Entrevista | NoProcede

Desde el momento en que el komodo me dio el primer bocado lo tuve claro: tenía que entrevistar a NoProcede, y no podía esperar. Por eso que Beltrán (voz), Kike (guitarra) y Fran (bajo) me regalaran un rato largo de su tiempo un lunes de vuelta de vacaciones fue una tremenda pasada. Sigan leyendo…

Para empezar os voy a pedir que me pongáis cara de retrospecter, a lo Clint Eastwood, y me digáis si pensabais que ibais a hacer un pepino de disco como el que habéis hecho.

[Risas]

Kike: Pues por una parte sí. Viendo todo el conjunto y cómo hemos compuesto al final, y lo que ha sido el resultado de todo, sí, para mí es un pepino. Pero es que además, dentro de que es el mismo estilo, ha salido bastante variado. Han salido como muchos matices diferentes.

Beltrán: Yo confiaba en sacar un pepino porque sabía que las canciones eran buenas. Sí que no sabía de qué color iba a ser el pepino por lo que dice Kike, porque tiene mucho matiz y porque no sabía cómo iban a aportar Carlos y Fran, pero las canciones están seleccionadas muy minuciosamente. Había dieciocho temas y hemos elegido nueve, la de «Modo experto» se coló al final, y era ir a temazos, a lo más pulcro, las que creíamos que funcionaban mejor.

[Breve interrupción para comprobar que no había problemas técnicos y se escuchaba todo]

A ver, mejor lo pongo a grabar desde cero.

Beltrán: ¡Pero lo del retrospecter no lo quites!

No, no. Si lo tengo escrito aquí, además.

Beltrán: Yo lo tengo escrito en el corazón.

[Risas]

Venga, seguimos con el disco. ¿Cómo han sido estas dos semanas con él fuera? ¿Estáis en plan papás orgullosos de su criatura?

Beltrán: Sí, yo no hago más que mirar cuánto crece. Cada día hago una raya en la pared para ver cuánto ha crecido esa semana.

[Risas]

Fran: Ha sido una sorpresa. Para mí sobre todo la acogida que ha tenido en Spotify ha sido una auténtica pasada, yo no contaba con ello y aunque todo en general ha sido muy positivo, en plataformas digitales y tal, a mí eso en concreto me ha sorprendido.

¿Está cumpliendo entonces vuestras expectativas en cuanto a recepción?

Beltrán: De momento superando. A nivel digital en plataformas como Tidal, Spotify, Amazon; salir en lista de ventas, estar en la lista de discos más vendidos en España, que yo he hecho mi trabajo retrospecter y he mirado cuántas bandas del rollo habían salido en esa lista, y no son muchas. Entonces eso me llena de orgullo de un trabajo bien hecho tanto a nivel musical como a nivel de promo, esto último también gracias a Álvaro [Pérez] de Basik Sessions, que nos está ayudando mucho. Ahora hay que ver cómo se lleva al directo, y ver cuál es la acogida del público fiel.


Vale, ahora una difícil: decidme una palabra con la que definiríais el disco.

Beltrán: Tróspido.

Kike: ¡Me la has quitado!

[Risas]

Fran: Yo iba a decir que «es muy tróspido el percal», sí.

O sea, que es unánime.

Kike: Sí.

¿Por qué?

Fran: Porque es algo verdaderamente nuestro.

Beltrán: Porque es algo raro, algo que se sale de lo normal, que te choca.

Fran: Y a nivel anecdótico también el tema que incluye esa frase es de los más peculiares, de los más diferentes, de los que teníamos más dudas a nivel de estilo y sin embargo el feedback es también bastante positivo. La gente decía: «Joe, en la primera vuelta me sonó bastante tróspido, pero según la escucho le voy cogiendo más y más el gusto». O sea, define también un poco lo que hemos podido aportar de nuevo al disco, que es eso, navegar un poco y sacar algo un pelín más maduro, un pelín más diferente.

