Entrevista a el Piñas | Marea

22 de febrero de 2019. Se oye un estruendo. La tierra tiembla; hay un clamor:

«Se acabó la tontería: el día 12 de abril llega EL AZOGUE»

Con estas doce palabras anunciaban los Marea su regreso. Palabras que como un tsunami no tardaron en inundar las redes y las secciones de noticias de todas las revistas musicales del país. Lo sentiste; todos lo hicimos: había subido la Marea, y con ella el ansia de toda una generación por empaparse del rock de siempre.

Marea, banda que suma y sigue tras más de veinte años de carrera, que congrega hordas de fans por donde quiera que pisa. Los Marea, mi grupo favorito de la vida, nos concedía hoy mismo una entrevista con su bajista y torbellino Eduardo Beaumonrt, el Piñas.

Dejando los nervios y mi faceta de ‘súper fans’ a un lado, cojo aire y doy al botón de rec. La entrevista ha comenzado:  

Me gustaría comenzar hablando brevemente del nuevo disco, de El Azogue. Después  de cuatro meses saboreándolo, dime, ¿responde a vuestras expectativas iniciales?

Bueno, las expectativas que había a la hora de componerlo eran hacia dentro, hacia nosotros, y a hacia nuestra manera de ver la música, y eso lo cumplió al cien por cien. Estamos súper contentos con este trabajo, pletóricos, estamos llenos. Luego sí que teníamos la duda de que al estar tanto tiempo en la sombra, decíamos: “¿Se acordarán de nosotros?” Y la verdad que en ese sentido ha sido un sorpresón porque estamos viendo generaciones nuevas, gente que ha crecido con nuestra música, y todos están yendo a nuestros conciertos. Entonces esto ha hecho que todo sea redondo ya del todo. Si de por sí ya estábamos contentos, la respuesta que estamos teniendo es ya la leche. Demuestra que el rock aún está en auge y te enorgullece mucho más.

Habéis comentado en otras ocasiones que para vosotros es el mejor disco de la banda. ¿Tiene algo que ver que lo hayáis cocinado tan a fuego lento y en casa?

Los tres últimos, desde Las aceras están llenas de piojos, los hemos hecho en casa. Desde que tenemos el estudio el Kolibrí es el productor, es el que va viendo cómo está la historia, cómo nos vemos nosotros y así. Este ha sido más especial igual porque lo hemos grabado todos a la vez. Ha sido como grabarlo en directo. Entonces aún más que el grabarlo bien y el tener temas potentes, es el hecho de que se plasma la energía, ¿no? Y con este disco ha sido una pasada; nos metimos en la pecera y fue muy intenso, fue una experiencia brutal. Entonces aparte de los temas, las letras y todo, la tensión, la energía y el buen rollo se plasma ahí. Y es como estar escuchando a una banda en su esencia más pura, que es el directo.

Con tanto bagaje a vuestras espaldas, ¿cómo medís vuestra satisfacción con un disco?

Eso te lo marca el cuerpo. Al estar haciendo temas, yo miro por ejemplo al Kolibrí y, fuá, está con todo el pelo del brazo erizao’, y tú con carne de gallina, y ya sabes por donde va, lo que te pide. Después de tanto tiempo juntos con una mirada basta y sabes por dónde tirar. Luego hay cosillas que a lo mejor a nosotros nos cuadran, nos parece que están bien, hacemos un tema, y al Kutxi no le dice nada a la hora de hacer letras. Entonces por muy contento que estés con una canción, si al que tiene que rematarla no le inspira nada, pues a la mierda [Risas] Llevamos mucho tiempo trabajando juntos y lo tenemos muy claro todos. Es más faena cuando no te salen cosas o no se te eriza la piel.

Anunciasteis la gira con un porrón fechas cerradas, a las que cada vez sumándose más, y estáis ofreciendo un espectáculo en grandes recintos, con aforos importantes. ¿Estáis satisfechos de cómo se está desarrollando?

