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Bailando rabiosamente con Delafuria

Delafuria is in tha house. No parece casualidad que sea un niño el que pronuncia este grito de guerra en una de las canciones del primer LP de este grupo barcelonés. ‘Bailando con Atenea‘ salió en febrero de este año y es un disco crudo (con un sonido muy pulido, eso sí) y a la vez inocente. Delafuria muestra al mundo su filosofía alegre y juvenil a ritmo de groove muy bailable, gracias al bajo de Andrea “dum” Lapponi  y al toque de Lawrence Lamour con las baquetas; y al mismo tiempo, Yeray Sánchez consigue que su provocadora (y evocadora) voz baile entre movidos fraseos y melodías más lentas que ponen una capa de oscuridad al disco. La guitarra de Héctor R. Montaner pone la fuerza bruta, aunque se nota su versatilidad en los momentos que acompaña al funk, y con punteos que refuerzan los momentos más sombríos de la voz en algunas estrofas.

‘Bailando con Atenea’ es un disco crudo  y a la vez inocente

Decía que su filosofía se basa en ser positivos, pero no que sean un grupo acrítico con el mundo en el que viven. El disco lo abren con un disparo (casi literal) de distorsión guitarrera en ‘El Tiburón‘, directamente al corazón de los banqueros sin escrúpulos (“si te viera tu madre atracando ancianos, si te viera tu padre estafando viejas”). Aquí ya se ve el esquema en el que parece que se encuentra más cómodo el grupo: riff potente y pesado, juegos rítimicos y melodía coral como estribillo, no necesariamente en ese orden. En ‘El Asalto’ se nota esto, y lo que empieza con una línea de bajo suave e insinuante, va progresivamente subiendo en intensidad.

Antes hablaba del tema que da nombre al grupo (o al revés, lo desconozco), y no he dicho que también, y según ellos mismos, la letra recoge todo lo que es en esencia Delafuria: la vida es breve y el presente es lo único que tenemos. A unos les parecerá poco comprometida, a otros una forma de canalizar la rabia hacia algo consistente. La música de este tema también recoge todo lo que he comentado al principio: gran sentido del ritmo, un estribillo más melódico y caña burra al final. La catarsis y el dejarse llevar también están presentes en la más rockera ‘Atenea’, una de esas canciones que invocan a Radio Futura de forma frenética. ‘Por fin es viernes‘ e ‘Insatisfecho‘ siguen el mismo camino, la primera con redobles constantes que anuncian la explosión tras las 40 horas (los que tienen suerte) semanales, y la segunda más centrada en los humanos como viciosos insaciables. Eso sí, con una música más cruda que convierte el carpe diem en decadencia, especialmente en esa estrofa donde la voz de Yeray, a contratiempo con todo lo demás, la transmite a la perfección.

El grupo está cómodo en el esquema: riff pesado, juegos rítmicos y estribillo melódico, no en ese orden necesariamente

No todo es o fiesta o reivindicación, y hay sitio para reflexiones más hondas en ‘Barcelona, un tema dedicado a su ciudad que empieza creando una atmósfera relajada para estallar de golpe. ‘Qué bien te sienta ese color‘ vuelve a la positividad, aunque como si se tratara de una rehabilitación, y la instrumentación está a la altura, con el añadido del sintetizador de Marc Mateu (también en ‘Atenea’, ‘Delafuria’, ‘Dime tu nombre’, ‘El Asalto’, ‘Barcelona’ y ‘Qué bien te sienta ese color’). Los sueños y sus sinsentidos es el tema de ‘Mundos de Papel‘, que destaca entre los demás temas por el tempo de la batería, más propio del rollo indie del que ellos nunca reniegan, en parte gracias a las melodías de la voz. El último tema del disco, ‘Dime tu nombre‘, vuelve a la fiesta y al enamorarse porque sí, de nuevo con ese aire a ‘Escuela de calor‘ en el estribillo. Se podría decir que Delafuria, que anteriormente solo había grabado un EP, ha hecho un disco muy festivo, y es meritorio que se mantenga la sensación a pesar de los pasajes más pesados y oscuros. La sensación puede ser a veces la de que no encajan ciertas líneas melódicas más tristes cuando la letra está hablando de follar a saco o emborracharte un viernes, pero sin duda es la forma que el grupo tiene para expresarlo.

Sobre Javier Lafuente Tomás

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