Beltrán: Es que «es muy tróspido el percal», es así. Hemos conseguido hacer algo diferente, creemos que llama la atención. Nadie me dice, bueno, casi nadie, sonáis a Marea, sonáis a Platero, sonáis a Extremo. No nos comparan con bandas nacionales y eso creo que es un paso adelante. Ni siquiera nos comparan con Desakato, con los que sí que podemos abarcar un público parecido. Sí nos han dicho: «Os parecéis a Foo Fighters«, que no los he escuchando en mi puta vida, pero lo que te quiero decir con eso es que al final nos salimos de la media, hacemos algo raro, diferente.

¿Qué creéis que aporta Morder y esperar al panorama musical actual?

Fran: Esta es aún más difícil, ¿eh?

Beltrán: Igual es ir un poco de sobrado, pero aporta la frescura de un grupo joven que hace bien las cosas, con un sonido trabajado y unas canciones potentes. El otro día leíamos en entrevistas a otros grupos que decían que no había habido ningún grupo de rock nuevo en los últimos ocho años y creo que se están equivocando. Y no por nosotros, sino porque hay muchísimas bandas que están sacando buenos trabajos, nosotros entre ellos, y creo que aportamos al panorama actual una continuación del rock. Y que  igual que decían que no había un grupo nuevo, podríamos ser parte, si quisieran, si nos dejaran, de un relevo generacional.

Fran: Esto lo voy a decir yo porque si lo dijera Beltrán estaría mal, pero yo creo que tenemos unas muy buenas letras para el género. Antes de incorporarme a la banda la verdad es que llevaba un tiempo desconectado del género y hacía tiempo que no escuchaba unas letras que dieran tanto para pensar, para entretenerse, para leerlas. Y eso me parece algo muy top.

Kike: Sí, y que sin inventar nada nuevo creo que en conjunto, desde la batería a las letras, a las guitarras, es un relevo a bandas antiguas. Y que dentro de lo difícil que es aportar cosas nuevas, las aporta, y que es un sonido fresco que no se ve mucho.

Habladme del título, de la portada. ¿Por qué el dragón de Komodo? ¿Por qué Morder y esperar?

Beltrán: Esto es muy friki, esto es muy friki. Claro, es que yo soy veterinario, además de animales exóticos, me molan reptiles, serpientes y demás, y el dragón de Komodo es un reptil que su método de caza es literalmente morder y esperar: muerde a la presa, le inyecta un veneno y bacterias, y deja que se vaya. Y va siguiendo el rastro de la presa hasta que ésta al final muere, y entonces se la come. ¡Y ese es el plan! Hemos lanzado el disco, que es nuestra mordida para cuando nos escuchen digan: «¡Hostia, estos tíos!». Y con el tiempo se irán quedando. Y me los como.

Eso era otra de mis preguntas, ¿eh?

Beltrán: Es pretencioso, pero es el objetivo. Es un órdago, es un «esto es lo que hemos hecho, aquí lo tenéis».

El otro día me dijiste que la grabación lo habíais hecho en cuatro meses, ¿no?

Beltrán: No, la grabación la terminamos en el último mes. En cuatro meses fue el proceso entero.

Ah, ok, ok. Pero bueno, mi pregunta es: ¿De dónde nace la idea de ponerse con el disco? ¿Por qué surge el decir: ahora es el momento de grabar? ¿Cómo se desarrollan los acontecimientos?

Beltrán: Eso es más de una pregunta, ¿eh?

[Risas]

Beltrán: El grabar surge porque yo soy un ansias. Soy un ansias, soy muy rallao’ con las fechas, y para poder meter la cabeza en festivales y tal, si no sacábamos disco en el primer tercio del año, teníamos que irnos al último, hacia octubre, noviembre, porque verano no son fechas para sacar. Entonces en ese tiempo o parábamos, o seguíamos con la gira de Grisú. Esto con dos músicos nuevos, y ellos estaban aportando muchas cosas, y al final de esta manera no estaban defendiendo su trabajo. Así que tenía sentido que con una nueva formación arrancásemos la gira. Eso y sacar un disco cada dos años para no aburrir a la gente. Porque al final como hablábamos antes [de empezar la entrevista], las cosas hoy en día son muy efímeras y necesitábamos renovar el material porque Grisú tiene mucho tirón, pero yo creía que estaba decayendo un pelín. Entonces empezamos trabajando muy poquito a poco, teníamos suficiente material y creía que era el momento de romper. Y… ¿cuál era la pregunta?