Sí. Mucho, mucho. Con la organización, la manera de montarlo, todo. Estamos felices. Tenemos un equipo impresionante de montaje, de luces. Estamos satisfechos de cómo se lo montan en los recintos y desde El Dromedario. La verdad es que estamos felices. Ya te decía que está todo redondo, desde el disco y la composición, hasta cómo se están haciendo las cosas. Estamos en una nube, nos lo estamos pasando súper bien. Es nuestra gira, nuestro disco y nuestro año.

También habíamos tenido ya la oportunidad de disfrutar de vosotros fuera de nuestras fronteras, y hace bastante poco anunciasteis conciertos en Milán, París, Berlín, Bruselas, ¿cómo afrontáis esta experiencia?

Es una aventurilla más para nosotros, ¿no? Sí es verdad que tenemos una parte ganada porque el público es gente que te conoce, ya ha ido a verte, suelen ser casi todos españoles, migrantes que caen por ahí, y llevarles un cachito de su tierra p’ahí pues es la hostia. Y además con el aliciente de que son salas. Volver al calor de las salas es la hostia. Y para nosotros, pues al final somos una banda de colegas, e irte por ahí con tus amigas o tus amigos a hacer algo que te gusta y que encima te aplaudan, dime la sensación que te puede dar eso.

[Risas]

En el repertorio de la gira estáis incluyendo prácticamente todo el nuevo disco, pero siempre hay quien echa de menos que se le dé un pellizco mucho más grande a viejos temas. Con respecto a esto me gustaría preguntarte, ¿habéis dejado de tocar alguna canción porque os habéis cansado de ella?

Te voy a decir más: tocamos algunas de las que estamos cansados [Risas] Joe, es que además tenemos tantos temas que alguno se tiene que quedar fuera, si no nos podemos tirar toda la noche tocando. Y luego date cuenta de que el aliciente y lo que nos hace volver a los escenarios es tocar los temas nuevos. Como decía el Robe: “La gente hace discos para ellos mismos, porque a la gente casi que le da igual, oyen los antiguos” Y pesar de eso estamos teniendo muy buena respuesta, ¿eh? La gente se sabe las canciones nuevas. Y es eso, nos hacen falta cosas nuevas para querer salir a tocar. Prueba de esto es que cuando sacamos disco, hacemos la gira y paramos, y paramos porque estamos hasta la polla de hacer los mismos temas y de hacer el mismo rollo. El aliciente nuestro son los temas nuevos, y aún así alguno se acaba cayendo. Por ejemplo en esta gira empezamos tocando todos y ya se ha caído “La copla del precipicio”, y alguno que otro también se va a caer porque tú ves que en directo no te funcionan como te han funcionado en el disco, pero bueno. Y lo de los temas viejos, ya te digo, hay que recortar por algún sitio por cojones porque si no estarías toda la noche tocando, y sí, alguno te cansa, pero entre comillas.

¿Es más fácil vivir estando de gira o volviendo a la vida real, poniendo los pies en el suelo?

Nosotros la verdad es que no despegamos mucho. Despegamos en el concierto, con toda la adrenalina, pero luego cada uno vuelve a su casa y vuelves a ser el mismo. Estás ahí, yo en el pueblito y estos en su barrio, y ahí tampoco eres “el de Marea”. Ahora al estar de gira y salir un poco más en los medios, pues bueno, la gente como que se acuerda: “Hostia, si este toca en esta banda” [Risas] Pero compaginas las dos cosas. Yo ahora mismo estoy con la autocaravana, con la familia, siguiendo la gira, y no me da tiempo ni a aterrizar [Risas] Todo el rato con las nenas… que eso sí que es rocanrol [Risas] Después me voy a pegar cuatro vueltas y cuatro gritos y de vuelta.

¿Qué llena más: componer o actuar?

Ufff… cada cosa tiene su historia, pero componer es la hostia; es la hostia porque creas algo. Algo que no existía lo haces tú y es algo que perdura para siempre. Componer te mueve por dentro porque cuando empiezas en ensayo esa cosa no existía y cuando acabas has creado algo, y eso es impresionante. Y luego ya es compartirlo.

Esta gira ha coincidido con el verano, y de un tiempo a esta parte el verano es sinónimo de festivales. Si no me equivoco, a vosotros sólo se os ha podido ver en el Shikillo, la primera noche. ¿Qué opinás del fenómeno de festivales que vive nuestro país? ¿Crees que ayuda a difundir más la música o que conlleva que se mercantilice más, se vuelva más comercial?

