Delicatessen Sonora I, 1 o Guan (Buenas Noches Rose)

Un saludiño. Soy nuevo por aquí y me llamo Bill Sabandija. Antes de empezar mi trayectoria aquí ya me he ganado la antipatía de la cúpula con mi actitud, que tal vez pueda ser interpretada como pasivoagresiva por ellos.

Permitidme explicarme, porque no me cuesta adivinar vuestra estupefacción ante lo confuso de esta presentación. Cuando me refiero a mi desafortunada entrada aquí me refiero a que hace unos 2 meses me presenté voluntario como redactor para esto que leéis, y me vendí muy bien, con muchas ganas y tal, pero llevan desde Abril esperando mi debut sin enviarme ni un mail al respecto. La verdad es que me sorprende su paciencia.

Les comenté que tenía en mente iniciar una sección aquí para reivindicar música que yo consideraba que no había tenido la difusión que merecía por su calidad. Inicio la sección con un disco que me encanta, que venero con la importancia que merece, a pesar de haber aparecido, permanecido y desaparecido por/en/de la escena musical de este país (Da Fuckin Spain) sin pena ni gloria.

Aquí os dejo el disco para que lo escuchéis en Spotify, que es gratis si os hacéis una cuenta.

“La danza de araña”, de Buenas Noches Rose.

Es probable que no a demasiada gente les suene tan siquiera el nombre del grupo, y no es extraño. Realmente nunca gozaron de una gran difusión ni promoción. Era una cosa más del boca a boca, forjando su leyenda con sus conciertos a bordo de un camión que recorría las ciudades en las que iban a tocar, su rock and roll bluesero y sus pintas, que eran desde luego llamativas. Eran como unos Guns ‘N’ Roses madrileños.

Podeis apreciar su estética en el siguiente videoclip del grupo que alguien ha tenido la gentileza de subir con una resolución tan ínfima que os hará sangrar los ojos:

El disco se abre con el tema “La araña”, que a su vez tiene una intro bastante larga con un blues cutremente interpretado y producido, que da paso a un TEMAZO así, en mayúsculas.

En una primera escucha sin conocer previamente al grupo llama mucho la atención la carismática voz que lidera la canción. Carismática tanto por lo personal como por lo creíble. La canción se convierte en TEMAZO tan sólo por la voz. Aunque joda decirlo, esa es la verdad. Hasta se permiten el lujo de un falso final y nos sorprende gratamente escuchar como se arrancan de nuevo.

Bueno, pues tras la danza de araña nos quedamos expectantes y el siguiente track del disco, “Espíritu de la carretera”, no nos decepciona. El tema es más sólido. Se nota que, tras introducirnos en su mudo con la primera canción, quieren llevarnos un poco más allá, pero sin prisas. Este segundo tema es, como el primero, solamente una presentación del grupo.

Es en el tercer track donde, sin sonrojos, se exponen. Y a lo grande. Nos empiezan a desvelar sus misterios. El nombre es tope raro, ¿no? ¿Qué es eso de buenas noches rose? O Rosé, como dice uno que yo me sé. Pues claro, Rose es una chica, Rosa se llama, y por lo que uno deduce es una tía yonqui a más no poder, que inesperadamente hace posible que alguien componga este blues tan bueno.

Este tercer tema, Rosa I (o 1, o Guan) es, a la sazón, sobre la perfecta interfecta que marca cada paso de este grupo. Desde su nombre hasta las mejores canciones, todo en esta banda está impregnado por la tragedia de esta chica, que no cuesta imaginar como la fallecida novia o ex de alguno de los compositores de la banda. Y entre ellos, aunque cueste creerlo, no se halla el cantante que nos sorprende gratamente con su interpretación.

“Madre” entra a cañón para recordarnos que este grupo es cañero. Cañero pero de categoría, con influencias del rock y del blues más clasicorros. No son unos chavalitos que tocan quintas y gritan. No, aunque desde luego hacen ambas cosas cuando procede, pero su amargo sonido tiene un regusto dulce y antiguo, de indudable calidad.

Y a continuación nos obsequian con todo un hit. Desde el principio, el fuzz de esa guitarra nos transporta a lugares conocidos, pero decorados ahora al más puro estilo canalla, gracias a la personalidad que destila la voz. Y la letra no tiene desperdicio. “Marrón”, color de la heroína.

Y podría desgranar cada tema porque este disco es una maravilla, pero eso queda para la parte II (o 2, o Chu)

Sobre Bill Sabandija

Soy el arquetipo de supervillano aunque, por desgracia, carezco de superpoderes. Supongo que eso me convierte en simple villano. Pero canalla, eso sí. Y, a veces, incluso bellaco.

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