Espectro Lobo

ESPECTRO LOBO – ARDER

Voy a empezar poniéndome un poco chapas. Stephen King, que partamos de la base que es un escritor que respeto y admiro, y no discuto ni un ápice el impacto de su obra en la cultura popular, llegó a decir que los escritores que auto-editan, los que no llegan a editar, los que andamos en editoriales pequeñas… es porque no valemos. Es que no corregimos, no le dedicamos horas, no nos esforzamos lo bastante… así que nos dio una lección. Cogió su última creación y trató de publicarla con un pseudónimo. Qué cara se le quedó cuando sólo se le acercaban editoriales de auto-edición o co-edición camufladas y las grandes editoriales fulminaban su manuscrito sin ojearlo. Claro, que al final publicó… después de filtrarse el afamado rumor de quién estaba detrás. Hubo editoriales que lo habían rechazado que recogieron el libro de la papelera y se dieron cuenta que era maravilloso. Auto-editado o auto-producido no quiere decir descuidado, ni malo, ni poco inspirado. Y aquí tenemos un ejemplo. Luego sigo, que al final me enciendo. Check, check, check, one, two… ¡Go!

Arder. Canción que da nombre al disco y que concentra la esencia de esta joven banda. creo sinceramente que abren con una de las mejores canciones y sin duda la más “comercial” —no creo que compitan con King África por la canción del verano, pero sí que la melodía se queda muy fácil (llevo días silbándola)—. ¿Cómo la defino? ¡Puro Incubus! Me recuerda a la estrofa de Anna Molly y al estribillo de Wish you were here. Cierto es que le predican a un convencido, pero estos dos minutos y medio largos me han dejado ganas de más.

Lo nuestro. ¡Vaya cambio de registro! Esto suena un poco a ZZ Top con la voz de Aaron Lewis cuando estaba en Staind. Cambian de tercio y la batería impone un ritmo que es inevitable seguir con la cabeza. Los teclados han sido un gran complemento para el momento ZZ Top… pues aún hacen otro giro, prolongan una eternidad el estribillo y estaba pensando en los Red Hot Chili Peppers en Under the bridge.

20 balas. Ojito porque si Arder es la más comercial del disco, esta es el cañonazo. Un bajo ramoniano, charles, caja, bombo. Pum, pas, pum, pas, pum, pas, pum, pum, pas… la voz por encima… es como estar encima de un volcán a punto de entrar en erupción. Medio latido sin instrumentos, sólo la voz, aquí viene… 20 balas gritarán. ¡Boom! Joder, si no mueves la cabeza al ritmo de los platos, es que estás muerto. Y qué punteo. Quizá en canciones donde el peso melódico lo llevan otros instrumentos (el bajo, la batería, la voz…) un punteo rockero, muy Angus Young te vuela la cabeza por completo.

Es como estar encima de un volcán a punto de entrar en erupción, si no mueves la cabeza al ritmo de los platos, es que estás muerto. Muy Angus Young te vuela la cabeza por completo

Deprisa. Espectro lobo son alumnos aplicados. Ahora se han fijado en Franz Ferdinand, The Von Bondies, incluso Keane si me apuras. Han pasado a una especie de power pop, o de brit-rock… hasta que empieza el estribillo. Esa guitarra es un Camaro del 69 desbocado por la autovía. Es como ir en un tren de alta velocidad, pero encima, como en una peli de acción. Hacerle los coros, ese más deprisaaaaaa, cita obligada. Las mejores canciones no son siempre las más complicadas. No es cuestión de lograr cosas imposibles con los instrumentos, sino de imprimirle fuerza. ¿ejemplo? Smoke in the water. En conclusión: para mí, este estribillo es el momento del disco.

Mil pedazos. Empieza a lo Nirvana, Drain you o heart-shaped box como referentes. Se quedan con ese punteo, con una batería sólida y una voz llena de fuerza, pero sin perder la guitarra como referente. No es una balada, pero tampoco es distorsión a lo loco. Aún a riesgo de caer en un cliché, tal vez sea la canción más íntima del disco.

Tu savia. Empieza similar a Deprisa, pero en esta ocasión dan ganas de gritar ¡Vicio, vicio! Check, one, two… el bajo entra respaldando la guitarra. La hoja fría penetrando en tu cuello / corre la sangre hasta el suelo. Me trae a la mente un poema de Lorca que analizamos en clase en mis tiempos mozos. Verde, que te quiero verde. La profesora me dejó sin palabras cuando especulaba con que pudiera ser una metáfora de la sangre alrededor de un cadáver. Ha pasado media vida y aún lo tengo grabado a fuego en el coco… Muy bien escogido el orden de las canciones. Este estribillo es la despedida perfecta al disco, con esos estribillos uohoho que hacen un eterno fundido de salida.

Y se nos fue el disquito. Para que no se diga que sólo digo cosas bonitas, voy a poner una pega. Veinte minutos saben a poco. Seis canciones que son seis misiles, que denotan un intenso pulido en el estilo, una gran variedad de fuentes que han empleado para crearse una identidad musical propia. Claro, qué fácil es pedir más. ¿Cuánto dinero cuesta poner estos veinte minutitos de música encima de la mesa? Esta banda sabía que tenía algo bueno, que del local estaba saliendo algo que vale la pena, se la han jugado y… sólo el tiempo hará justicia con este disco. Por mi parte, fan declarado de Espectro Lobo, y deseando verlos en concierto. Desde un escritor de editorial humilde a una banda auto-producida, máximo respeto.

Ah, que me olvidaba. Los enlaces para contactarlos.

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Sobre Teodoro Balmaseda

Escritor de ficción y crítico desde la admiración. Si te gustan mis reseñas, prueba 'Buscando oro' en tu librería o ebook.

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