Concierto | Green Class

Hace una semana estaba preparándome para asistir a un concierto al que me habían invitado. Si bien iba con algo de reparo – me los habían vendido como indie, y no es un género en el que sea muy ducha – pensé: los sábados en la Moby Dick siempre son buenos. Y el Irish Rover está al lado. Hay que ir.

Y oigan, acabó siendo una noche bastante redonda.

Pero pongámonos en antecedentes: la banda de la que hablo es Green Class, quinteto de San Blas, formado por Roberto y Raúl (guitarras), René (bajo), Víctor (batería) y Alberto (voz). Conocidos como Snooker hasta 2011, llevan más de una década tocando, fruto de la cual son sus dos EP: She’s on Fire (2015) y Girls (2017).

 

La verdad es que llegué a la sala con los deberes sin hacer, ya que ni siquiera me había dado tiempo a ponérmelos en Spotify. Pero según la banda salía al escenario y sonaban los primeros acordes de “Keep Fighting”, pensé: ¡Yísuscraist! ¡Esto es UK en los noventa!

Y con esa esencia British y sus evidentes ganas de quemar el escenario, Green Class continuó la velada haciendo un intenso repaso a sus dos EP en donde además incluyeron algunos de sus sencillos y dos temas inéditos.

A “Keep Fighting”, le siguieron los balazos de “Less by Less”, “Let the Sun Shine”, y “Ronnie the Rocket”. Un interesante combo vino a continuación, ya que tras “Fight Mind”, “Sit Down”, introdujeron “Aquí estoy yo”, tema en castellano. La artillería pesada se disparó con su exitoso “Who is Who”, un nuevo tema, “Try Kill Me Now”, y “Can’t Be Back”, para pasar a una más tranquila “Sara”, sencillo de su nuevo trabajo. Y de postre, pero casi como plato principal, tocaron la genial “I Wanna Be Seduced” y “Express Lemonade”, cerrando así una velada que se me hizo un poco corta.

Todos sus temas me parecieron propuestas realmente interesantes. Aunque es indiscutible que las rodeaba un halo de britpop, creo que encuadrar el sonido de Green Class en un género en concreto sería acotar demasiado. En el escenario vi entrega y ganas de rockandroll; guitarras con rabia, mucha energía, técnica y tablas. Pero sobre todo actitud y unas posibilidades creativas inmensas.

Gracias, Green Class, por trasladarme a mis tiernos veinte en Londres. Espero sinceramente poder veros ascender en los escalafones del rock.

Sobre Maire Morrigan

Nacida en los 80 en un barrio conflictivo, crecí entre bakalas y boy-bands en los 90. En el 2000, me regalaron una cinta de cassette con “A golpes de rock and roll” en la cara A y "Revolcón" en la B. Fue mi primer pico. No he dejado de chutarme rock desde entonces.

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