Kike Babas

Entrevista | Kike Babas

Cinco lustros de locura. Década y media de genialidad. Un cuarto de siglo de poesía, de teatro. En resumen: veinticinco años del Babas.

Así intenté resumir hace casi año y medio lo que había supuesto para muchos de nosotros la trayectoria de Kike Suárez «Babas» tras la celebración de su concierto 25º aniversario en la Sala Cats de Madrid.

El pasado viernes 22 de mayo nació ¡Akelarre!, nuevo trabajo del bardo de calle y beso de Hortaleza junto a su Desbandá, y motivo por el cual hemos tenido el placer de poder entrevistarle:

 

Bueno la primera pregunta que tenemos que hacerte es la de cómo estás, y cómo le ha sentado a Kike Babas esto del confinamiento.

Estoy bien, estoy entero. El COVID-19 no ha pasado por mi familia de manera directa, me considero un afortunado en ese sentido. Lo he visto cerca en el sentido de que tengo amigos cuyos padres o amigos han fallecido, pero afortunadamente aunque he oído el silbar de las balas no ha caído nadie de los míos. Por eso en ese sentido estoy bien.

¿Cómo me ha sentado el confinamiento? Pues por partes: la peor parte digamos que ha sido la que consiste en llenar la nevera. Yo para llenar la nevera hago labores de producción de eventos musicales para grupos de rock y como esa labor se ha ido a la mierda yo me he ido al ERTE. Ha dejado de haber conciertos y todo el sector en general estamos con una gran inquietud de futuro porque lo nuestro pasa por que la gente se junte y parece ser que sanitariamente lo que se nos pide es lo contrario, lo cual hace difícil la cuadratura del círculo.

Eso por un lado, porque por el lado creativo me va a faltar confinamiento, las cosas como son.

[Risas]

Ha sido un tiempo muy productivo. Son horas donde ya sí que no se le puede echar la culpa a nada de no tener tiempo y de no estar permanentemente creando. He estado escribiendo bastante y los resultados saldrán, saldrán.

A esto de la creación durante el confinamiento volveré un pelín más adelante. Ahora quiero preguntarte sobre ¡Akelarre!, CD del directo que tanto disfrutamos a principios del año pasado y que se publicó hace escasos días. Cuéntame, ¿qué sensaciones, qué recuerdos te trae?

Hombre, siempre que se tiene un disco o un libro nuevo entre manos la sensación de parir, de tener a la criatura en tus manos después de haber estado gestándose en tu interior durante un tiempo es una metáfora bastante válida. Y también la sensación de que si tuviera veinte hijos a los veinte los querría. Este además tiene de especial que es el recuerdo de una noche muy bonita, con un público y con unos invitados muy míos y muy conmigo, entonces volver a recordar esa noche es algo fantástico.

Y luego como CD es un directo, y yo qué sé, para mí un directo es siempre una especie de recopilación de lo que uno da de sí. Marca ese momento de ponerte en el rellano de la escalera y decir: «A ver hasta dónde hemos subido,» y de mirar hacia abajo. Es tener en las manos el resumen de casi un cuarto de siglo de discografía.

También a finales del año pasado se publicó Manu Chao Ilegal: Persiguiendo al clandestino, biografía que de nuevo editas con Kike Turrón. El tiempo de presentaciones de ese trabajo ha sido muy breve, pero cuéntame cómo ha sido la experiencia.

Como experiencia ha sido preciosa, la verdad, y justo cuando habíamos hecho unas cuantas presentaciones y que teníamos un arranque bueno pues vino esto y como con el resto de las cosas se ha parado el mundo.

