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Entrevista a Ovidi, Los Zigarros

Entrevista a Ovidi Tormo de Los Zigarros

Para entender quiénes son Los Zigarros, basta con poner un vinilo de Tequila a todo trapo. O de AC/DC si se quiere algo internacional. Luego, lo suyo es que nos sentemos de nuevo en el sillón y escuchemos cualquier canción de estos valencianos que han sido calificados en multitud de ocasiones como «los salvadores del rock en español». ¿Diferencias? Prácticamente ninguna. Será porque Los Zigarros es eso, rock puro y eléctrico de los 80, sin medias tintas y sin miedo al qué dirán. Unos días antes de que la pandemia, las mascarillas y los geles hidro alcohólicos formaran parte de nuestra vida, Ovidi, Álvaro, Natxo y Adrián tocaron dos noches consecutivas en el Circo Price madrileño junto a un montón de invitados. Dos conciertos únicos e irrepetibles, grabados para la posterioridad en un disco DVD que ha visto la luz recientemente. El bueno de Ovidi, el alma máter de este proyecto que va viento en popa, atiende por teléfono a La Sexta Cuerda con un encanto y simpatía que hace que la entrevista se convierta en una charla de colegas con cerveza en mano.

Pregunta: ¿Cómo y cuándo surgió la idea de hacer un disco en directo? ¿Era uno de vuestros objetivos desde el inicio de vuestra carrera?

Respuesta: No, en absoluto. De hecho yo no era muy fan de los discos en directo. Ni lo sigo siendo. Lo que pasa es que llegó un momento en que nos reunimos con Polako, nuestro mánager, y él tuvo la idea. Habíamos rechazado colaborar con varios colegas porque queríamos labrarnos el camino solos. El tema colaboraciones nos parecía un poco como estrategia comercial. Y ya te digo, teníamos esa especie de cruzada, de decir: «Vamos a hacerlo nosotros mismos, con nuestro curro y nuestro mérito». En esa reunión con nuestro mánager es cuando se planteó la idea, de hacer un disco en directo después de tres álbumes de estudio con amigos de verdad.

P: Y es un escenario mítico como el Circo Price.

R: Bueno, como nosotros no somos madrileños no teníamos mucha idea. Yo lo conocí por el directo de Mclan, que hizo también un disco en directo y tenía una pinta de la hostia. Cuando entramos ahí flipamos, era impresionante. Y nosotros encantados.

P: ¿Consideras que los dos conciertos en el Circo Price supusieron un punto de inflexión en la banda?

R: Sin duda, es como cerrar un círculo, una etapa. Aparte, yo siento que artísticamente hemos crecido un montón. Las canciones que nos están saliendo ahora tienen más fuerza. Estamos evolucionado internamente y hemos cerrado una etapa con este colofón.

P: Y de repente, llegó la pandemia. ¿De qué manera lo seguís afrontando? ¿Os rompió mucho los planes que teníais encima de la mesa?

R: Sinceramente, el confinamiento no me ha servido para nada. Teníamos el 2020 lleno de conciertos y nos ha partido todo. Ha sido nefasto. Y tampoco me ha servido para componer ni para hacer nada. Ha cortado el pulso natural de algo que iba realmente bien. Por otro lado, por sacarle algo bueno, es un aviso de que nunca puedes confiarte, ni pensar en el mañana y en una movida que iba de puta madre.

P: ¿Crees que el músico debe «hacerse visible» a través de las redes sociales ante la falta de conciertos?

R: Lo que creo es que cada uno haga lo que quiera. El músico que hace un concierto desde casa es porque quizá necesite hacerlo, necesite contacto con los fans, necesite dinero si es que lo genera… No sé, no hace daño a nadie. En mi caso, no conecto mucho con las redes sociales, y mucho menos con estos conciertos desde casa. El estar tocando desde el salón no conecta conmigo, con esa manera de hacerlo. No tiene sentido para mí. Eso no quiere decir que lo piense, porque hay que conectar con los fans. Pero creo que es una ilusión que genera las redes sociales. No nos van a olvidar porque no salgamos haciendo un concierto desde casa. Me niego a pensar así.

P: ¿Piensas que la música en directo está viviendo una de sus peores crisis de su historia?

R: Sin duda.

P: ¿Qué se podría hacer para solucionarlo?

