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Crónica | La Fuga en Madrid

Reportaje fotográfico: @espe_dm

Crónica: @marioodjm

En esta mañana de sábado vamos a aprender los ingredientes básicos del rock and roll. ¿Está lista la coctelera? Vamos allá: en primer lugar, necesitamos un bar, a ser posible con personas simpáticas y loables en su interior. Segundo, se antoja imprescindible contar con una barra, en la que se pueda compartir experiencias, conversaciones y mucha vida. A continuación, pongamos unas bebidas, alguna que no hayamos probado hasta el momento, si puede ser. Y por último, pero no por ello menos importante, a esta ecuación hay que sumar una banda de rock and roll. De guitarrazos limpios y riffs pegadizos. Bien, ¿lo tenemos todo? Lo pasamos por la batidora y… ¡Tachán! El resultado es una noche inolvidable, de esas que quedarán en el recuerdo. La razón es sencilla: todo sabe mejor si es acompañado por una velada de rock and roll a la antigua usanza.

Para que nos pongamos en situación: La Fuga está de vuelta. Y sí, con más fuerza que nunca. El fichaje de Xavi como nuevo vocalista no solo nos sitúa veinte años atrás, sino que se nota una afinidad especialmente significativa entre los cuatro miembros de la mítica banda que Reinosa vio nacer. Cinco canciones fueron más que suficientes para palpar que la nueva gira de presentación de su último trabajo será de las mejores de los últimos años. El punto de partida de esta aventura que empezará en un par de meses tuvo su punto de encuentro en la sala Clamores madrileña. Bueno, en el Bar Natán, para ser más exactos. El capitán del barco tiene nombres y apellidos: Jimmy Barnatán, quien protagoniza todas las semanas “reuniones clandestinas”, tal y como él las cataloga. Unas sillas, una mesa y unos micrófonos.

Acompañados en el piano por Víctor Elías, los cinco protagonistas compartieron momentos, mundología, hábitos y costumbres. Todo ello relacionado con la carretera y con sumar kilómetros al contador. De norte a sur. Giras eternas. La música como epicentro. “Hoy nos acompañan unos buenos amigos. Unos compañeros geniales. Una banda de rock que ya es una leyenda viva de nuestro país”. La presentación precedió a un coloquio que reflejaba bienestar y desahogo. Cordialidad y familiaridad. Algo más de media hora en la que los que se encontraban encima de las tablas se olvidaron de que tenían múltiples ojos que les estaban observando sin pestañear. Todo se asemejaba a encontrase en el salón de casa rodeado de amigos. O en las charlas previas al concierto en el backstage. Sea como fuere, es lógico pensar que si hay cariño, afecto y respeto todo es mejor. Incluido el arte de la entrevista.

Los instrumentos esperaban pacientemente su turno. Y este llegó después de un paseo por el Bar Natán. Guitarras predispuestas, bajo afinado y batería colocada a la perfección. Demasiado tarde abrió la veda. El último single lanzado por la banda que hace recordar tiempos pasados. Con ella, se viajó en la máquina del tiempo rumbo al año 1997, cuando unos chavales del norte comenzaron sus primeros pinitos en el mundillo del rock and roll. Los años no pasan si uno no quiere. Mi perdición significó el preludio para el disfrute colectivo. Por los altavoces atronaron himnos, canciones fabulosas. Majareta, o el canto a la fidelidad nocturna de lunes a domingo, Jaleo, o la invitación a cambiar de planeta y a dormir en las aceras y una mágica Por verte sonreír, o verse perdido con tal de ver una sonrisa dibujada en aquella persona especial, la que nos quita el sueño todas las noches.

Puede que pareciera corto. Sin embargo, la maquinaria está engrasada y lista para inundar las salas de puro rock. La Fuga está lista y preparada. Solamente falta que sus fieles acudan a cantar con ellos. No solo se da por hecho, sino que se intuye que este tour va a marcar un antes y un después. La primera piedra se puso este miércoles, cuando se juntaron cinco amigos que derrocharon sinceridad y sencillez. Con estos ingredientes en la coctelera, ¿a que es mucho más fácil encender de nuevo el motor? Pongámonos a cubierto. Se vislumbra la enajenación en forma de concierto. Vuelve La Fuga. Vuelve el rock and roll.

Sobre Mario de Jaime Moleres

¿Hay algo mejor que abrir la aplicación de música de tu móvil, ponerte los cascos y cantar en voz alta pensando que tienes una voz angelical cuando en realidad cantas peor que un grillo mojado? Así se podría resumir mi día a día, porque si no estoy de esta guisa me encontrarás en cualquier concierto y en cualquier sala de por ahí. Por cierto, también toco una poco la guitarra y soy periodista, aunque creo que es lo menos importante.

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