Pues depende sobre todo de cómo se haga la historia. El festival es bueno porque siempre ha sido un escaparate para las bandas emergentes y así, porque te ve mucha peña que va al festival sin mirar ni siquiera el cartel, sólo porque es el festival tal y se va con los colegas a pasar el fin de semana con 24 horas de música en directo. Entonces para que la gente te vea, te descubra, pues es de puta madre. Luego hay sitios donde te ponen a lo mejor un escenario para los tributos y yo pienso que eso es ya salirse un poco del respeto a la música y a las bandas. Es un poco sacapasta. Otro problema que veo es que haya festivales en cada pueblo y a la vez. Eso te descoloca un poco porque en vez de tener la opción de unas fechas para que vaya todo el mundo ahí, pues se distribuyen demasiado por la geografía y muchos de ellos acaban medio vacíos. Hace falta organización. Organización y respeto.

Con 22 años de carrera a tus espaldas, ¿cómo percibes la escena musical actual, tanto a nivel de grupos como de salas?

En cuanto a salas, pues ya sabes como es este puto país de mierda con la música en directo. Si no es la que les gusta a ellos está perseguida, y cada vez vetan más los sitios donde se puede disfrutar del rock and roll y de la música así cañera. Bandas hay muchas, muchas de ellas muy potentes y con mucho poderío, pero no sé, por algún motivo muchas no cuajan. Igual tocan muy bien, tienen mucho conocimiento, pero les falta la mala hostia de antes. La verdad que no lo sé, no te sabría decir.

Con respecto a este tipo de oportunidades, vosotros estáis llevando en esta gira a bandas, que si no del todo jóvenes, sí pueden considerarse aún emergentes: Vuelo 505, El Desván. Vosotros cuando empezasteis también hicisteis una pequeña gira con Reincidentes, tocasteis con La Polla, con S.A. Ahora mismo, ¿qué crees que ocurre? ¿Hay menos oportunidades para que bandas emergentes toquen con bandas ya consolidadas, o simplemente hay menos generosidad?

Hombre, ahora mismo tampoco hay bandas importantes que hagan giras así potentes. Y el que la hace, pues igual se quiere llevar todo pa’ él, no sé. A nosotros la verdad es que siempre nos ha interesado rodearnos de amigos, y en esta gira nos hemos llevado a gente que además está con nosotros en El Dromedario, que ha grabado con nosotros, les ha producido el Kolibrí. Son amigos del día a día, como es el caso de El Desván. Y es lo que queríamos para una gira tan importante y tan bonita, rodearnos de amigos y que juntarnos en los camerinos sea una fiesta.

Al principio de la entrevista comentabas que el rock está aún en boga. Sin embargo, actualmente el sonido que triunfa está bastante alejado de él y da incluso la sensación de que apenas queda sitio para el rock. ¿Crees que ha envejecido mal?

No, yo creo que eso son modas. En otros momentos ha habido también otras historias que ya pasaron. Yo creo que lo que es de corazón al final perdura, y el rock siempre está ahí. Al final el peor cáncer que tenemos son los medios de comunicación, la mierda de emisoras que hay aquí. O sea, tienes una que se pone título de rockera, y es más comercial que Los40, ¿sabes? Vas al cole a llevar a los críos y: “¡Anda, los Eagles, los Dire Straits otra vez! ¡Qué guay! Eso oía yo de joven cuando era rockero” [Risas] La gente oye eso y ya ni descubre, ni investiga. La cultura en este país parece que se limita a cotillear sobre lo que hacen los demás: lo que ha hecho el Paquirrín, o esta, o este. No hay apenas emisoras que te descubran cosas nuevas, que apuesten por las nuevas bandas, y eso hace mucho daño. Si por un lado no hacen más que llenarte la cabeza de mierda y no tienes algo con lo que contrarrestar, mal vamos.

Otra cosas que se está extendiendo es que bandas o artistas viran el rumbo con respecto a lo que eran originalmente por adaptarse a las nuevas demandas de la industria. ¿Piensas que ser auténtico tiene un precio?

