Crónica | Los Zigarros en Sala But

Segunda fecha de Los Zigarros en la capital y segunda vez que llenan la céntrica But. Algo tendrán que tener estos valencianos para que en apenas cuatro años se hayan instalado entre los grupos de rock más potentes de la actualidad. Lo más seguro es que sea por su directo sin tapujos, a la antigua usanza, a lo Led Zeppelin o The Who, dos de sus principales influencias, todo sea de paso.

El cuarteto llegaba a Madrid para presentar su último disco, «Apaga la Radio», el cual quizás nos dejara algo fríos en su momento, por la sencilla razón de que se intuía un claro viraje hacia diferentes sonidos, lo cual supuso una ruptura con sus dos discos publicados hasta la fecha. Eso sí, en vivo Los Zigarros es otro cantar, nunca mejor dicho. Porque las canciones que, a priori, pueden parecer más flojas, en directo crecen exponencialmente de calidad. Ocurrió con No sé lo que me pasa Con sólo un movimiento. Pero vayamos al principio de la noche, al momento en el que los Gallos se subieron al escenario. Con Nacho Carballo a la cabeza, la banda de Carabanchel demostró que se puede hacer «rock and roll y punto», sin tonterías. Al igual que los hermanos Tormo, Gallos venían para mostrar al mundo Squirt, o lo que es lo mismo, su primer disco, con diez canciones que no dejan a nadie indiferente. tal y como informamos algunos días. Algo más de media hora que a la mayoría se nos hizo muy corta. Y, a todo esto, el bueno de Nacho se bajó del escenario para los últimos guitarrazos de la noche. «De la cabeza a los pies, eres un Gallo…». La velada ya estaba más que candente para recibir a Los Zigarros.

Con Aerosmith sonando a todo trapo por los altavoces de la But, la espera fue menos pesada para que la alarma del móvil empezara a sonar a las nueve de la noche. Porque esa era la hora en la que Ovidi, Álvaro, Natxo y Adrián hicieron acto de presencia sobre las tablas, no sin antes de que sonara La Trampa en modo grabación. A los pocos segundos de que terminara el tema, los primeros acordes de Apaga la Radio ya llenaban la sala entera, sin tiempo a que se escuchara algo de silencio. A continuación, vendrían Espinas Mis amigos, precedidas de ese No obstante lo cuál, que se ha convertido en uno de las canciones fetiche, presente en prácticamente todas las setlist desde aquel lejano 2013, año en el que salió el primer disco de nombre homónimo.

La noche avanzaba entre temas del último trabajo y también del A todo que sí, que tan buen sabor de boca nos dejó en el momento de la publicación del mismo. Mis Amigos, Baila Conmigo ¿Qué demonios hago yo aquí?, una canción con un estribillo más que pegadizo, cantado por toda la sala. Tuvimos que esperar bastante para escuchar algún tema del primer disco. Y el elegido fue Como un puñal, escoltado por Con las manos rotas Con sólo un movimiento. Con Resaca se dio paso a la locura más absoluta. Rock and roll auténtico. A partir de aquí, todos los presentes en la But, incluidos los propios Zigarros, ya se sentían cuesta abajo y sin frenos. Voy a bailar encima de ti, Listos para el despegue y Desde que ya no eres mía fueron las siguientes en sonar, esta última siendo un bálsamo de tranquilidad entre pogos y empujones varios. Tras Malas decisiones y No sé lo que me pasa, hizo acto de presencia el primer invitado de la noche: Ángel Vera. Equipado «solamente» con una harmónica dio paso a una versión de Cayendo por el agujero de alrededor de cinco minutos de duración. Una auténtica delicia.

Finalmente, todo el público gritó eso de: «Odiar es sano, es libre, es universal…», eliminando más tensión que yendo al psicólogo durante todo un mes. Para que, a continuación, Nacho de Gallos se subiera otra vez al escenario para tocar A todo que sí. Tres guitarras sonando como un tiro. Maravilla para los oídos. Con Tenía que probar, Hablar, hablar, hablar…, Dispárame Dentro de la ley se puso punto y final a un concierto redondo, desde el principio hasta el final. Porque se nota cuando una banda está cómoda tocando ante su gente. Que se lo digan si no a Gallos y a Los Zigarros.

 

Sobre Mario de Jaime

¿Hay algo mejor que abrir la aplicación de música de tu móvil, ponerte los cascos y cantar en voz alta pensando que tienes una voz angelical cuando en realidad cantas peor que un grillo mojado? Así se podría resumir mi día a día, porque si no estoy de esta guisa me encontrarás en cualquier concierto y en cualquier sala de por ahí. Por cierto, también toco una poco la guitarra y soy periodista, aunque creo que es lo menos importante.

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