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Indios y vaqueros a caballo para contar la historia del rock radical vasco

“Es 1980. 8.000 indios y vaqueros marchando a Herrera de la Mancha. 8.000 renegados cruzando el desierto y un sheriff que los vigila desde una colina. Una historia sobre el desaliento del pensamiento y las luchas colectivas”. La historia del rock radical vasco ha sido contada de múltiples maneras. La cultura popular está impregnada de todo tipo de documentales, libros y películas que pretenden explicar la historia y los años de apogeo de un movimiento social que estuvo llamado a cambiar la historia de Euskal Herria a través de la música. Ahora bien, hasta ahora nadie se había atrevido a describir los aspectos fundamentales del rock radical vasco realizando un símil con figuras de indios y vaqueros. Mierda de ciudad es un proyecto escénico que se estrenó el pasado sábado en el Teatro de Barakaldo y que busca la originalidad, narrar los hechos que propiciaron la aparición del movimiento de una manera que no se había hecho antes. Tal y como relata Aritza Rodríguez, uno de los sus intérpretes, la obra es ficción, aunque “también hay experiencias personales”.

Olatz Gorrotxategi, la directora del proyecto, describe la razón por la que decidió dar cabida a la representación: “Siempre intento buscar símiles para que la historia tenga un buen plano narrativo. Intento trabajar partiendo de esa base, por placer personal. En este caso, estuve buscando cuál podría ser la analogía entre todas esas personas jóvenes que están encontrando y construyendo su cultura juvenil. La que hace que se tenga la convicción de poder cambiar el mundo. Esas reivindicaciones y esa rebeldía intento plasmarlas a través del Oeste, que da pie a poder jugar con ello”. Tal y como expone Gorrotxategi, los indios representan “la generación anterior al rock radical vasco”, mientras que los vaqueros protagonizan el papel de invasores la cultura impuesta, “haciendo un rock que viene desde Londres y en euskera”.

Cartel de la representación.

Rodríguez relata que resultó sencillo involucrarse en el proyecto, debido a la amistad que mantiene con Gorrotxategi: “Estudié con Olatz en la escuela de teatro de Barakaldo. Siempre he seguido su trabajo, me gusta mucho la manera en la que escribe. Me comentó que estaba pensando en hacer una obra sobre el rock radical vasco y si estaría dispuesto a embarcarme en ello. Ni me lo pensé, viví esa época un poco tarde, pero estuve en sus últimos coletazos”, subraya.

Hazlo tú mismo

El concepto “rock radical vasco” surge por primera vez en 1983, cuando José Mari Blasco, antiguo mánager del grupo La Polla Records, y Marino Goñi, fundador de las compañías discográficas Soñua y Oihuka, acuñaron una idea que se asemejaba bastante al Do it Yourself, la actitud popularizada en Inglaterra y EE. UU. en la década de los 70 que tenía como eje principal utilizar la música simple y con pocos acordes como un acto de protesta ante la realidad interpuesta. Patxi Irurzun, autor del libro Tratado de [h] ortografía, destaca el poder que supuso en la juventud de la década de los 80 la llegada del rock radical vasco: “Culturalmente yo no diría que cambió la historia, pero sí que la condicionó. A mucha gente le infundió unos valores de rebeldía, insumisión y desobediencia, actitudes importantes en la vida y que pueden influir en algunas cosas”. Sin embargo, no todos aceptaron la “etiqueta” interpuesta. Eskorbuto renegó abiertamente a ella, alegando que se trataba de una artimaña comercial sin significado político alguno.

radionica.rocks

Las experiencias personales con el rock radical vasco son la otra pata para que finalmente Mierda de ciudad viera la luz. Gorrotxategi argumenta la envergadura que tuvo en el plano personal: “Fue una música que representa mi manera de pensar. Es un mito en Euskal Herria y que es parte fundamental de lo que ha sido mi generación y también todas las que han venido detrás”. Por su parte, Rodríguez señala que descubrió el rock radical vasco gracias a su familia: “El primer contacto que tuve con el rock radical vasco fue cuando tenía doce años. Yo soy de Zaldíbar, pero tenía un primo que se juntaba con todos los punkis de Bilbao la vieja. Me acuerdo de esa primera imagen, en la que vi a mi primo pegando patadas a sus amigos en primera fila, mientras que yo estaba detrás de la valla, bastante asustado”, cuenta entre risas por teléfono. Era, en todo caso, “como una religión, en la que ibas a los conciertos como quien iba a misa”, en palabras de Irurzun. Jorge Ballarín, baterista del grupo Biznaga, añade que “si no has escuchado ni profundizado en las bandas de aquella época, simplemente te estás perdiendo un pedacito de la historia musical y contracultural de esta zona del mundo”.

Al llegar hasta nuestros días, el punk, el heavy metal o el ska, géneros musicales que fueron la base de los grupos que surgieron durante los años de la eclosión del rock radical vasco, siguen vigentes, a pesar de constituir un tipo de música que, en los últimos años, se ha visto aplazada por la llegada de nuevas temáticas. Grupos como Extremoduro, Boikot o Reincidentes mantienen ese mensaje de rebeldía propio del rock radical vasco, si bien la mayoría surgieron a mediados de la década de los 90. “En realidad buscan otras formas de decir lo mismo, de arremeter contra lo establecido, de buscar un camino propio. Tienes que buscar otras formas de lanzar el mensaje y de que este tenga impacto”, destaca Irurzun.

Las otras vías que destaca el autor de Tratado de [h]ortografía pueden encontrase en las redes sociales y en internet, en palabras de Gorrotxategi: “Me niego a pensar en que los adolescentes de hoy en día no quieren cambiar el mundo en el que viven. Igual no están en la calle con una bandera, pero protestan por sus redes sociales. Son otros tiempos”. Queda por ver el camino que seguirá el punk rock en los años que vendrán. Si resistirá a la irrupción de nuevos géneros musicales. “El punk rock es libertad”, afirma Patti Smith. El DIY se mantiene vivo. No hace falta ser un erudito de la guitarra para plasmar las opiniones más controvertidas. Y, según señala Gorrotxategi, “la rabia juvenil es universal y eterna”, lo que hace pensar que el rock radical vasco y su actitud nunca morirá.

Sobre Mario de Jaime Moleres

¿Hay algo mejor que abrir la aplicación de música de tu móvil, ponerte los cascos y cantar en voz alta pensando que tienes una voz angelical cuando en realidad cantas peor que un grillo mojado? Así se podría resumir mi día a día, porque si no estoy de esta guisa me encontrarás en cualquier concierto y en cualquier sala de por ahí. Por cierto, también toco una poco la guitarra y soy periodista, aunque creo que es lo menos importante.

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