Entrevista bandas de rock

Crónica | La La Love You y Ginebras en Fuengirola

Reportaje fotográfico: @r.berrobianco

A primera vista parece imposible viajar de Fuengirola a Laponia sin moverte de la silla. También puede parecer impensable oír la megafonía del metro de Madrid con el sonido del mar de fondo. Pero estas summer nights nos permiten cerrar los ojos e imaginar cosas que creíamos inverosímiles. Después de acostumbrarnos a entrar en las tripas del Castillo Sohail en la anterior edición, en la de este año la historia ha cambiado. No solo por vislumbrar levemente la esencia pre-pandemia del Marenostrum en todo su esplendor , sino también por observar que la vida vuelve poco a poco a parecerse a esa que, en su momento, considerábamos normal.

La noche de este sábado giró alrededor de ello: algo más de dos horas de música fiestera, de festival veraniego. Esa música que siempre viene acompañada por un tinto de verano. Es probable que este tipo de formato de concierto al que ya nos hemos acostumbrado haga perder, en cierto modo, lo que es ver a bandas como Ginebras o La La Love You encima de un escenario. El hecho de no poder levantarse de la silla no parece lo ideal para un evento como el que nos ocupa. Ahí reside la importancia de que el directo no pierda ni un ápice de originalidad y ocurrencia. Tanto Ginebras como La la Love You nos dejaron un show en el que el único requisito era pasarlo bien y dejar las penas en la puerta.

Y se cumplió de principio a fin. La fórmula en principio es sencilla: canciones pegadizas y bailables. Y los dos grupos protagonistas saben a la perfección cómo mezclar dichos elementos y que salga como resultado un bolo de lo más entretenido. Después de que los platos de INNMIR abrieran la noche, La La Love You se plantaron enfrente de los que ya esperaban en las primeras filas y, casi sin mediar palabra, consiguieron que ya fuera difícil permanecer sentado. Alucina mi vecina abrió un setlist que poco tenía que ver con los anteriores conciertos estivales de estos cuatro chicos de Parla que han conquistado Spotify en los últimos meses gracias al éxito sin contemplaciones de su single El fin del mundo. «¿Hay alguna Irene? ¿Y alguna Susana?» No hubo suerte, aunque se aceptó que Susana fuera dedicada a Alba. También nos vale.

La La Love You y Ginebras

Después de que sonara El día del Huki Huki, el último lanzamiento del cuarteto madrileño, le tocó el turno a esa Canción del verano que tantas penas y alegrías nos ha regalado todos los años. Cada cual tendrá su favorita. De las verbenas de pueblo a las grandes fiestas populares. La La Love You tiene la suya. Y una canción del verano a ritmo de punk-pop suena más que apetecible. Ahí es donde llegó el momento de «irnos de expedición al Polo Norte» atravesando Laponia y de probar La pócima del amor. Cuando el ambiente alegre y de jolgorio absoluto inundaba Fuengirola, Más colao que el Cola Cao y la mencionada El fin del mundo cerraron la primera parte de la noche que nos dejó una sonrisa perenne de felicidad y buenas alegrías.

Y aún restaba la actuación de Ginebras o, lo que es lo mismo, una simpatía codiciable encima del escenario. Una conexión con el público que muchos quisieran tener. Y, en definitiva, unas letras ocurrentes y joviales. Llenas de guiños a festivales, desamores y aversión al postureo de las redes sociales. Fue así como consiguieron el premio MIN al mejor álbum de pop el pasado junio por «Ya dormiré cuando me muera». Y también fue de la misma manera cuando tocaron en el madrileño Teatro Nuevo Alcalá en febrero dentro del ciclo de conciertos Bravo Madrid. «Nosotras hablamos mucho». La alternancia entre canciones con toques de humor y conversaciones un tanto surrealistas sirvió para recordar que pocas cosas hay más especiales que colgarte una guitarra y pasarlo bien con personas que forma parte de tu vida diaria.

La La Love You y Ginebras

Después de Chico Pum y Filtro Valencia, o «ese tema que hemos hecho para poder respirar en los conciertos», le llegó el turno a otra canción del verano que nos transporta al calor seco de la capital. La ciudad huele a sudor recuerda que en los meses de verano es mejor comerse una sandía que quedar en la Gran Vía. Como no podía ser de otra manera en un evento de estas características, el mítico Na-na-na-na-na de The Beatles fue cantado como si Lennon estuviera presente en el escenario con su Rickenbacker colgada al hombro. La última lección de la noche fue que es lícito cambiar de gustos de un día para otro. De presumir de cosas que antes no te gustaban. Y es que La típica canción puede ser una excusa para abrirse a nuevos mundos. Con Raffaella Carrà sonando por el más que notable sistema de sonido, dimos por concluida otra nueva noche en el Marenostrum. Una noche que se alejó de lo convencional y nos demostró que sí, que es posible viajar al Polo Norte sin moverte de la silla y escuchar el Metro de Madrid a más de 500 kilómetros de distancia. Será la magia de la música en directo.

Sobre Mario de Jaime

¿Hay algo mejor que abrir la aplicación de música de tu móvil, ponerte los cascos y cantar en voz alta pensando que tienes una voz angelical cuando en realidad cantas peor que un grillo mojado? Así se podría resumir mi día a día, porque si no estoy de esta guisa me encontrarás en cualquier concierto y en cualquier sala de por ahí. Por cierto, también toco una poco la guitarra y soy periodista, aunque creo que es lo menos importante.

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