Lo de la grabación, el proceso, cómo se desarrollan los acontecimientos…

Beltrán: Ah, sí, y todo esto ha sido posible porque tengo la suerte de tener tres compañeros musicalmente mucho más aventajados que yo que han sabido aguantar la presión. Porque yo soy muy pesado, muy pesado, y ellos han sabido tanto darle la vuelta a la canción como aguantar el ritmo. Incluso Fran en ese tiempo se fue a la India un mes, y vamos, que han echado muchas horas, han sacrificado mucho tiempo personal que, bueno, no lo hace todo el mundo tampoco.

En la producción repetís en La Caverna. ¿Qué os aporta Javier Salas? ¿Que vivisteis en Grisú para querer repetir?

Beltrán: Salas es un cerebro musical, tiene un cerebro diferente a, a… por lo menos al mío. Tú le cantas la canción una vez y él en su cabeza la va rompiendo por partes, la va montando esquemáticamente… Es un cerebro a la hora de trabajar, a mí me parece un genio. Ya con Grisú de lo que llevábamos a lo que salió cambió cuatro cosas y consiguió que de una canción plana saliese algo guay. Luego hicimos amistad, de hecho tocó la batería un tiempo en la banda, y en ese tiempo empezamos a componer también alguna cosilla. Y trabaja muy concienzudamente, es muy trabajador, muy trabajador. Lo que otro productor tarda en sacarte en un mes, con todo ya grabado en el estudio, Salas te lo hace en dos noches, porque no duerme. Tiene tela. Y luego la confianza, el feeling, lo fácil que es trabajar con él. Tú estás grabando, te equivocas, y no pasa nada, lo haces otra vez. Y él no pone mala cara, no lo hace, aunque repitas lo mismo una vez y otra vez. Te da mucha confianza a la hora de trabajar.

Fran: Yo es la primera experiencia trabajando con él y tiene un aire excepcional, y tiene todo lo que hace falta para coger un proyecto que ya tiene una buena forma y saber que es lo que necesita para estar listo para grabar. La verdad es que es una pasada, yo tengo una admiración tremenda hacia él.

Vale, vamos de nuevo con el disco. Bajo mi punto de vista es mucho más agresivo que el anterior, tanto instrumentalmente como en las letras. En las letras observo, y aquí voy a meter yo mi deformación profesional, que la elección de palabras es como muy del campo semántico del enfrentamiento bélico: balas, balazos, tiros, disparar. También hay fuego, explosiones, destrucción.

Beltrán: Es que esas letras están escritas por un hombre enfadado y herido. Igual que en Grisú era un hombre frágil, con dolor, aquí más que dolor tenía mucha rabia dentro. Pero aceptada, asumida. Igual en Grisú no tenía tan asimilado esto, pero aquí sí, está mucho más trabajado el dolor.

¿Puede ser por eso que el tema del fuego represente…? [se hace el silencio al llegar la tapa de la actual ronda] ¡Qué susto! De lejos me había parecido una torrija.

Kike: A mí también.

[Risas]

Beltrán: Una torrija con barbacoa, ¡que me aspen!

[Risas]

Vale, perdón. El tema del fuego, ¿puede ser que represente al mismo tiempo esa idea de destrucción y al mismo tiempo de regeneración?

Beltrán: No he llegado a pensar tanto, pero a lo mejor inconscientemente sí. Lo otro que decías sí que lo sabía porque mi padre ya me lo había dicho, pero en esto no había pensado. De hecho un colega de Kike nos dijo que Grisú tenía como muchas referencias al mar, a naufragar: «le prendo fuego al mar», «se acaba el mar». Y puede ser, pero no lo he llegado a pensar. Yo cuando compongo es porque tengo algo que tengo que sacar. Yo me siento, con la guitarra, cojo un papel. No, miento; cojo el portátil y abro las notas porque a la vez hago todo. Pero cuando escribo yo suelto lo que siento, no me pongo a pensar cómo quiero decir las cosas. Luego al final sí me paro a pulir un poco, que no se repita tal palabra a lo mejor, pero no hay un filtro, no lo estudio para decir que voy a poner el fuego aposta porque simboliza destrucción. Que puede que inconscientemente sí sea así, ¿eh? Lo compro. Pero no está hecho aposta.