R: Generar conciertos de otra manera. Pequeños o grandes, igual que se están haciendo las cosas ahora, con todas las medidas de seguridad. Nosotros hemos tocado recientemente en Canarias, en un auditorio con todas las medidas, con mascarillas y le gente cumpliendo con todo. Lo que me parece terrorífico es acabar con el sector. por no proponer ideas como se debería. Hace falta cambiar la estructura que había por otra.

P: ¿Recuerdas el primer día en que tanto tú como tu hermano Álvaro cogisteis una guitarra? ¿Qué empezó a sonar por ese ampli?

R: Me acuerdo que teníamos una guitarra española de mi padre en casa. Él se sabía cuatro acordes y poco más, pero nos enseñó ‘La casa del sol naciente’ y enseguida escuché el acústico de Nirvana de la MTV por la radio y mi madre me compró una acústica. Esos fueron mis primeros riffs y canciones.

P: En el escenario se te ve con una Telecaster azul y blanca. ¿Cuál es la historia de esa guitarra?

R: Pues mira, me alegro que me lo preguntes. Porque son esas preguntas que me gustan que no me hacen casi nunca (risas). Me la vendió un colega coleccionista de guitarras de aquí, de Valencia. Me dijo un día: «Vente y prueba esto». Yo nunca había tocado una Telecaster. Además, no es Fender, es Nash. Hacen réplicas de Fender y es una muy buena guitarra. La probé y me enamoró al instante. Me parece la guitarra perfecta.

R: Centrándonos en la composición, ¿qué debe tener una canción de rock para que sea perfecta, o que se acerque lo más posible a la perfección?

R: Hay muchos caminos para logralo. Obviamente, AC/DC es uno de ellos. Sin duda, ese riff de tres acordes es insuperable. Y muy reconocible. Lo que pasa es que hay que saber hacerlo. Es tan complicado porque es tan sencillo aparentemente, que claro, tiene tan pocos elementos que te parece fácil.

P: Ves a Angus poner un La y un Re y piensas: «esto lo hago yo». Pues hazlo a ver si te sale, ¿no?

R: Exacto, hay que saber hacerlo. Te debe sonar el La y el Re así.

P: Se me ha olvidado preguntarte acerca del futuro más inmediato de la música en directo. ¿Piensas que cuando todo esto nos lo permita habrá un «boom» de asistencia? ¿Será duradero?

R: No lo sé, la verdad. Pienso que sí se producirá ese «boom» que comentas, en cuanto la gente pierda el miedo. Imagínate que mañana de repente saliera el presidente del Gobierno por la tele y dijera: «Ya podéis ir a los bares como antes». Habría avalanchas. Además, en España como está metido eso en nuestro día a día… Entonces, me imagino eso con el rock y con los conciertos en general y es la misma situación, las mismas ganas. Y creo que sí será duradero. Nos vamos a olvidar pronto de la pandemia, por supervivencia mental. Es la única salida. Todo el mundo tiene las mismas ganas que pase.

P: A menudo se ha calificado a «Los Zigarros» como la esperanza del rock en español, ¿Estás de acuerdo con esta afirmación?

R: Cuando dicen eso de ti es un halago, no te voy a mentir. Pero yo no pienso que mi banda sea eso, ni que yo sea el referente de nadie. Lo único que tengo en la cabeza es que el próximo disco me guste a mí todo lo posible, que sienta que he estado más inspirado que el anterior y que sienta que he cantado bien. Eso es lo que necesito. Como sé que es tan difícil y que todo esto requiere tanto curro, no puedo pensar en si soy esto o aquello, porque en mi cabeza lo que sucede es otra cosa: el componer canciones. Que al final es lo que mueve la máquina. Y eso en cada disco es igual de difícil.

P: ¿Hay nuevos proyectos que nos puedas contar?

R: El más inmediato es empezar a escribir. Y si podemos tocar este año tocaremos todo lo que se pueda. Ya veremos el año que viene, si podemos grabar y si hay canciones. Y pensar en positivo, por supuesto.

✍️ @MariodeJaime

📷 @TheRockPerdido

Sobre Mario de Jaime

¿Hay algo mejor que abrir la aplicación de música de tu móvil, ponerte los cascos y cantar en voz alta pensando que tienes una voz angelical cuando en realidad cantas peor que un grillo mojado? Así se podría resumir mi día a día, porque si no estoy de esta guisa me encontrarás en cualquier concierto y en cualquier sala de por ahí. Por cierto, también toco una poco la guitarra y soy periodista, aunque creo que es lo menos importante.

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