Al final el precio es dormir tranquilo. Lo más caro que puedes pagar es hacer algo con lo que no estás de acuerdo y que te quite el sueño, ¿no? Lejos ya de vivir de ello o no. Si tú vas a estar sin dormir por una mierda a la que has vendido tu alma o vas a hacer algo que te gusta, que es lo tuyo, que vas a dormir a gusto aunque no te dé de comer, pues hostia, a dormir bien, ¿no? ¡Digo yo! Que a ti un día te pide el cuerpo experimentar y te haces otro disco distinto al primero porque te apetece, pues ya tienes más variedad para el directo. Nosotros como siempre escuchamos y nos alimentamos de lo mismo, pues al final siempre sale nuestro rock, que es muy parecido, pero con nuestros pasitos y avances. Lo mismo suena igual, pero nosotros nos esforzamos y esmeramos para que sean cosas nuevas.

¿Crees que en el fondo la clave del éxito es esta, la libertad de poder elegir hacer lo que tú quieres?

Claro que sí. Luego habrá a quien le pueda parecer un punto de vista muy fácil, te pueden decir: “Qué fácil, como tú vives de esto te puedes permitir hacer lo que quieras, hacer este tipo de gira, tal”. Pero es que antes también lo hacíamos: teníamos que currar entre semana y lo hacíamos igual porque nosotros tenemos prioridades, y una de esas prioridades, aparte de llevarnos bien y estar a gusto es la de dormir tranquilos. Y para eso hacemos lo que nos gusta y cuando nos gusta. Si tienes una banda y dependes de tocar para comer estás obligado casi a sacar un disco al año. ¿Tú crees que eso te deja hueco para la creatividad, para poder explayarte como quieres? ¿O vas a ir con prisas y atropellao’?

¿Y qué hay de esta idea hoy en día casi utópica de vivir de la música? ¿Piensas que se ha precarizado, que ya no es tan factible vivir de la música como se podía llegar a hacer antes?

Bueno, yo pienso que vivir de la música no tiene por qué significar llenar pabellones. Hay gente que vive haciendo giras europeas, tirando p’ahí, exprimiendo, tocando por todos los lados… Y aún así es muy difícil. Nosotros, hostia, no sé si es que nos tocó la varita o apostamos y ganamos todos a la vez por estar en el momento correcto, pero bueno, surgió. Pero sí es complicado, es complicado sobre todo haciendo lo que te gusta. Y les pasa a un montón de grupos que son muy buenos. Por ejemplo, Berri Txarrak por cantar en euskera aquí no tocaban en ningún lado. Y después de haber seguido, de hacerse giras europeas, fíjate ahora dónde están. Los Berri llenan.

Y ya para ir terminando, aparte de la gira, que habéis ido ampliando, ¿qué planes tenéis ? ¿Pensáis estirarla hasta 2020? Porque en una entrevista dijo Kutxi que presentía que iba a ser la última gira de Marea…

Sí, es la última gira de Marea porque es la que estamos haciendo. Igual que mañana es el último concierto de Marea, o pasado mañana. Pero yo le diría a todo el mundo que disfrutase de esta. De momento están las fechas que están y luego ya veremos. Sí que, hostia, llevamos media gira y ya se nota, es potente la historia. Entonces no sé. No sé si se cruzará el charco, depende de las posibilidades, depende de cómo surja. Y luego ya veremos. Yo supongo que nos tiraremos un tiempito cada uno con sus historias: Alén con Ciclonautas, yo con Malaputa, Kutxi con su… Bueno, Kutxi no sé, que si termina hasta la polla de viajar, igual se encierra y ya [Risas] De momento con la calma y en presente.

Pues sí, disfrutad de la gira, del disco y de vuestro momento. Nosotros procuraremos seguiros y disfrutar con vosotros. Muchísimas gracias por tu tiempo.

¡A ti por vuestro interés!

 

 

Sobre Maire Morrigan

Nacida en los 80 en un barrio conflictivo, crecí entre bakalas y boy-bands en los 90. En el 2000, me regalaron una cinta de cassette con “A golpes de rock and roll” en la cara A y "Revolcón" en la B. Fue mi primer pico. No he dejado de chutarme rock desde entonces.

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