No sé si será tendencia o qué, pero en muchos discos se suele meter a la mitad una canción así más lentita, para respirar. Por ejemplo en Grisú se cumple, con «Baldosas», pero en Morder y esperar no.

Beltrán: En teoría era «El karma»…

Sí, pero no. Sí que al principio bajan un poco las revoluciones, pero como dije en la crítica, «quien quiera respirar que tire de ventolín». Al menos para mí la intensidad no baja…

Beltrán: Es verdad que tanto en No quedan valientes como en Grisú había metido un par de baladas, «Que se quite el frío», las «Baldosas», pero en este no hay ninguna balada. Para mí las baladas de este sin «El karma» y «Vértigo al cielo», pero no llegan a ser baladas, son medios tiempos.

Kike: Para mí también esas dos son lentas.

¿Está premeditado entonces en ponerlas ahí, una a la mitad y otra al final?

Kike: No, igual es que al hacer el orden del disco sin querer repites los mismos patrones, pero en principio no.

Beltrán: Es según nos iban cuadrando las canciones, no tiene un estudio como tal. «Fracasar mejor» por ejemplo es la número tres porque siempre nos gusta poner el primer single en el número tres, pero por lo demás solamente buscamos una buena para abrir y una buena para cerrar, las demás pues según van mejor enlazadas. Tampoco queríamos dejar que la palabra ‘tróspido’ quedase muy atrás en el disco, por ejemplo, porque llama la atención.

¿Creéis que tenéis alguna seña de identidad?

Kike: ¿En qué sentido?

Pues a ver, bajo mi punto de vista, creo que hay alguna estructura que se repite en vuestras canciones que si yo escuchara en otro grupo me sonaría a vosotros. Entonces no sé si hay algo que quizá premeditadamente decidáis incluir en las canciones para darle ese toque diferenciador.

Kike: Yo creo que quizá las letras, Beltrán. Que una persona coja la palabra ‘tróspido’ y la meta en el disco es particular por lo menos.

Fran: Yo de hecho tuve que investigar qué era eso de tróspido porque no tenía ni idea. Yo creía que estaba en la RAE, lo busqué, vi que no y dije, maldita sea, ¿y esto de dónde ha salido?

[Risas]

Beltrán: Yo aparte de eso, creo que las melodías. Yo no concibo una canción sin estribillo ganador. Musicalmente hay partes que son esenciales, pero es que el estribillo está ahí. Yo busco que sea coreable, que sea una canción que te divierta cantarla, ¿sabes? Esto por ejemplo que está sonando ahora – heavy metal – yo no lo haría. Y lo respeto, pero no encajaría en mi manera de entender una canción.

Fran: Es curioso que incluso los temas más retorcidos desde el punto de vista instrumental o desde el punto de vista musical siempre están coronados con un estribillo perfectamente coreable, perfectamente cantable, y a mí eso personalmente me parece una virtud. Hay veces que escuchas un disco y sólo le puedes dar una vuelta porque lo estás escuchando en un bar, por ejemplo. Al final lo que se te queda es eso, que el estribillo sea pegadizo. Y sobre eso yo creo que casi todos los temas tienen el suyo.

Beltrán: ¿Y tú qué opinas?

Sí, yo también creo que son vuestros estribillos los que marcan la diferencia. No solamente el que sean coreables, sino sobre todo por cómo sube la intensidad, cómo termina siempre aquí arriba, como si estuvieras gritando al aire. Fuá, subidón.

Beltrán: Javi [Salas] se rallaba porque decía, «Tío, es que cada vez subes más en los estribillos finales. Te vas a hacer daño.»

