‘Father of All…’ : crítica del último disco de Green Day

Es innegable que la banda liderada por el carismático Billie Joe Armstrong está en la boca de todo el mundo a día de hoy. Probablemente sea por el lanzamiento de su último disco, ‘Father of All…’ (omitimos la última palabra por lo que pueda pasar). Aunque, siendo sinceros, los de Berkeley no necesitan un disco nuevo para que se hable de ellos.

No obstante, también es obvio que cuatro años es un periodo muy largo para Green Day y que aún les queda un largo camino por recorrer. Entendemos también que, desde aquel lejano 1986, y después de tantos y tantos conciertos a sus espaldas, ­quieran mirar más allá de ese pop punk que les catapultó a la fama, especialmente después del exitoso ‘Dookie‘ de 1994.

Por esta razón, no nos ha pillado por sorpresa el cambio de registro de este álbum, más que nada porque ya se vislumbraba desde ‘Revolution Radio’. Pero claro, no podemos entender (y será difícil que cambiemos nuestro punto de vista) que se abuse tanto y tanto de esos falsetes a lo Bee Gees durante todo el álbum.

No lo entendemos por dos razones: la primera, el poder del coro es lo que le da sentido a una canción. Es el todo. Y, como todo elemento musical, no se debe abusar de él. Si eso se hace, te pueden salir canciones como ‘Oh Yeah’ o el tema que da nombre al disco. Es decir, ritmos de batería y guitarra notables pero que se ven empañados por la mencionada situación.

Y la segunda, y quizás más importante, la voz de Billie es la que es y por ello nos enamoramos de su manera de cantar. Puede que no sea perfecta, de acuerdo, pero la aparición de su voz más aguda no nos gusta en absoluto.

El álbum lo podemos dividir claramente en dos bloques: desde ‘Father of all…’ hasta ‘I was a teenage tenager’, y desde ‘Stab in your heart’ hasta el final del mismo. En el primero de ellos, y a los pocos segundos de que el disco comience a reproducirse en tu aparato de música, es cuando uno se da cuenta de que quizás la compra de ‘Father of All…’ no haya sido la inversión más acertada. Algo menos de quince minutos en los que se nos queda un poco cara de póker, para que vamos a decir otra cosa.

Pero la historia es que, la última parte del disco es un regalo para todos los fans que no sabían cómo reaccionar. De repente, los coros innecesarios han desaparecido, y por fin se puede vislumbrar entre las sombras a los Green Day de antes. Quién sabe qué ocurrió en ese estudio de grabación…

Sugar Youth’ es una maravilla, al igual que el tema que cierra el álbum, ‘Graffitia’. Poco a poco la sonrisa se nos instala en la cara, para acabarlo con un buen sabor de boca. Porque queda demostrado que lo último que escuchas, ves o lees es lo que se quedará en tu mente más fácilmente. Puede que sea una mentira más que nos juega nuestra mente, pero queda patente que los californianos aún saben cómo dejarnos satisfechos después de más treinta años encima de los escenarios.

Y para el último párrafo dejamos la pregunta del millón: ¿Vale la pena comprar el disco? La respuesta es no, a pesar de que nos pueda gustar más o menos varias canciones. Nunca está de más ir a visitar al dependiente de nuestra tienda de vinilos preferida, pero ‘Father of All…’ se encuentra a años luz de ‘Dookie’, ‘American Idiot’ y hasta de ‘Revolution Radio’. Eso sí, tendremos que esperar qué nos tienen preparado la banda californiana para los shows de esta nueva gira de presentación.

Sobre Mario de Jaime

¿Hay algo mejor que abrir la aplicación de música de tu móvil, ponerte los cascos y cantar en voz alta pensando que tienes una voz angelical cuando en realidad cantas peor que un grillo mojado? Así se podría resumir mi día a día, porque si no estoy de esta guisa me encontrarás en cualquier concierto y en cualquier sala de por ahí. Por cierto, también toco una poco la guitarra y soy periodista, aunque creo que es lo menos importante.

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