Crónica | Weekend Beach Festival

Todo el mundo sabe que cuando el sol empieza a hacer acto de presencia durante todas las horas de nuestro día a día es cuando salen festivales de hasta debajo de las piedras. Uno de los primeros en dar el pistoletazo de salida a la playa y a los tintos de verano es el Weekend Beach de Torre del Mar, un evento plenamente consagrado dentro del panorama festivalero español. Con cinco ediciones a sus espaldas, seis con esta última, el Weekend puede presumir de abarcar múltiples géneros musicales, desde el reggaetón de Ozuna hasta el rock and roll de Los Zigarros o Los de Marras. Para gustos colores, pero, ¿no se está mejor en la vida sin estar encasillado? Si te aburres del indie de Miss Caffeina te vas al rock andaluz de Medina Azahara.

Para el primer día, ese que la mayoría cataloga como “fiesta de bienvenida”, la organización incluyó a La Pegatina y a Los Mojinos Escozíos, decisión que fue muy bien recibida por todos los weekers que ya hacían acto de presencia en el recinto de conciertos desde las seis de la tarde. Después de Quini y No Potable les llegó el turno a los Aslándticos, un grupo que no quiere etiquetas para definir su estilo musical. Música independiente y con muy buen rollo, y punto. Si hay algo por encima de todo que encandila al asistente asiduo de conciertos es ver a todo tipo de personas, de todas las edades, lo que quiere decir que este tipo de ocio continuará en generaciones posteriores. “Venimos de Córdoba y veniros a haceros bailar”. Y vaya si lo hicieron estos cordobeses. Eso sí, al sonido le costó entrar en faena, porque se apreciaba que el exceso de graves no dejaba escuchar claramente a la voz principal de Bueno Rodríguez. Sonido aparte, el bolo de los Aslándticos fue perfecto para ir calentando al personal ante lo que se venía en poco más de media hora. Aunque claro, más de uno echó de menos alguna canción no incluida en el setlist: “No han tocado Equilibrista, esto no puede ser”.

Con el sol desapareciendo por el horizonte, y con las gafas de sol ya guardadas en la mochila, El Sevilla y compañía se pusieron manos de obra para hacer reír, disfrutar, saltar y cantar a todos esos weekers inquietos. Lo de los Mojinos es un caso especial: sin prácticamente nada de música en sus conciertos, son la envidia de los que aspiran a vivir de la música. Y a todo esto, capitaneados por un Sevilla desenfadado, en su salsa. “Esta gente me ha llamao borracho… Bueno, venga, con la izquierda es más difícil”. Y así el bueno de El Sevilla se bebió una copita de aguardiente, no sin antes dejar con la boca abierta a más de uno con unos eructos de categoría mundial. Y claro, el envite cómico no pudo tener mejor final que La Oreja de Van Gogh sonando a todo trapo tras el último acorde. Las últimas risas se mezclaron con las ganas de recordar viejos tiempos, en donde con un MP3 de 512 gb en tu bolsillo eras el rey o reina del barrio. Es por ello por lo que El Sevilla y compañía se despedían por todo lo alto, con los weekers a sus pies dejándose la voz con La Oreja de Van Gogh.

Sin tiempo para ir a la barra en busca de otra cerveza, los Che Sudaka ya pisaban el escenario Weekend Brugal con ganas de continuar la fiesta. Una mezcla de punk, rock y reggae comenzó a escucharse en Torre del Mar. “Esta canción se llama Sin papeles, y va dedicada a todos los que se juegan la vida buscando una mejor”. Qué mejor que hacer un alegato a favor de la humanidad y la justicia en un festival donde gobierna el sentido común, el que hace entender que todas esas personas tienen el mismo derecho que el resto de poder disfrutar de una vida plenamente digna.

La locura colectiva ya se podía ir viendo en las caras de la gente. Los relojes estaban terminando la cuenta atrás para la madre de todas las fiestas. Sí, exacto, la que pertenece a La Pegatina. Los catalanes no han parado en todo el año, después de agotar entradas en el Wizink Center de Madrid a finales de año. Por algo será. De esta forma, una amplia mayoría de festivales veraniegos cuentan con los catalanes en su cartel. No podemos decir un número exacto, pero quizás sean cientos. Ese “Cinco, cuatro, tres, dos, uno…”, dejó paso a una explosión de confeti y la canción A volar. Canción tras canción, salto tras salto y sonrisa tras sonrisa, el concierto comenzaba a llegar a su fin. Pero obviamente quedaba la guinda del pastel. Porque sabemos perfectamente que el hijo de Mari Carmen se pasa la vida en el after hour, ¿verdad?.