Tenía yo por aquí otra pregunta que ya me habéis contestado antes, pero a ver la siguiente… Sí. El día que estuve por aquí me dijiste también que «Barrera de coral» nacía de una anécdota en el Juergas…

Beltrán: [trago largo] Prepárate porque esta es gorda.

[Risas]

Beltrán: Bueno, lo voy a contar tal cual pasó. No hay que ocultar nada. Pues fuimos al Juergas, y nos pilló en un momento de impasse de la banda porque justo se fueron Labran y Rober, y nos quedamos solo Kike y yo. Y entonces nos hicieron el favor de hacernos la gira a la batería Javi Salas y Víctor de Tranze al bajo. Entonces bueno, en el cartel estábamos con los grandes, detrás de nosotros estaba el Uoho, a sus músicos les gustó nuestro bolo, a los músicos de Evaristo también. Estábamos muy, muy contentos porque los músicos que venían después eran nuestros ídolos y estaban de pedo con nosotros, empezamos a cantar, entonces estábamos muy on fire. Y fue una experiencia que nos marcó a todos. Eso fue el jueves, jueves 2 de agosto de 2017. Y luego al día siguiente nos levantamos en el campamento porque nos quedábamos ya a todo el festival, nos compramos cuatro o cinco palets de cerveza, de yonkilata y nos fuimos a la playa. Para eso nos llevamos nuestra crew, y la crew eran nuestros amigos. Cogimos y les pusimos cargos que… Para que te hagas una idea, llevábamos cuatro backliners.

[Risas]

Beltrán: Nos fuimos a la playa con ellos, nuestras cervezas, tal y estuvimos allí… No sé cuánto horas estuvimos en la playa, tío. Buah, HORAS. Y yo creo que si no es el que más, está en el top 3 de los mejores momentos de mi vida, lo juro. Estábamos todos sembraos de graciosos, hablando de nuestras mierdas con una cerveza en la mano en el agua, después de haber sentido tocar el cielo. O sea, estábamos muy arriba. Pero claro, lo que pasa en todos los festivales es que en algún momento uno tiene que cagar, ¿no? Había una boya y para ir al baño íbamos nadando a la boya. Y a esa boya la llamábamos la barrera de coral. Entonces, poéticamente, a la persona a la que le dedico la canción le digo eso: «Yo soy victoria y tú mi barrera de coral», porque está hecha de eso, de mierda humana. ¡Y esa es la historia! Queda poco bonito, pero me has preguntado…

Sí, sí, sí. Historia sincera al completo.

[Risas]

¿Alguna otra anécdota?

Beltrán: ¿Del Juergas? Todas.

No, de cómo surgió alguna otra canción.

Beltrán: Pues «Mentir por dentro». A mí una cosa que me critican mucho es que no haga crítica social, que no hacemos canción protesta. Y yo discrepo. Porque en Grisú hice «Ciudad olvido», que es una alusión al Alzheimer como enfermedad que está ahí, qué te voy a contar, y en este he hecho «Mentir por dentro» donde me meto un poco con la generación Tinder, ¿no? O sea, yo nunca he tenido esa aplicación, pero con lo que decías tú de lo efímero de las cosas, hay un ensayo que se llama «Amor líquido» y precisamente habla de esto: compara las relaciones humanas con las relaciones capitalistas. Es decir, antes se te rompía un zapato, lo llevabas al zapatero, se te rompía el VHS y lo llevabas a arreglar. Ahora se te rompe cualquiera de estas cosas, la tiras y te compras otra. Pues lo mismo hacemos con la gente. Y «Mentir por dentro» es una crítica a la sociedad en la que vivo. Y otra anécdota es «Modo experto», que la hicimos así porque no daba tiempo a hacerla en eléctrico. Y es una manera de hablar de cómo me han afectado los treinta, porque todo mi círculo, con los que llevaba veinticinco años conviviendo ha dado un paso a un lado y ha decidido formar una familia, y yo parezco un poco el Peter Pan. Por eso es un poco mi homenaje a mis amigos, mis compañeros durante tantos años con los que yo he crecido, vivido, pero que la vida nos ha separado.

