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Elvis sigue vivo

Elvis sigue vivo

 

En este mismo momento, en este instante en que la vida sigue con su rutina, en que el mundo no para de dar vueltas, en este momento alguien en algún rincón del planeta está disfrazado de Elvis Presley. Puede sonar a cachondeo, incluso a lo mejor según estás leyendo estas palabras esbozas una media sonrisa, pero lo estoy diciendo totalmente en serio, y me parece alucinante, asombroso lo conseguido por este hombre, de verdad. Nadie en la historia ha obtenido tal reconocimiento, y dudo que en la época del reggaetón se obtenga tal logro…

Esto me hace pensar, me hace ponerme inmediatamente a escuchar su música, a intentar entender toda esa adoración a un “simple” cantante solista, de calidad, como muchos otros. Empiezo viendo videos en Youtube de conciertos,

Ahí siempre es donde se ve a las estrellas, encima de un escenario, con el calor de los focos sacudiéndote la nuca, con el público impasible observándote con su cruel mirada desafiante

Suspicius mind es lo primero que escucho, veo a un Elvis pasado de peso en Las Vegas, con la cara demacrada, vestido con su estrafalario y mítico traje blanco, pienso que he elegido mal. Le doy una oportunidad. Se mueve poco para lo que su leyenda cuenta. La canción está bien. Sonríe como sonríen los hombres que saben que son deseados. En el primer estribillo los coros te hacen continuar viendo el video. Mientras canta, se permite el lujo de echar más de una mirada cautivadora al público, se le ve muy cómodo, sobrado. En el momento de bajón del tema se apagan las luces, él se tira al suelo, me empieza a gustar más. En el siguiente estribillo comienza a moverse como si hubiera despertado de un sueño, como si se diera cuenta de que estaba actuando en ese momento. Entonces comprendo todo, su leyenda, la fama, esa adoración. En medio del estribillo hace aspavientos con la cadera mientras la banda de viento aprieta las mandíbulas y el batería le da duro, una vez, dos veces, hasta que pierdo la cuenta. Su voz es atronadora, francamente buena, ahora soy yo el que despierta. Los pelos del brazo se levantan de sus asientos. Lo ha conseguido, me ha ganado en dos minutos de video.

 

Continúo con In the ghetto, hago todo lo posible por no acordarme de la versión de El príncipe gitano para poder tomarme en serio la canción, y lo vuelve a hacer, con A littel less coversation, con Never been to Spain, con todas.

Entonces me alegro de que Elvis sea tan grande, de que sea tan recordado, de que siga vivo.

Sobre Ruben Ortiz

Nacido en Madrid. En ocasiones escritor, Espíritu Endémico (2016), su primera novela. En otras, voz/guitarra en el grupo de rock/blues Falconetti. Inventando historias desde 1986. Ahora, colaborando para La Sexta Cuerda.

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