Crónica | Hermana Furia presentan Todo mal

El pasado viernes la sala Siroco de Madrid fue testigo de dos sold-out de la banda de stoner rock Hermana Furia, que presentaba su nuevo trabajo, Todo mal. Y ahí estaba yo, después de casi un año de abstinencia conciertil con la pluma desempolvada y, por qué no, un tanto recelosa por volver a uno de mis ambientes favoritos con cambios tan significativos. Porque seamos realistas, ¿qué es un concierto sin tener que hacerse hueco para llegar a la barra, sin recibir codazos y empujones por parte de desconocidos y sin volver a casa oliendo a una mezcla de Lario’s y ambientador de coche porque el simpático-intensito del fondo ha decidido practicar lanzamientos con su mini? La Covid-19 nos ha quitado una de las mejores experiencias del directo, amiguis.

Pero bueno, vayamos al lío. En la entrada ya se percibía un ambiente amable y sobre todo ganas de bajar a la cueva que es Siroco y ver qué es lo que Hermana Furia tenían tramado. Con mucho mimo nos hicieron pasar de forma escalonada, y una vez nos hubimos frotado bien las manos con gel hidroalcohólico y estuvimos todas acomodadas, Hermana Furia no se hicieron esperar. Sin ningún tipo de parafernalia salieron al pequeño escenario y empezaron a hacer retumbar la sala con su single debut, «Grita con furia», único tema que conocíamos hasta el momento y con el que a mí me habían ganado nada más llegar al primer estribillo. No solo porque nos lo habían puesto muy fácil, como bromearía Edu después, sino porque el torbellino de batería y el grito gutural y desgarrado de Nuria con el sintetizador sonaban aún más fabulosos en directo que en nuestros reproductores. Mis dieses.

Hecha la demostración de fuerza, dieron paso a «Hoy creo que voy a matar a alguien», que con una letra más distendida y un ritmo efervescente ayudó a controlar la energía del principio. A continuación llegaron la directa «Espiral», de ritmo más crudo, y «Dame vida», tema de intro más lóbrega y sensual, pero que iba creciendo en cada acorde y envolviéndonos en una atmósfera oscura aunque tremendamente adictiva.

Sin habernos dado cuenta ya estábamos en la mitad del recital, en donde con la vivaz y bailable «Noche en vela» y la enérgica «Locxs», Hermana Furia no daban lugar a tregua para que brazos y palmas recuperasen gravedad. Sin duda dos buenos chutes de energía en los que quedamos atrapadas por la fusión de una voz camaleónica con una guitarra hipnótica y una importante presencia del bajo y la batería.

Y fue entonces cuando con una envolvente melodía que emanaba del teclado llegó el momento para mí más álgido, el momento de las brujas, los aquelarres; el momento de «Salem», tema que para mí encierra el verdadero grito, la verdadera furia, ambos latentes en una sentencia: «que tiemble el suelo.»

«Esto se acaba», anunció entonces Nuria, dando paso a una nueva subida de intensidad con temas como «Soy la tormenta», «Morse» y «Pie fuera» en donde melodías setenteras, funky y llenas de fuerza nos sacaron de nuestro ensimismamiento hasta llegar al final con «Vidas de cristal».

En poco más de una hora Hermana Furia puso sobre el tapete los 11 temas que formarán parte de su disco Todo mal – todos distintos, todos contundentes, son estaciones donde parar y deleitarse en el viaje sonoro – y demostró que son un grupo compacto que sabe lo que hace, que con su versatilidad, su eclecticismo y sobre todo su actitud son una apuesta segura, las mires por donde las mires.

El próximo día 20 de marzo vuelven a Siroco a la hora del vermut. Yo que vosotras iría reservando mi butaca.

 

Sobre Maire Morrigan

Nacida en los 80 en un barrio conflictivo, crecí entre bakalas y boy-bands en los 90. En el 2000, me regalaron una cinta de cassette con “A golpes de rock and roll” en la cara A y "Revolcón" en la B. Fue mi primer pico. No he dejado de chutarme rock desde entonces.

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