Antes hablando del orden de las canciones me habéis dicho que os gusta meter el primer single en la tercera posición, pero, ¿qué significado tiene “Fracasar mejor” para ser el primer single?

Kike: Lo que pasó es que en es época, por cuestión de tiempo y demás, tuvimos que grabar primero unas canciones y luego otras. Entonces teníamos varias a elegir, pero no todas para el disco entero, y esa fue a la que le vimos más potencial, más fuerza para presentarla como primer single.

Beltrán: Ahora vamos a contar lo que va a salir en la entrevista.

[Risas]

Beltrán: La verdad es que creo que aún teniendo todas también habríamos elegido «Fracasar mejor» porque junto con «La antesala del desastre» creo que son las que más se parecen a Grisú. Entonces queríamos mostrar una continuación, desde abajo, evolucionando en el sonido y la técnica. Que aparte también lo que dice Kike.

Kike: Yo que lo había maquillado y todo…

[Risas]

Beltrán: Pero si hubiésemos tenido todas también las habríamos sacado así. A mí por ejemplo la que más me gusta es «Vértigo el cielo», pero si yo quiero enganchar a alguien no le voy a poner esa canción. Esas dos son las más ¡PAM! Ya estás mordido. Las demás ya las vas digiriendo con tiempo.

¿Cuál de todas es la que os toca más la fibra?

Kike: A mí «Vértigo el cielo» es la que más me toca. Pero musicalmente «Miedo al miedo» también. «El karma» tambien. [A Fran] ¿A ti cuál es la que más te toca?

Fran: A mí «Vértigo el cielo» y «Ruido sordo», en ese orden. La patata la que más «Vértigo el cielo», eso sí.

Beltrán: Yo no lo sé. Es que todas son muy personales, entonces depende de cómo tenga el día. Pero a mí «Modo experto»… Sé que es la que está más fuera del disco, pero sí es la que más pena me da haber tenido que escribir. Ojalá no la hubiera escrito. Luego en «El karma de los gatos» creo que he sido tremendamente sincero, y en «Vértigo el cielo» también.

Una cosa que me llama la atención es que no contáis con colaboraciones. Ya no pregunto el por qué, sino si os molaría experimentarlo.

Fran: A mí con Robe Iniesta sí.

Kike: Yo con el de Hora Zulú, aunque no tenga nada que ver.

Beltrán: Yo Freddy Mercury, pero está muerto…

[Risas]

¿Y alguien más tangible?

Beltrán: Es que depende, tendría que estudiarlo. Soy muy rallao’ yo para esto. No soy muy de colaboraciones. Para los directos sí, pero para tenerlo grabado… Me gustaría una chica. Me gustaría poder hacer una canción en acústico y que me acompañara una chica. Me gusta mucho cómo canta Rozalén, me gusta el rollo que podría aportar.

Fran: Molaría mucho Ara Malikian.

Beltrán: Ara Malikian molaría la polla.

Fran: Escuché un tema que toca con System of a Down y mola mazo, nunca lo hubiera imaginado. Molaría probar cosas nuevas, ya que te pones.

Beltrán: Sí, claro. Una chica porque por ejemplo en los discos de rock las colaboraciones son siempre de chicos y me molaría salirme de ahí, pero además como yo canto muy agudo una chica puede hacerlo guay. Puede quedar muy bonito. Y luego Ara Malikian me parece un fichejón. Es que al final todo el mundo canta con los mismos. Por ejemplo con Robe me encantaría cantar en un directo, pero en un disco…

Fran: Claro, es que eso queda como muy frío. Mira, que viene de 4 a 6, canta y se va.

Beltrán: Ya está. Mi respuesta es Ara Malikian o Ludovico Einaudi. No, los dos en la misma canción.

¡En qué canción!

Beltrán: En «Vértigo el cielo». ¡Y que llore todo el mundo!

[Risas]

Beltrán: Hostias, tío, ojalá, ¿eh?

Bien, bien, bien. Ya estamos terminando. En el anterior fin de gira hicisteis lleno en la Caracol, ¿qué esperamos con la presentación en Copérnico? ¿Va por el mismo camino?

