Música negra

Opinión│Descubre la música negra

Nadie recuerda su nombre, era un nombre común, fácil de olvidar. Un apasionado de la música, bueno, del rock, el cual escuchaba junto a su hermano mayor cada día en su casa. Entendía más de música que sus amigos, ellos sólo sabían de lo que estaba de moda, esas mierdas. Habitualmente se le podía ver por el centro de Madrid con unas entradas en la mano, cada fin de semana visitaba alguna sala para escuchar un buen concierto de rock. Una noche de verano cayó por casualidad en un garito, nunca había estado, se lo recomendaron muchas veces, esta vez decidió dejarse llevar.

Fue hasta la barra, pidió algo de beber, algo que llevara alcohol, pagó la copa a una camarera más ocupada en mirar el grifo de la cerveza que a él. No la dejó propina. La música que en aquel momento sonaba era disco, algo de Donna Summer, cuando terminó el tema, sonó una suave melodía con algo parecido a un organillo, le siguió un trepidante ritmo, la cosa se animaba, sonrió, una voz desgarradora le arrancó el corazón de cuajo y lo tiró al cubo de la basura que custodiaba la camarera del grifo de cerveza, era Reach out, I´ll be there de los Four Tops, le pareció algo genial lo que sentía con aquella canción, nunca había experimentado nada igual, era como estar en una película blaxploitation, comenzó a creer que tenía posibilidades con la guapa rubia que estaba apoyada en una de las columnas.

 

 

Esa noche se le abrió un mundo nuevo, una nueva dimensión, su imaginación navegó hasta los Estados Unidos de los 60, 70, 80. Estaba en el Apollo, en el corazón de Harlem, estaba en Shaft. La noche siguió con Proud Mary de Tina Turner, History repeating de Shirley Bassey o algo de Aretha Franklin.

Volvió a pedir una copa, a la camarera esta vez ya le costaba hasta ponérsela, estaba demasiado introducida en el mundo de las redes sociales, tres canciones después la consiguió (la copa, no a la camarera). Un trío de viento quitaba las telarañas que colgaban de las desvencijadas paredes del bar, un ritmo de batería los acompañaba, parecía que intentaban limpiarte el alma, que fueras feliz como hacía tiempo que no eras. Un coro celestial abría las puertas de una patada, las botellas volaban, se hacían pedazos delante de los incrédulos ojos de nuestro protagonista, Hit the road Jack! de Ray Charles. Lloró, de alegría.

Volvió a casa, borracho, sin dinero en el bolsillo, daba igual, hoy había vuelto a nacer, había descubierto la música negra. El bajo de Boom Boom de John Lee Hooker le cogió de la mano y le llevó hasta sus sueños más calenturientos…

Sobre Ruben Ortiz

Nacido en Madrid. En ocasiones escritor, Espíritu Endémico (2016), su primera novela. En otras, voz/guitarra en el grupo de rock/blues Falconetti. Inventando historias desde 1986. Ahora, colaborando para La Sexta Cuerda.

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