprendiendo algunas cosas, y tirando de experiencia en otras. En este disco me apetecía sobre todo hacerlo a mi manera. No es que estando en una banda no haces lo que tú quieres, pero al final es algo que te condiciona. Yo al estar con Los Susodichos delegaba en ellos en muchas cosas, y de esta manera es hacer las cosas tal cual yo quiero al 100% sin tener a nadie detrás aconsejándome o diciéndome tal o cual. Y estoy muy contento porque estoy muy libre, me siento muy a gusto en este camino nuevo. Y trabajando con El Dromedario Records estoy muy contento también porque tenemos una manera de trabajar bastante particular, con la premisa de hacer las cosas muy artesanalmente, con mucho cariño, con mucho mimo, sin prisas y sin esperar nada a cambio, sino por el puro placer de hacer arte y de la manera más personal que podemos.

Y dentro de lo que has aprendido y desaprendido en estos años de carrera, tomando distancia, ¿cómo percibes tu trayectoria desde, no sé, desde que tocabas en el metro hasta hoy que estamos sentados en la nave espacial de El Dromedario?

[Risas]

Muy loca, muy loca. Con muchos contrapuntos y con muchas contradicciones. Al final creo que mi música representa quizás un poco mi mundo personal y, bueno, desde que empecé tocando en el metro me han pasado un montón de cosas, unas mejores, otras peores, pero he estado en situaciones y momentos muy diferentes. Te puedo hablar de la nominación que tuvimos a un Grammy Latino, que eso para un chaval que está tocando en el metro le nominen a un Grammy al año siguiente es un paso enorme. O estar girando con músicos grandes, tocar en el MTV Day y cositas así muy grandes, y pasar de ahí a momentos muy desastrosos, muy de casi tirar la toalla. Yo creo que las personas estamos en una constante renovación y es un poco lo que me ha pasado a mí: he tenido varios ciclos muy distintos, y para pasar de uno a otro hay que volver al principio y empezar de cero, como hablábamos antes, ¿no? Cuantas más situaciones vives con tu música, quiere decir que has estado vivo, que has estado probando, que no te has estancado. Todo en el fondo tiene sus cosas buenas.

En el libreto dices que el disco “está hecho desde las profundidades más oscuras de [tu] alma”, que habla de ti. Y es cierto que una vez te pones a bucear en las letras se percibe que te desnudas de manera integral. ¿Es eso lo que querías transmitir?

Era la idea, sí, me apetecía. Lo que venía haciendo por ejemplo en la última época con Los Susodichos eran muchos conciertos acústicos porque quería mostrar una realidad que era mía. Quiero decir, muchas veces la gente ve la carrera de un músico, como es mi caso, a través de las redes sociales y hay quien piensa que lo estás petando, y por eso me apetecía mostrar la realidad de lo que soy, de lo que he conseguido musicalmente, personalmente, y quería plasmarlo en el disco. No me siento cómodo engañando; ni a la gente ni a mí. Quería y necesitaba hacer algo muy sincero y muy real. Mi evolución me ha llevado a no ser capaz de hacer ni una puta canción sin decir lo que pienso o lo que siento. Creo que tengo un compromiso artístico con la realidad, con la verdad y por eso mi música, sus textos, me han llevado a desnudarme. Es como mejor me siento y no quería hacerlo de otra manera, y creo que se nota y por eso estoy contento, porque era lo que pretendía.

Tengo un compromiso artístico con la realidad y por eso mi música, sus textos, me han llevado a desnudarme

¿Qué es lo más complicado a la hora de escribir canciones sobre temas personales?

Encontrar el lenguaje, cómo expresarte. O sea, cuando yo me pongo a escribir y empiezo a abrir puertas y tal… Ese ejercicio es jodido: atreverte a abrir puertas y ver qué te encuentras detrás. A mí me sale natural porque la verdad es que soy una persona de naturaleza introspectiva, pero incluso a veces es difícil. Pero aún más jodido es encontrar el lenguaje adecuado para entenderme yo y para que me entienda el público, encontrar cómo expresar esto, cómo condensar esta idea en dos frases, cómo puedo hacer para que con esta frase me pueda meter en la cabeza de alguien. Esa búsqueda es lo que más quebraderos de cabeza me ha llevado y me lleva cada vez que me pongo a componer.

