Dakidarría | Concierto

Me vienen a la cabeza dos palabras para definir el concierto del pasado sábado: fiesta y reivindicación. Así son Dakidarría y así vinieron a demostrarlo a la Sala Caracol de Madrid en la presentación de su último trabajo Filosofía incendiaria.

Vinieron acompañados de la banda local de ska-punk Oktopussy, a los que no llegamos a ver, pero que viendo cómo estaba el percal cuando entramos quedaba claro que se habían encargado de calentar el ambiente y poner a todo el mundo en su sitio.

Cerca de las 22 horas, Dakidarría saltaron al escenario y arrancaron la noche con brío. Saludando a la tierra del No pasarán y al grito de “¡Viva Madrid antifascista!”,  “Mil berros” fue el tema elegido para abrir el concierto, al que seguirían otros de letras tan necesarias como “A mocidade activa”, “A memoria”, “Despierta”, “En Compostela” o “Sigue ardiendo”, que fueron cayendo como relámpagos hasta llegar al primero de los invitados de la noche: Luis, el “Luna”, de No Konforme, que unió su voz a la de los de Val Miñor en “Linguas ceibes”, a cuyo estribillo Linguas ceivbes! Llengues lliures! Hizkuntz askatuak! ¡Lenguas libres! nos sumamos toda la Caracol en pro de la riqueza lingüística de España y en pro de la libertad de expresión, postulado en torno al cual giraría todo el concierto, porque como ellos mismos dijeron en diversas ocasiones, “No van a silenciar nuestra voz”.

Pidiendo sonrisas, pidiendo baile, pidiendo cantar aquí y ahora, pidiendo rebeldía y alegría nos adentramos en la parte media del concierto, en la que la fiesta y el baile siguieron in crescendo con temas impregnados por la filosofía incendiaria de Dakidarría: “Escarnio e Maldizer”, “Lume”, “El futuro nunca existió” para llegar al cóctel de emoción, intensidad y baile que es “Eterno festival”.

En su incesante línea de concienciación social reivindicaron la necesidad de pintar el mundo color violeta con la canción por la igualdad “Violeta”, a la que se sumaron Ana Iraide de Yo no las conozco, y sirvió de antesala para el momento del desmadre y el licor café: divididos en dos bandos el público fue animado a jugar al pañuelo con una botellita de licor café. Imaginen el resultado.

Entre carreras y pogos la adrenalina se apoderó irremediablemente del ambiente al tiempo que sonaban los acordes del “Sarri, sarri” de Kortatu, clásico que derivó en la vorágine de la noche con un majestuoso medley que incluyó el “Voló, voló… y hasta las nubes llegó…” de Soak, la “Oda ó futbolín” para a modo de colofón final entonar elBella Ciao” al estilo Banda Bassotti.

La tormenta se tornó entonces en calma, y con un intimismo a prueba de bombas sonó “Terra”, un único bis para un emocionante cierre.

Si algo es evidente es que el eclecticismo y la fusión de estilos de Dakidarría suma y resulta, que sus letras – inicialmente en castellano y ahora en galego – funcionan  por decir tanto con tan poco, y su directo brilla por su torrente de energía, total sintonía y porque, sin excesos ni alardes son capaces de ofrecer y convencer al doscientos por ciento.

¡Que continúe la filosofía incendiaria! ¡Que continúe la revolución!

Sobre Maire Morrigan

Nacida en los 80 en un barrio conflictivo, crecí entre bakalas y boy-bands en los 90. En el 2000, me regalaron una cinta de cassette con “A golpes de rock and roll” en la cara A y "Revolcón" en la B. Fue mi primer pico. No he dejado de chutarme rock desde entonces.

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