Crónica | Efecto Mariposa en Fuengirola

Dispensadores de gel para las manos, mascarillas, distancia social, choque de codos… A todo esto y a alguna cosa más nos hemos ido acostumbrando desde que pudimos salir de casa algo más de un mes. La nueva normalidad ha irrumpido en nuestras vidas inaugurando una nueva etapa en el ocio veraniego. Unos meses en los que los festivales de música son los protagonistas. Nadie podía imaginar que a principios de julio podíamos estar disfrutando de un concierto al aire libre. Pero así fue, y, para qué engañarnos, la nueva normalidad no tiene nada que envidiar a la vieja.

Con la difícil misión de adaptarse a las medidas higiénicas y sanitarias, han sido muchos los festivales que han optado por celebrar una edición limitada de conciertos, con espacios más pequeños y un cartel menos extenso. El Marenostrum Fuengirola es el que ha abierto la veda, con unas instalaciones inimitables. «Oye, pues esto ha quedado muy guay, no me lo esperaba para nada». Con el Castillo de Sohail siendo testigo de la noche, la organización del Marenostrum optó por que fuera el grupo Efecto Mariposa el encargado de dar el pistoletazo de salida a las noches fuengiroleñas.

No es casualidad, pues Susana y compañía ya pisaron el escenario del Marenostrum el año pasado. 365 días después volvían hacer acto de presencia en un entorno diferente pero no por ello menos agradable. La cercanía era evidente entre los que nos dábamos cita a las orillas del Castillo Sohail y los cinco músicos que se subieron al escenario. Puede que tardemos en acostumbrarnos a estar en mesas separadas y cantar con la mascarilla puesta, pero lo que seguro no vamos a tardar en acostumbrarnos va a ser a la esencia de estos nuevos espacios.

Más que nada porque es exactamente la misma: muchas ganas de pasarlo bien y olvidarse aunque sea un poco de la tediosa rutina. El ‘Starman‘ de David Bowie irrumpió en los altavoces para dar paso a los protagonistas. Poco a poco iba cayendo la noche. La maravillosa luna reposaba justo encima del escenario. Sólo faltaba que los instrumentos empezaran a sonar como antes de toda esta pesadilla. Y así fue pasados unos treinta minutos de las diez. «Esta es una noche para vivirla a tope, vamos a pasarlo bien», espetó Susana Alva, vestida con botines y pantalones de cuero negros.

Tras Vuela No Elegimos le llegó el turno a Ahora: «Todo llega, todo pasa, todo viene y va…». Unos versos que calaron muy hondo en más de uno y que nos hizo pensar que, por muy oscuro que veas el camino a veces, siempre encontrarás una salida. Entre cambios de guitarras y alguna que otra cerveza, la velada iba avanzando a un ritmo que no nos dábamos cuenta.

La pegadiza Diez Minutos fue, sin ninguna duda, el punto de inflexión en la comunión entre banda y público. Todos a una. El estribillo que todos conocimos se cantó como si fuera la última noche de nuestras vidas: «Y si fuera capaz de mirarte y decir lo que siento…». Exactamente lo mismo ocurrió con Por quererte No me crees, canciones que nos sabemos al dedillo. Y quien diga que no, es porque no estaba en el mundo en la primera década del nuevo milenio. Megáfono en mano, Susana se bajó a las mesas para ir dando la noche por concluida.

Los más que míticos coros del Hey Jude de The Beatles nos hicieron volver a la realidad. Una realidad en la que damos por seguro que la felicidad a veces puede esconderse, pero siempre está presente: solamente tenemos que abrazarla con todas nuestras ganas. Puede que esto que llaman «nueva normalidad» haya llegado para quedarse, pero que no haya ninguna duda de que las ganas de pasar un buen rato con música en directo con amigos y con la luz de la luna iluminando el cielo no nos la va a quitar nadie. Siempre hemos dicho que volveríamos más fuertes que nunca y así lo hemos hecho. Bienvenidos de nuevo.

Sobre Mario de Jaime

¿Hay algo mejor que abrir la aplicación de música de tu móvil, ponerte los cascos y cantar en voz alta pensando que tienes una voz angelical cuando en realidad cantas peor que un grillo mojado? Así se podría resumir mi día a día, porque si no estoy de esta guisa me encontrarás en cualquier concierto y en cualquier sala de por ahí. Por cierto, también toco una poco la guitarra y soy periodista, aunque creo que es lo menos importante.

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