Todo surgió cuando Turrón y yo terminamos la edición de la biografía de Leño y nos pusimos a trabajar en una biografía para Los Rodríguez, que si nada se tuerce será el próximo libro que editemos. Pero teniendo ya muy adelantada la de Los Rodríguez, viendo que terminábamos de aclararnos con algunas cosas y demás, la idea surgió un día que estabamos echándonos un cigarrito aquí en el jardín. Estábamos hablando que sería buena idea sacar un libro de alguien que pudiese ser cercano, donde pudiésemos aportar y que a la vez tuviese una previsión de venta. Y pensé en El Clandestino de Manu Chao porque fue un disco con el que nos tocó más o menos de cerca vivir la sensación de todo aquello. Y ni cortos ni perezosos decidimos escribir a Manu a ver qué nos decía. O sea, cinco minutos echando el cigarro, a los diez minutos le montamos ahí una carta, se lo mandamos a su gente y con tan buena suerte que nos contestó casi al momento diciéndonos que adelante.

Así que a partir de ahí fue coser y cantar. Lo primero porque el sí de Manu ya nos dio todo el vigor y la fuerza y bueno, la experiencia o las experiencias con él ya las teníamos. A lo largo de toda su carrera desde el final de Mano Negra, puntualmente Manu ha ido pasando por la grabadora de los Kikes, entonces teníamos ese material más de unas cuantas batallas vividas con él. Ha sido un libro arduo en algunos momentos, sobre todo porque a la hora de hacer una biografía hay que procurar ser riguroso y teníamos que ir colocando al personaje en diferentes partes del mundo y eso a veces era bastante imposible porque parecía que Manu estaba en tres sitios a la vez.

[Risas]

Pero bueno, pidiendo ayuda a los suyos para que nos lo situaran un poco en el espacio, lo demás ha sido muy cómodo. Ha sido muy gustoso volver a tirar de nuestras agendas y rememorar los mil conciertos, los mil chupitos y las mil cantinas.

Además de la de Manu Chao y la de Los Rodríguez, Turrón y tú habéis editado muchas otras biografías: la de Boikot, Reincidentes, Siniestro total, etc. ¿De dónde viene este interés por contar historias de otros?

Pues yo se lo tendría que agradecer, creo, que a Boikot. O sea, en principio Turrón y yo cuando empezamos en esto éramos dos chavales de instituto que nos habíamos hecho amigos por intercambiarnos discos. Luego ya entramos en los fanzines y las radios libres, y ahí ya había como ganas de contar, ¿no? Hay algo que te está moviendo y que quieres compartir, y en este caso era la música. Un día los Boikot nos dijeron de hacerles una biografía, sería el año 99 o el 2000 y poco en todo caso, y creo que ahí nos entró el gusanillo. Nos gustó lo bonito que es meterte un poco en la piel del grupo.

Nosotros la verdad es que para hacer una biografía nunca hemos tratado con nadie que no conociéramos de antes y con quien hubiera una onda suficiente para que ellos se abrieran y nos dejaran un poco hurgar en su interior. Y ya le cogimos rollo y fueron cayendo las demás: Los Enemigos, Siniestro Total, Reincidentes, Rosendo, Leño, A Palo Seko… igual me dejo alguna, pero creo que por ahí van todas más o menos.

Antes me decías que en el plano creativo la cuarentena se te está haciendo corta, y tengo curiosidad por saber cómo es la vida creativa de un artista en estos momentos. ¿Qué dirías que es lo que más bloquea y lo que más inspira?

Si te digo la verdad, para mí la parte más obstructiva del proceso de creación ha sido la de no poder tocarte con la gente. Es decir, aunque normalmente hay una parte de la creatividad que es solitaria, hay otra parte que es en equipo. Te pongo ejemplos: en todo este tiempo de confinamiento hemos sacado el disco oficial ¡Akelarre!, pero también a lo largo de estas últimas semanas ha habido vídeos colgados sucesivamente y portadas de singles que se han ido haciendo. Por ejemplo con Kutxi Romero hemos sacado el «Virgen de la caradura», que está en el disco oficialmente, pero luego hay una cara B de singles donde también está en versión acústica hecha por Kutxi y por mí.

