Crónica | Isma Romero en Libertad 8

Quien diga que la música no puede llevarte a miles de kilómetros de distancia es porque no ha asistido nunca a un show en donde sólo hay un músico y una guitarra acústica. Eso es todo. Con esta fórmula tan simple es más que suficiente para que artista y público sean uno. Es más, nadie puede imaginarse un encuentro de tú a tú en un recinto de gran aforo entre las dos partes. Es por esta razón por la que los conciertos en acústico en una cafetería o en pequeño bar son una de las cosas más agradables que tenemos la suerte de disfrutar en esta vida. Anoche, el encargado de dibujar las sonrisas fue el valenciano Isma Romero en el número 8 de la madrileña Calle Libertad, para presentar Cara a cara, su tercer disco.

Con el cartel de entradas agotadas, las primeras palabras que salieron de su boca fueron las que todos nos sabemos de memoria: «Gracias por comprar las entradas y apostar por la música en directo», no sin antes salir desde el fondo del camerino para cantar Corriente sin micrófono. En crudo. «Esto es como si estuviera en el salón de mi casa». Si quedaba alguna duda de que la proximidad y la familiaridad entre arriba y debajo del escenario era cada vez más patente, el paso de los minutos no hacía más que potenciarlo. Así vinieron Rehén, La última del baile y quizás uno de los platos fuertes de la noche, como fue Gotas suicidas. 

Sin embargo, las sorpresas mayúsculas fueron las colaboraciones de lujo con las que contó el músico valenciano, dos voces que fácilmente pueden ser de las mejores que todo Libertad 8 pudo escuchar en todos los días de su vida. Tras No sé cómo llamarte, Héroes Incendio en el corazón llegó Cicatriz, acompañada de un chorro de voz enorme, gigantesco. Pero la cosa no se quedó ahí, porque pocos instantes después, asistimos al otro momento mágico del concierto con la colaboración de Ainhoa, que nada tiene que envidiar a Nina, del grupo Morgan. Acto seguido, el propio Isma Romero deleitó de nuevo a su público con un Fogonazo de luz sin ayuda de micro y con una deliciosa versión de La quiero a morir, esa canción que tantos y tantos artistas se han atrevido a versionar. Con Antes de que esté prohibido Carlota se puso punto y final a una velada de miércoles sensacional en la calle Libertad, en pleno centro de Madrid.

Porque, sí, los conciertos con un par de guitarras, bajo y batería son magníficos, pero que nadie diga que una persona  acompañada solamente con una guitarra acústica no puede hacer magia encima de un escenario. Tal vez es porque aún existe la creencia de que es imposible que la música tenga el poder de enamorar y conquistar a todo tipo de personas.

 

Sobre Mario de Jaime

¿Hay algo mejor que abrir la aplicación de música de tu móvil, ponerte los cascos y cantar en voz alta pensando que tienes una voz angelical cuando en realidad cantas peor que un grillo mojado? Así se podría resumir mi día a día, porque si no estoy de esta guisa me encontrarás en cualquier concierto y en cualquier sala de por ahí. Por cierto, también toco una poco la guitarra y soy periodista, aunque creo que es lo menos importante.

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