Beltrán: No lo sé, lo veremos. Es como la prueba de fuego. Lo fácil hubiera sido tocar otra vez en Caracol, porque vender 400 entradas mal que bien lo hemos hecho ya tres veces. Pero si te vas a Copérnico ya son 250 personas más. Es tirar a ver hasta qué punto podemos entrar a jugar en esa liga.

Kike: Todavía queda un mes y medio.

Beltrán: Esperamos llenarla. Sueño con llenarla. Cada puto día cuando me ducho me hago el bolo entero en la ducha imaginándome que está llena. Pero con mis poses de poder y todo.

[Risas]

Beltrán: Sí, sí, ríete, pero soy tremendamente sexy. Pero en fin, que es una gesta. Nos queda todavía trabajo para poderla llenar. A día de hoy tenemos vendidas 212. Quedan por vender 400 entradas, y eso son muchas entradas. Es como un objetivo porque si llenamos Copérnico va a ser una de: ¿Quiénes son estos chavales que han llenado Copérnico? Oh, ¿qué es lo siguiente? Es una apuesta.

¿Y tenéis más fechas cerradas que se puedan decir?

Kike: El mayo tocamos en Salamanca.

Fran: El Zaragoza también, en un festival benéfico.

Beltrán, móvil en mano: Mira, tocamos el 9 de mayo en Salamanca, dos acústicos en Madrid también en mayo, que no podemos decir dónde son, en Copérnico, en Jaén, en Altea, en Zaragoza y a lo mejor en Madrid otra vez. Eso de momento en junio. Luego tocamos en Barcelona en noviembre, y Bilbao y Valencia estamos cerrando.

Bueno, pues ahí va mi última pregunta, la que os he dicho antes que os iba a hacer: el Komodo ha salido a morder, ¿ahora qué hay que esperar?

Beltrán: Hay que esperar que mueran bajo nuestro mordisco y que nos los comamos. Que nos dejen comérnoslos. Queremos ir a un puto bolo y comérnoslos a todos, llegar y decir: «Y ahora os vamos a follar los oídos». Y luego a partir de aquí lo que venga. Somos conscientes de que tenemos un disco bien hecho y lo que queremos es conseguir entrar con este disco en ese círculo de bandas que van a festivales.

Fran: Para poder tocar en un Viña y en un Extremúsica hay que morder mucho y esperar aún más.

Pues ya está.

Beltrán: ¿Ya?

Kike: Pero invéntate alguna, ¿no?

Mmm… A ver, yo antes estaba en otro medio y terminábamos siempre con un test sobre los cinco sentidos. Y las respuestas solían ser bastante divertidas.

Beltrán: Dale.

Decidme lo primero que se os venga a la cabeza. ¿Una imagen?

Beltrán: La Copérnico llena.

Kike: El dragón de Komodo.

Fran: El mar.

Ahora un sabor.

Beltrán: El de la victoria.

Kike, se ríe: Joe, es que ahora quedo tó mal, iba a decir el whisky.

[Risas]

Fran: La miel.

Kike: Yo ya paso palabra. Ellos son los listos del grupo.

¿Un olor?

Beltrán: El de la camiseta después del concierto. Así a sudor con amoniaco.

Fran: El del negativo revelándose.

Kike: Pasapalabra.

¿Un sonido?

Beltrán: Una sala entera cantando. El público cantando.

Fran: Los fuegos artificiales, los petardos. Pero la pirotecnia festiva, de verano, no la pirotecnia bélica.

Y por último, una sensación:

Beltrán: La de meterme en la cama sabiendo que estoy tranquilo.

Fran: Yo iba a decir también algo parecido. Cuando te metes en la cama con muchas ganas de dormir, que sabes que es una apuesta segura y en tres, dos, uno te quedas dormido.

¡Guay!

Sobre Maire Morrigan

Nacida en los 80 en un barrio conflictivo, crecí entre bakalas y boy-bands en los 90. En el 2000, me regalaron una cinta de cassette con “A golpes de rock and roll” en la cara A y "Revolcón" en la B. Fue mi primer pico. No he dejado de chutarme rock desde entonces.

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