Lo mismo pasa con Capitán Cobarde. Esos vídeos había que editarlos y las caratulas de esos singles había que hacerlas, entonces yo que acostumbro a trabajar en equipo con un editor de vídeo o con alguien que se va a encargar del artwork y demás, esta vez todo eso ha habido que hacerlo a distancia.

Otra ejemplo sería… Quizá en esto estoy siendo un poco bocazas, pero ha habido una serie de versiones que llamamos las «Coronavircovers» que he ido haciendo con amigos músicos. Empezaron como una diversión de cocina, de esto que te aburres, y empezamos a grabar por Whatsapp y hemos hecho algunas adaptaciones. Quizá si sale sea un EP que se llame Todos están muertos, y es un homenaje a Aute, a Cohen, a Urquijo, a personas que ya no están. Y bueno, todo el proceso que hemos liado ha sido en la distancia, con el que lo mezcla, como con el batería, como con el del ukelele. Entonces, claro, tardas más porque no te puedes ir al local de ensayo a mirarte a los ojos, echarte una cerveza e ir viendo cómo camina una canción. Ha sido otro ritual, otra manera y el camino ha sido un poco más largo.

Por lo demás para mí es una maravilla porque estás en casa, el día tiene 24 horas y no tienes excusa ninguna. Quitando quizá el rato en que tienes que estar haciendo la comida, o los deberes si tienes peques, he tenido el tiempo y ya te digo que incluso me haría falta más. Entre otras cosas que estaba escribiendo me puse a escribir una especie de diario que he llamado Aplausos y caceroladas y es un diario del confinamiento ibérico que quizá también saque acompañando al EP de versiones. También he reeditado en formato digital dos libros que tenía que se habían agotado: Días de speed a falta de rosas y El engranaje de las mariposas. Se hicieron en su día, se vendieron las copias y ya era imposible de encontrarlos. Los he reeditado en formato digital incluyendo dos prologuistas que antes no había metido: Manolo Kabezabolo para Días de speed y Nacho Vegas para El engranaje de las mariposas. Y bueno, pasar un libro de físico a digital y luego ponerlo en circulación pues lleva su ratillo. ¿Qué pasa? Que ahora el ratillo lo tenía. Entonces desde ese punto de vista me ha parecido muy positivo para no ponerle disculpas, no ponerle puertas al campo y poder brincar libremente por la creatividad de uno.

Para terminar, ¿eres de los que creen que podremos quedarnos con algo positivo de todo lo que está pasando?

Pfff… [resopla] Desgraciadamente no voy a ser muy positivo. Creo que ha habido pensamientos y que hay utopías muy bonitas, sinceramente lo creo. Creo que de alguna manera se nos ha querido decir que esta manera de llevar la existencia donde nos falta tiempo para nuestros hijos, nos falta tiempo para nosotros, donde se estropea la tierra sí o sí, donde somos productos de consumo, donde nuestra existencia pivota en el hecho de lo que trabajas y lo que consumes, nuestra manera de divertirnos, de hacer vacaciones, todo en general se ha quedado como muy a flor de piel. ¿Creo que la gente ha aprendido la lección? No. La prueba las tenemos por ahí en las caceroladas callejeras que más allá de lucir tres colores no me queda claro qué están pidiendo. Creo que la tierra, la propia vida, nos ha señalado un camino. ¿Lo vamos a escuchar? Yo diría que no. Me gustaría ser más positivo, pero no estoy viendo esta conciencia en muchas personas, y los que sí la tienen no sé si van a ser lo suficientemente escuchados.

Sobre Maire Morrigan

Nacida en los 80 en un barrio conflictivo, crecí entre bakalas y boy-bands en los 90. En el 2000, me regalaron una cinta de cassette con “A golpes de rock and roll” en la cara A y "Revolcón" en la B. Fue mi primer pico. No he dejado de chutarme rock desde entonces.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *