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Crónica | Capitán Cobarde en Madrid

Nuestro Capitán se despidió ayer de los escenarios hasta nuevo aviso. Dejará el barco en algún puerto y dejará de navegar en estas aguas tan movidas hasta nuevo aviso que, dicho sea de paso, no creemos que sea se alargue mucho en el tiempo. Eso sí, todos los grumetes que decidimos hacer acto de presencia en Sevilla la semana pasada y en Madrid anoche sabemos que el Capitán tiene cuerda para rato. No hay más que ver lo a gusto que se le ve encima de las tablas.

Estos dos mencionados bolos forman parte del proceso de crowdfunding que Albertucho y sus niños perdíos han puesto en marcha para la publicación del nuevo disco: ‘Camino de vuelta’, cuya canción que da nombre al álbum ya se puede encontrar y escuchar en la cuenta de Youtube oficial. El de ayer fue un concierto de cercanía pura. Algo más de hora y media en la que pudimos disfrutar de la presentación en directo de varios temas nuevos, entre ellos el ya mencionado ‘Camino de vuelta’ y ‘Parece ser’.

Con la música de Columpio Asesino y de Rosendo (no confundir con el loro), haciendo las delicias de los grumetes que ya se agolpaban en busca del mejor sitio, Albertucho salió con esa sonrisa característica que le delata, su sombrero y su chaqueta para arrancar los primeros aplausos de la noche. No nos dio tiempo siquiera a terminarnos la primera cerveza cuando el de Bellavista entonó El pisito, habiéndose despojado del sombrero en los segundos previos. A ella le siguió otro clásico de Albertucho, como es ese Muertecito estoy de ganas que se podría utilizar perfectamente cuando cualquiera diga: «Defíneme el rock andaluz con una sóla canción».

Con la preciosa guitarra Gretsch roja de Carlos, o «el guitarrista más alto del mundo», en palabras del Capitán, la noche iba avanzando entre canciones de la época de Capitán Cobarde y la de Albertucho, dos periodos diferentes, de acuerdo, pero que giran en torno al mismo buen rollo que atesora el sevillano, tal y como nos contó en la entrevista que tuvimos con él en el mes de febrero. 

Y es que bien pudimos asistir a un cuento de piratas con El Marinero que a una alegoría contra «el fascismo en la pantalla y nuestra voz reincidente». Estas fueron las palabras que precedieron a Vergüenza, un tema más que necesario para recordar en qué momento nos encontramos ahora mismo. Muchas críticas se llevó, pero está más que claro que si alguien se ofende por la mera publicación de una canción, significa que las cosas se están haciendo bien.

Tras Jovencito Frankenstein, que nos recuerda que nunca hay que perder el monstruo, las gargantas se empezaron a poner a prueba con La Persiana y La primavera, volviendo por un momento a los meses de sol, flores bienestar. Incluso el Capitán se lanzó a versionar Bella Ciao, acompañado de su fiel guitarra acústica y su bombo que lo convertían en la envidia de cualquier hombre-orquesta, y para sorpresa de más de uno que miró extrañado al que tenía enfrente.

El encore sirvió para que nos demos cuenta que no es difícil ayudar a un más que notable artista para que su trabajo y sus ganas se vean traducidas en éxito y ennuevos discos. Para ello, el Capitán enseñó el carnet de ‘El Club de los Cobardes’, una iniciativa más que simpática en la que gana artista y fan a partes iguales. En su página web oficial es donde viene toda la información.

Descuida Capitán Cobarde fueron las canciones que completaron una noche para el recuerdo, en la que cogimos el barco de la tolerancia, el respeto y de la buena música. Que nuestro Capitán se suba de nuevo al timón de esta embarcación lo más pronto posible, porque necesitamos navegar por aguas bravas de vez en cuando para olvidarnos por un momento de la rutina que vivimos en tierra día sí y día también. A la espera estamos de tus noticias, Capitán.

Sobre Mario de Jaime

¿Hay algo mejor que abrir la aplicación de música de tu móvil, ponerte los cascos y cantar en voz alta pensando que tienes una voz angelical cuando en realidad cantas peor que un grillo mojado? Así se podría resumir mi día a día, porque si no estoy de esta guisa me encontrarás en cualquier concierto y en cualquier sala de por ahí. Por cierto, también toco una poco la guitarra y soy periodista, aunque creo que es lo menos importante.

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