Y aparte del lenguaje, de lo que supone llegar a esas diez canciones que me decías antes, ¿cuáles han sido los principales retos en esta ocasión?

Quizá la parte de cómo juntar estos textos con la producción musical. Eso ha sido todo un reto porque ya hay que contar con más personas, con producción, con músicos, y mi reto está en transmitirles a ellos, cuando soy un tío que de producción y esto sé más bien poco, la idea que yo tengo en la cabeza. Estoy muy satisfecho, pero es verdad que yo conmigo mismo, en mi soledad, trabajo muy bien. Luego con los demás tienes que expresarte, contar muy bien lo que quieres, ellos entenderte y bueno, al final son tus canciones y tienes un poco ese miedo de que al compartirlas se desvirtúen un poco.

Si ya fue difícil elegir diez temas, te lo voy a poner un poco más difícil: ¿Con qué tema te quedas?

Uy, eso es como decir ahí…

¿Quieres más a papá o a mamá?

[Risas]

Sí, sí. Además sobre esto que has dicho de “¿Quieres más a papá o a mamá?” yo siempre he pensado que con esa pregunta la sociedad ya te está imponiendo que el amor sólo puede ser para una persona, ¿no? Cuando en el fondo tú quieres a todo el mundo de distintas maneras, ya sean amigos, familia o en relaciones de pareja. Y yo creo que el amor, en sus distintas formas, se puede entremezclar. Pues lo mismo me pasa con las canciones: lo que me da una canción no me lo da otra. Son diferentes pensamientos plasmados en canción, entonces no quiero a un pensamiento mío más que a otro, ni quiero a un sentimiento mío más que a otro. No podría escoger. Si me tuviera que quedar con una sería con “La verdadera historia de todas mis mentiras” porque es el pilar que soporta todo lo demás. Es la canción que mejor expresa el concepto del disco, pero que sin todas las demás canciones tampoco tendría mucho sentido esta otra. Me quedo con ella porque me lo pides tú, ¿eh?

[Risas]

A mí personalmente la que más me gusta es “Hundido”. Me parece una letra muy triste, pero tremendamente sincera. Esta es una de las canciones que además ya llevabas un tiempo cantando en directo y que grabaste en acústico para Sesión de Micros Abiertos junto a Pablo Benavente. ¿Cómo surge esta colaboración, el insertar su poema en tu canción? ¿Fue el tema quien le encontró a él o al revés?

Pues fue de estas cosas que suceden y a mí me molan, ¿no? Lo primero que a mí me gusta mucho mezclar mis canciones con poemas de otros artistas. Entonces un día yo hablé con Pablo tomando algo, y le dije que tenía una canción y que quería que colaborara, bien con algo que escribiera para el tema, o algo que quisiera rescatar, algún fragmento de algún poema. Y después me llamó, me dijo que tenía algo que le venía que ni al pelo, y así fue. Yo la verdad que cuando me lo recitó creo que se encontraron mutuamente la canción y el poema, ya no hablamos de personas. Y me hace ilusión escucharlo con Pablo porque siento que es como la parte que le faltaba a la canción. No sé quién encontró a quién. Supongo que en este mundo de azar y de casualidades, de algún modo estaban predestinados a encontrarse, y creo que ha quedado muy guay. De hecho me gustaría hacer otra grabación con él del tema metiendo alguna instrumentación más y tal porque creo francamente que ha quedado muy bien.

Ahora que mencionas el tema de la instrumentación, es evidente que en las canciones del disco aparecen muchos más instrumentos que en tus directos, en donde estás tú solo en acústico. ¿Cómo vas a llevar eso al directo a partir de que comiences con la presentación? ¿Piensas ampliar banda?

