Música en Twitch
@espe_dm

Crónica | Leiva en Madrid

Crónica: @marioodjm y @maire_morrigan

Reportaje fotográfico: @espe_dm

El 11 de junio de 1976 en Barcelona parecía un día más. El despertador sonó como todas las mañanas y la cafetera fue puesta en el fuego con especial mimo por todos los cafeteros. Se da por hecho que hubo atascos camino al trabajo. Y que el metro y los autobuses recorrían las calles de la ciudad condal llenos de personas en su interior. Pero no, el 11 de junio de 1976 no fue un día más. La Monumental de Barcelona acogió a los Rolling Stones, o lo que es lo mismo, a la banda de rock más grande de todos los tiempos, en una visita que fue la primera de muchas a España. Sin duda, una de las míticas tuvo lugar el 7 de julio de 1982, cuando una fuerte tormenta de verano cayó sobre Madrid. A ella le siguieron cuatro más: 1990. 2003. 2007 y 2014. Conciertos que todos los fans del rock and roll recordarán para la eternidad.

Y uno de ellos, que creció escuchando los riffs de Keith Richards a todas horas, se atrevió a retar a la lógica. A luchar contra lo establecido. Justo a la misma hora en la que sus satánicas majestades hacían acto de presencia en el Wanda Metropolitano, Leiva subió al escenario del Wizink Center con su fiel Telecaster actuando de escudo. Una cuenta atrás amenizaba la espera de los que ya abarrotaban el enclave de Goya. El marcador a cero. Aplauso atronador. No era para menos.

@espe_dm

Apenas quedaba ya en el recuerdo un halo de la electricidad insuflada por aquellos siete tipos un 30 de diciembre de 2019 en el mismo lugar. Y todos los sentimientos que habíamos creído dormidos durante tanto tiempo, despertaron de un brinco al adivinarse las primeras notas de Terriblemente Cruel para romper el hielo. Con un sistema de sonido y luces muy lejos de lo mínimamente aceptable, el de Alameda de Osuna se movía a gusto por las tablas. Se sentía como en el salón de su casa. No es para menos. El Wizink es un seguro de vida para la Leiband. Apostar por el caballo ganador.

Tras La lluvia en los zapatos, le tocó el turno a Infinito, la primera de las cinco canciones que Leiva y sus fieles camaradas interpretaron de su último trabajo, Cuando te muerdes el labio. “No sabéis la ilusión y los nervios que tenemos”, espetó al término de Animales y Guerra Mundial, tras casi veinte minutos de show. Cada tema era coreado con más ganas. Algo similar a un in crescendo minuto a minuto. Cierto es que el setlist ayudaba a ello. El artista madrileño ha alcanzado una cota de popularidad innegable, en la que poco importa que aparezcan temas de su etapa en Pereza. Sus seguidores no los necesitan. Simplemente, se han dado cuenta de que esos años ya quedan muy lejos y que no vale para nada mirar constantemente por el retrovisor.

@espe_dm

Y si los miles de fans que portaban camisetas, chapas y todo tipo de merchandising a sus vestimentas les importaba poco que el concierto no se centrara en el pasado, lo mismo ocurría a la hora de experimentar. Leiva y su banda saben como nadie llevar al público a la felicidad. Lo hacen sin atrevimientos ni fórmulas mágicas. Si algo funciona, para que cambiarlo, como se suele decir. Las canciones interpretadas iban cayendo poco a poco sin que se observara un bajón del respetable. Toda la fuerza se guardaba para los pegadizos estribillos de Lobos, Stranger Things o Breaking Bad, por poner unos ejemplos.

El momento más emotivo se vivió cuando el tipo que soñaba con ser músico mientras estudiaba en el Colegio Villa de Madrid sacó un papel arrugado del fondo del escenario. En él, un poema que un chico llamado Adrián escribió para que algún día fuera leído ante miles y miles de personas. Aunque ya no estés, tus líneas fueron leídas por tu héroe. Y también te dedicó La llamada. Un regalazo para ti y para todos los tuyos, ¿verdad?

El final se vislumbraba en el horizonte. Como lo tienes tú y Estrella Polar hicieron posible viajar quince años atrás. Parecía que el tiempo no había pasado. Un breve paso por los camerinos y vuelta al ruedo por petición popular. Como si fueras a morir mañana confirmó que de poco importa pensar en lo que vendrá después. Que el atrevimiento es la mejor carta para hacer frente a lo efímera que es la vida. Todavía quedaba el homenaje de todas las noches a lo más rock and roll de por aquí. A la que viajó de Málaga hasta A Coruña durmiendo en la estación de tren. Y a la que viste pitillos ajustados como Burning, Ronaldos y Lou Reed.

@espe_dm

Lady Madrid escribió una noche más de gozo y disfrute de todos los que abandonaban el Palacio de los Deportes con una sonrisa dibujada en la cara. A escasos diez minutos en coche de allí, unos setenteros repartían rock and roll por doquier. El hecho de alcanzar a los más grandes está al alcance de muy pocos. De unos cuantos elegidos. Lo que nadie puede negar es que, si en el mismo día en el que el grupo más mítico de la escena musical pisa suelo español tras ocho años, alguien congrega a más de 15.000 personas en la misma ciudad, ese alguien se merece todos los respetos. Seguro que ese chaval que escuchaba la guitarra de Keith Richards mientras daba sus primeros pinitos en el mundo de la música en el verano de 1994 lo sabe. Bienvenidos al olimpo del rock en castellano.

Sobre Mario de Jaime Moleres

¿Hay algo mejor que abrir la aplicación de música de tu móvil, ponerte los cascos y cantar en voz alta pensando que tienes una voz angelical cuando en realidad cantas peor que un grillo mojado? Así se podría resumir mi día a día, porque si no estoy de esta guisa me encontrarás en cualquier concierto y en cualquier sala de por ahí. Por cierto, también toco una poco la guitarra y soy periodista, aunque creo que es lo menos importante.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *