Capitán Cobarde Albertucho

Capitán Cobarde: “Pasé de Albertucho a Capitán Cobarde porque tenía que sentirme identificado con lo que hacía”

Fotos: Laura Palacio (concierto en Sala Mon, Madrid)
Redacción: Mario de Jaime

Corría el año 2010 cuando Albertucho se convirtió en Capitán Cobarde. Han pasado ocho años, cuatro discos de estudio y  muchos conciertos por salas y festivales, pero Alberto sigue siendo ese chico cándido y encantador que empezó a tocar la guitarra en el barrio sevillano de Bellavista en la década de los 90. La Sala Trinchera fue testigo el viernes de su primer concierto del 2019 con los Niños Perdíos. Y en La Sexta Cuerda pudimos hablar con él por segunda vez, antes de que tuviese lugar la prueba de sonido reglamentaria para que todo suene a la perfección. Un auténtico lujazo.

Pregunta: Lo primero de todo: ¿Tienes ganas de ponerte encima del escenario? Porque estos dos conciertos de este fin de semana en Málaga y Granada serán los primeros del año para ti y tus Niños Perdíos…

Respuesta: Sí claro, tenemos muchísimas ganas, porque la última vez fue en Sevilla y el concierto y todo fue gloria bendita con mi gente. Pero ya teníamos ganas de volver y ha sido, tú sabes, el enero, que ya sabes cómo es: triste siempre. La cuesta de enero cuesta (risas). Y nada, estamos ahora empezando de nuevo con todas las ganas del mundo.

 

Capitán Cobarde
Capitán Cobarde tocando la harmónica

P: Relacionado con la anterior pregunta: ¿qué te ha movido para empezar un nuevo tramo de la gira este año? Y ya de paso te pregunto: ¿qué fechas están ya confirmadas?

R: Si es que llevo toda la vida igual… En esta profesión uno tiene que estar en la carretera. Yo vivo de esto, lleno la nevera con mis conciertos, con ir a Málaga, a Bilbao, a Pamplona o a Cuenca. Y si no hago esto, ¿qué hago? (se oye un ruido en el otro camerino), están a tope los vecinos, ¿eh? (risas). Y lo que te decía, yo me dedico a esto y llevo un ciclo desde que tengo dieciocho años desde que salió el primer disco. Ha sido un poco lo mismo desde entonces: disco y gira. Ahora me he inventado este disco con los Niños Perdíos, que mira, por lo menos da pie de seguir en la carretera hasta que salga el siguiente disco. En cuanto a las fechas, no te puedo decir ni una (risas). Te puedo decir que voy a un montón de sitios. Que mi gente se meta en mi página web y vea todos los sitios confirmados.

P: Vamos a retroceder en el tiempo hasta el año 2004. ¿Qué significó para ti el lanzamiento del disco ‘Que se callen los profetas’? Para tu primer disco no está nada mal contar con las colaboraciones de Kutxi y Rosendo…

R: Hombre… Ahí conocí yo al Kutxi. Ayer mismo estuve con él en un concierto en Madrid. No nos veíamos desde hace dos o tres años y estuvimos hablando ahí de nuestras cosas. Nos lo pasamos de puta madre. Y los Marea ya llegan otra vez porque ya tienen el disco grabado y todo. Yo recuerdo de ese disco que yo todavía no me tomaba la vida muy en serio. Todavía conservo un poco de esa inocencia, pero es verdad que uno llega a Madrid con dieciocho años y con los aparatos en la boca puestos y no me enteré mucho de lo que pasaba al mi alrededor. Llegó Rosendo, yo flipé, lo mismo que cuando conocí al Kutxi. Y bueno, ahí fue cuando empecé a dedicarme a la música, a tomármelo como una profesión y la canción como una forma de artesanía.

P: Avanzando un poco en el tiempo, ven la luz tanto ‘Lunas de mala lengua’ como ‘Amasijo de Porrazos’. ¿Consideras estos dos discos como los más rockeros de tu carrera musical? ¿Por qué?

R: Yo diría que el ‘Amasijo de Porrazos’ es el más “garaje”. Ahí me metí un poco más en el rollo de Pearl Jam, incluso hay guiños a los Artic Monkeys. Es un poco más “garajero”, con ese punto. Pero claro, a mi rollo (risas). Yo me acuerdo cuando hice la promo de ese disco, que los periodistas me decían en la Warner: “Pero tú sabes que me estás diciendo grupos que luego la gente que te escucha a ti no escuchan”. Pero bueno, yo sí que los escucho (risas). Luego lo hago a mi manera claro. Y luego el ‘Lunas de mala lengua’, más que rockero es andaluz. Lo que pasa es que tiene todavía ese rollo rítmico en las canciones, de batería. Y después, ya entré de lleno en el Capitán Cobarde.

P: Exacto, eso te iba a preguntar ahora. Porque llegamos a ese año 2010, cuando pasas de Albertucho a Capitán Cobarde. ¿Qué te llevó a ese cambio? ¿Buscabas compartir esa madurez de que te había dado los años previos?