El primer día de festival ya iba tocando a su fin, y era tiempo para dejar a un lado todo lo vivido en esta jornada inaugural. Ojos cerrados durante unas pocas horas y pilas cargadas para el segundo asalto. Tras Mr. Kilombo y Zoo, les llegó el turno para los rinconeros Malaka Youth. Reggae a la antigua usanza. Con la voz de Nacho Meliveo sonando en la distancia durante los primeros diez minutos, estos malagueños hacían pasar un buen rato al respetable. Los aplausos más efusivos se notaron al poco de que sonara “Presos del mar”, una canción dedicada a Open Arms y a toda esa gente que se juega la vida en el Mediterráneo ayudando en todo lo que puede para que ocurran más desgracias. Al mismo tiempo, y a unos escasos metros a la izquierda, Miss Caffeina ya estaban tocando sus instrumentos. Porque si Malaka Youth es la expresión del reggae, los madrileños lo son del indie pop-rock. “Mira cómo floto, mira cómo vuelo…”. Pasadas las once de la noche pudimos ver a esos Fuel Fandango que tienen una energía y una vivacidad envidiable. Con la cordobesa Cristina Manjón a los mandos de la nave, y con dos baterías presentes en el escenario, esta banda revelación tuvo el honor de estar acompañados en todo momento por sus fans más incondicionales.

Unos minutos después, llegó el momento que, para muchos weekers, fue el punto álgido de la segunda noche de festival. Por algo era el primer cabeza de cartel que hacía acto de presencia. El primer lleno de la sexta edición del Weekend se lo apuntó Ozuna, reggaetón que hacía creer que nos encontrábamos en una discoteca gigante. Con una escenografía más que notable, con fuegos y confeti volando por el cielo malagueño, este puertorriqueño aprovechaba cada fin de canción para decir: “¿Dónde están las mujeres, que son las que mandan?”. Cuando el sonido discotequero estaba llegando a su fin, en el otro escenario esperaban los rockeros. Los de las camisetas de Iron Maiden. Porque en pocos instantes, toda esa gente iba a ver cómo se las seguía gastando la banda de rock andaluz por excelencia, con permiso de Triana, todo sea dicho. Exacto, estamos hablando de Medina Azahara. Conexión perfecta entre público y banda. Todo en un mismo pack.

Con toda la gente yendo a reponer fuerzas tras el bueno de Ozuna, nadie podía imaginar que al poco tiempo de que se escuchara el “Baila, baila, baila…” las guitarras con distorsión volvieran para deleite de los rockeros. Y, ¿quién mejor que los hermanos Tormo para romper el hielo? No es nada nuevo, pero Los Zigarros, tal y como os contamos en la crónica de la Sala But, son puro oro en directo. Espectacular, sensacional… Poned el adjetivo que más os guste. La apoteosis llegó con el Hablar, hablar, hablar… y el Dentro de la ley, las cuales hicieron que los pogos y empujones se sintieran como nunca.

Sin embargo, mientras SFDK concluía su concierto, todavía quedaba al postre. Y también postre valenciano. Los de Marras salieron con todas las ganas de armarla, de demostrar que el rock and roll todavía tiene mucho camino que recorrer. Acordándose de los familiares de todos los miembros de la ultraderecha, y de Def Con Dos, vetados el jueves por el gobierno de Madrid, estos levantinos hicieron que nos preguntemos a nosotros mismos si no estamos llegando muy lejos con el tema de la censura. Que cada uno toque lo que quiera y como quiera, pues para eso vivimos en una democracia, aunque algunos se empeñen en que no sea así. Y de esta forma, con el lorenzo amenazando con salir de nuevo, el segundo día (o noche) del Weekend Beach se iba agotando. Pero aún quedaban otros dos días de risas, cervezas y bailes…

 

Sobre Mario de Jaime

¿Hay algo mejor que abrir la aplicación de música de tu móvil, ponerte los cascos y cantar en voz alta pensando que tienes una voz angelical cuando en realidad cantas peor que un grillo mojado? Así se podría resumir mi día a día, porque si no estoy de esta guisa me encontrarás en cualquier concierto y en cualquier sala de por ahí. Por cierto, también toco una poco la guitarra y soy periodista, aunque creo que es lo menos importante.

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