El grueso, de momento, va a seguir siendo en acústico. Me apetece mucho la idea de tocar yo solo. Me pone mucho desde el punto de vista de que me gusta que hay gente que a lo mejor no me conoce o ha escuchado solamente canciones mías instrumentadas y aunque viene a un concierto un poco reacia, luego cuando termina me suelen decir que les ha gustado mucho más que si hubiera instrumentación. Me gusta mostrar ese perfil mío, me siento muy, muy cómodo tocando yo solo, y creo que se nota a la hora de transmitir. Y me gusta mostrar que un tío solo sin más artificios que una guitarra, pueda emocionarte, sorprenderte, agitarte, darte muchas sensaciones. Al final se trata de canciones muy desnudas interpretadas de manera muy desnuda, y eso es lo que me interesa. Ahora también te digo que a partir de enero-febrero haremos una pequeña gira de presentación, que aún no está ensamblada, y sí habrá instrumentación. No sé si con la banda al completo, algún trío acústico, pero lo más seguro es que vayamos combinando estos dos formatos.

Esa era mi siguiente pregunta, cuándo ibas a empezar con la presentación…

¡Vaya! Soy un revienta preguntas…

[Risas]

No bueno, por saber un poco cuáles iban a ser los siguientes pasos a partir de la publicación del disco.

Yo siempre digo que llevo en gira diez años. Me dedico íntegramente a la música y de momento no me puedo permitir el lujo de pasarme seis meses de gira y seis meses componiendo en casa. Lo que sí es lo que te decía: habrá esa pequeña gira que será un poquito más especiales, pero ya te digo, no me apetece hacer nada que no sea reclamado por el público. De momento estoy viviendo un momento muy bonito en el que hago lo que quiero al 100%, pero en un circuito reducido de público, que es algo que me encanta y que quiero cuidar.

Por último, dime: ¿Qué es para ti la música?

Algo por y para lo que tengo clarísimo que yo vivo. En algún momento de mi vida no sé qué pasó, pero ella me escogió. Ella a mí. Te voy a contar algo que nunca cuento: no crecí en un entorno ni con nadie que estuviera vinculado a la música. Ni en mi casa, ni en mi entorno de amigos nadie tocaba ningún instrumento, ni cantaba ni nada. No tuve ninguna relación con la música hasta que con 19 o 20 años empecé a tocar una guitarra, conocí a unos chavales que tocaban y ahí empezó un poco todo. Y ya con 22 o 23 años, cuando decidí dedicarme en serio, intentarlo, mi madre me dijo un día: “Hijo, esto te viene de familia”. Yo me extrañé por esto que te contaba, pero entonces me contó que mi abuelo paterno, que vivía en Extremadura, era cantaor en el pueblo. Y yo no me acordaba, pero sí es verdad que cuando era pequeño e íbamos al pueblo me habían dicho algo. Me hizo una ilusión de la virgen, claro, pero lo mejor es que después me contó que su padre, mi abuelo Abel, que me llamo como él, y al que yo no lo conocí, era poeta en secreto. De repente tenía un abuelo cantaor y otro poeta. Y fue alucinante porque además yo nunca tuve trato con ninguno. Entonces la música es algo que yo llevo dentro, me escogió, y aparte de la satisfacción que te da de viajar, conocer gente y tal, me está dando la vida. Me está ayudando a curarme muchas heridas, a conocerme, me está dando muchas respuestas. Y lo que me da es algo que jamás podré agradecerle lo suficiente aunque haga un millón de canciones.

Sobre Maire Morrigan

Nacida en los 80 en un barrio conflictivo, crecí entre bakalas y boy-bands en los 90. En el 2000, me regalaron una cinta de cassette con “A golpes de rock and roll” en la cara A y "Revolcón" en la B. Fue mi primer pico. No he dejado de chutarme rock desde entonces.

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