R: Yo tenía que sentirme identificado con lo que hacía. Cuando tú te das cuenta, de repente, que estás escuchando una música y haciendo otra, pues me quería acercar lo máximo posible a los artistas que yo estaba escuchando en ese momento y ser sincero conmigo mismo. Que también te digo, que siempre me ha traído problemas. Nunca es fácil dejarse llevar y ser autocomplaciente a la hora de producir y a la hora de escribir, porque la gente quiere escucharte como tiene en su recuerdo, no quiere oír el ‘yo’ de ahora, siempre quieren escuchar el ‘yo’ que tienen en su memoria. Entonces, tienes que luchar siempre por cambiar inmediatamente. Y cuando escucho un determinado tipo de música y algo hace”chip” en mi cabeza, pues digo: “Yo voy a hacer ahora esta música tío”. Y así he ido haciendo discos, cada uno de su padre y de su madre.

P: Lo hemos hablado un poco antes, pero supongo que tendrás tus influencias musicales. ¿Qué canciones escuchabas de chaval sin parar?

R: Mis influencias básicas son Joaquín Sabina y Roberto Iniesta. Me gustaba también mucho Albert Plá y el rock en general, no te voy a engañar. Al principio lo que escuchaba era todo muy nacional, muy punk.

P: ¿Qué opinas del rock andaluz actual? ¿Podemos estar seguros de que hay buen relevo detrás?

R: El rock andaluz actual… (piensa). Pues ahora hay poco pienso yo. Ahora hay unos niños que se llaman Fausto Taranto, que son el rock andaluz llevado al rollo moderno. Me parecen espectaculares, es como new metal y flamenco. Me gustan muchísimo. Después, están los Pony Bravo, que de alguna manera también hacen ese rock andaluz que me comentas y los clásicos, como Zaguán, que lleva toda la vida. Yo ahora voy a hacer un disco de canción andaluza, va a ser más tirando al rock andaluz y quiero reinvindicarme un poquito.

P: Si no me equivoco, ‘Palabras de Capitán Cobarde’ es una realidad gracias al crowdfunding que hiciste en su momento. ¿Piensas que hoy en día ya no se apoya al artista independiente como antes? O, dicho de otro modo, ¿las discográficas buscan el “pelotazo” sin importarle para nada la calidad de la música y las letras?

R: Es que ya las discográficas no son millonarias. Date cuenta que antiguamente eran como El Lobo de Wall Street. Las discográficas vendían un CD que cuesta hacerlo treinta céntimos y los vendían a treinta pavos, dos mil quinientas pesetas de la época, más o menos. Llegaron a ser un auténtico coloso. Y entonces, claro, tenían tanta pasta que podían apoyar a muchos estilos y artistas. Ahora se han quedado con lo que da dinero, con la música comercial. Eso sí, sigue habiendo sellos que siguen apostando por el underground, por ejemplo. Pero evidentemente que las discográficas han muerto, tal y como se conocían. Hoy en día está Spotify, Youtube. Ha cambiado mucho todo.

P: Y el vinilo, que está regresando a pasos agigantados…

R: Sí, porque para comprarte una mierda de plástico de CD, pues te gastas un poco más de dinero y te compras un vinilo, que por lo menos dices: “Tengo una foto así de grande” para mi salón, está claro.

P: No sé yo si te acuerdas, pero La Sexta Cuerda inauguró su contenido con una entrevista hacia ti, hace casi ya dos años… Además, también estuvimos presentes en el concierto de la sala Mon que disteis el pasado mes de octubre. ¿Quieres ser nuestro padrino?

R: ¿Sí? Hostia, no me acuerdo lo tendría que mirar. El padrino de La Sexta Cuerda, suena bien (risas). Pues no me acuerdo de la esa entrevista, pero sí que el medio lo conozco ya de hace bastante tiempo. Yo encantado de ser vuestro padrino (risas).

Albertucho, Capitán Cobarde

P: Echándole un vistazo a tus redes sociales, se nota que mantienes un trato muy cercano con tus seguidores. ¿Crees que esa es una de las claves para ganarse nuevos adeptos en estos tiempos que corren en el que se da a las redes sociales que nunca?

R: Yo lo hago porque es evidente que tienes a la gente ahí al lado. Y, al fin y al cabo, es el único medio de promoción para los artistas que no estamos en las radiofórmulas o en la tele. Sólo podemos comunicarnos con la gente por ahí. Y además, me parece natural. La verdad es que me costó trabajo ponerme, porque yo era muy flojo para eso. Pero llegó un momento en el que, es lo que te he dicho, que la industria musical cambió. Y fue ahí cuando me hice el Facebook, Instagram y demás. ¿Tú crees que yo tendría Instagram si no fuera porque canto? En la vida (risas). De hecho, no tengo ninguna red social personal, es todo para mis proyectos y para que salgan adelante.

P: Y ya por último, no puedo despedirme sin preguntarte por tu loro Rosendo…

R: ¡Ay, mi lorito…! Es lo mejor que hay hombre. Eso de que te quiera un pájaro, eso es lo más, es como magia. Y también participa en los sorteos. Mi Rosen, es increíble. Está muy bien, sí, esperemos que me entierre. No lo descarto porque viven muchos años. Probablemente, yo esté en mi lecho de muerte y le diga a Rosendo mis últimas palabras. A ver si tengo descendencia y puedo dejárselo a alguien… (risas).

 

Sobre Mario de Jaime

¿Hay algo mejor que abrir la aplicación de música de tu móvil, ponerte los cascos y cantar en voz alta pensando que tienes una voz angelical cuando en realidad cantas peor que un grillo mojado? Así se podría resumir mi día a día, porque si no estoy de esta guisa me encontrarás en cualquier concierto y en cualquier sala de por ahí. Por cierto, también toco una poco la guitarra y soy periodista, aunque creo que es lo menos importante.

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