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Joaquín Sabina

Joaquín Sabina lo volvió a hacer…

Joaquín Sabina lo ha vuelto hacer

Joaquín Sabina es ese momento en el que recibes la paga de verano en el trabajo, el primer día de calor después de un duro invierno, ese polvoriento disco de los Doors que vuelve a levantarte los pelos del brazo después de años sin escucharlo, la bola 8 sumergiéndose en el agujero correcto en una partida de billar, todo eso y más es Joaquín.

Y lo ha vuelto a hacer, ha vuelto a sacar un gran disco, lleno de grandes canciones aderezadas con grandes letras, esta vez sin su Pancho Varona y Antonio García de Diego.

El Dorian Gray de Úbeda

Voy a ser sincero, al leer en no sé qué lugar que Leiva iba a ser el productor, temblé. Me daba miedo el cambio de fórmula que tantas veces me hizo disfrutar al otro lado del altavoz. Es como si te encanta el bizcocho de naranja de tu madre y un día te hiciera uno de plátano, ¿me entendéis? Es cierto que en algunas introducciones o partes musicales te transportan inmediatamente a un disco de Leiva, pero la guillotina de las letras de Sabina es imparable. La mezcla de Sabina-Leiva-Benjamín Prado ha sido acertada, esa es mi opinión. El disco me ha gustado más que algunos anteriores como Dímelo en la calle o Vinagre y rosas. Suena a un Sabina rejuvenecido cual Dorian Gray de Úbeda.

“No sé por qué sigo escribiendo esta canción, pero me sangra el corazón cuando lo hurgo. Supe que te casaste con un juez y Leningrado es otra vez San Petersburgo…” Sublime

Leningrado es la que me parte en dos, literalmente, me parece abusivamente buena. Esas historias sólo Joaquín Sabina puede contarlas tan impecablemente. Con esa seguridad que te dan los cortes de las arrugas en la cara y la nieve apelmazada en las cejas.

 

 

Nuestro Charles Bukowski español ha vuelto a llenarnos la cabeza de buenas historias y mejor contadas aun. Os invito a que caminéis un ratillo con él por los senderos de ‘Lo Niego Todo’, no os arrepentiréis, yo todavía no lo he hecho… Espero sinceramente que no sea la despedida, aunque cada día que pasa estamos más cerca de ella.

¡Sabina no se tenía que morir nunca, carajo!

 

Sobre Ruben Ortiz

Nacido en Madrid. En ocasiones escritor, Espíritu Endémico (2016), su primera novela. En otras, voz/guitarra en el grupo de rock/blues Falconetti. Inventando historias desde 1986. Ahora, colaborando para La Sexta Cuerda.

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