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Johnny Cash

Recorriendo las canciones de Johnny Cash

Johnny Cash, nacido en 1932 en Arkansas y criado en la misma ciudad, es uno de los músicos más influyentes del siglo XX y más de 13 años después de su muerte sigue siendo referente para numerosos artistas. El mayor icono del country y de la música con raíces americana, que como diría aquel, nunca pasará de moda.

El hombre de negro se erigió como defensor de colectivos desfavorecidos como los vaqueros del viejo oeste, tribus indígenas o presos, dedicándoles varios álbumes

Durante más de 40 años de carrera musical, El hombre de negro nos dejó un enorme legado de canciones: propias, ajenas, colaboraciones y versiones para enmarcar, que cualquier amante de la música popular debería conocer. Y si no es el caso, como celebración del que hubiera sido su 86 cumpleaños, nosotros te presentamos nuestra propia selección.

Cash firmó con Sun Records a mediados de los 50. Sam Phillips convenció al trío que formaba con The Tennesse Three para que formaran un grupo de country. Así vió la luz en mayo de 1955 su primer single, que contenía la primigenia “Hey porter” y “Cry, cry, cry” como cara B, sonido genuino country del primer Johnny Cash.

En 1957 se convirtió en el primer artista que publicaba un LP para Sun Records. Johnny Cash with His Hot and Blue Guitar contenía dos de los que hoy en día siguen siendo sus mayores éxitos: ‘Folsom prison blues’ y ‘I walk the line’, cuya cara B fue la también inmensa ‘Get Rhythm’.

A finales de los 50 y principios de los 60 Cash alternó varios discos de carácter más religioso, acercándose al góspel, con recopilatorios de Sun Records, una vez había firmado ya en el 58 por Columbia Records. En esta etapa, menos prolífica a nivel musical, conoce a June Carter, su futura esposa, con la que colaborará en numerosos temas. El más significativo, el que daba nombre a uno de sus recopilatorios, lanzado en 1963: ‘Ring of fire’.

Durante la década de los 60, el ya apodado como El hombre de negro, se erigió como el defensor de algunos colectivos desfavorecidos de la sociedad norteamericana como los vaqueros del viejo oeste, las tribus indígenas o los presos de las cárceles, realizando varios álbumes con esta temática.

Pero si hubo un disco que relanzó su carrera y le convirtió en un icono dentro de las cárceles del país, ese fue At Folsom Prison, grabado en directo en la prisión de Folsom en enero de 1968. Ya sabéis como arranca esto…”Hello, I´m Johnny Cash”.

En 1969, Cash colaboró en el disco Nashville Skyline, de su gran amigo Bob Dylan, grabando la que es una de las mejores colaboraciones de la música contemporánea: ‘Girl from the North Country’. El Dylan más country que hayamos conocido, con una madurez vocal que no se le recuerda, junto a la profunda y emotiva interpretación de nuestro protagonista alcanza cuotas difíciles de superar. No es la versión original del disco, es una aún mejor, mano a mano y en directo.


Un par de años después, en 1971, nos encontramos con otro clásico de su carrera, que da nombre a su apodo y que en nuestro país ha sido incluso versionado por el mismísimo Loquillo: “Man in Black”.

La década de los 70 no es la más fructuosa en cuanto a grandes composiciones para el bueno de Johnny y no es hasta mediados de los 80, cuando Cash reaparece con fuerza en la escena musical mundial. En esta ocasión acompañado de otros grandes compositores del country de su generación: Kris Kristofferson, Waylon Jennings y Willie Nelson, juntos forman The Highwaymen.

Grabaron varios álbumes con canciones propias de cada uno de los miembros, así como de otros autores. Uno de sus mejores temas y que representa a la perfección el sonido de la banda es el mismo que les da nombre, “Highwayman”.

Devorando a ritmo de década por párrafo, seguimos con este breve y fugaz recorrido por la vida musical de Johnny Cash, y dejando de lado su adicción a las anfetaminas y sus problemas de salud (que podéis encontrar en cualquier biografía al uso), nos vamos acercando a sus últimos años, siendo estos, sin embargo, una de las etapas musicales más productivas del artista, facturando una tetralogía que pasaría a la historia de nuestra música, las llamadas American Recordings.

Rick Rubin, creador del sello y uno de los mejores productores musicales contemporáneos, consiguió que Johnny Cash alcanzara un sonido diferente al que le había acompañado en los últimos años, sin salirse en ningún caso de los cánones del country. La combinación de artista y productor nos brindó, sin duda, los mejores álbumes de su dilatada trayectoria.

Mezclando como hizo siempre, temas propios, con clásicos del country, en esta última fase Cash se destapó versionando canciones de grandes artistas en activo, de diversos estilos musicales, con las que se ganó la admiración de crítica y público, si es que aún tenía algo que ganarse.

El primero de los discos, American Recordings, grabado exclusivamente con guitarra y voz por parte de Johnny, contenía una joya re-versionada publicada por el artista en el año 1962: ‘Delia´s Gone’.

Con American II: Unchained (1996), contó con la colaboración de Tom Petty & Heartbrakers y de Flea, bajista de los Red Hot Chilli Peppers. Este álbum no tuvo tan buena acogida por parte del establishment y las radios country de Nashville, pero terminó por coronar por enésima vez a Cash. Otra notable obra, con mayor acompañamiento instrumental pero con una gran esencia country-folk, de la que es difícil extraer sólo una canción.

Nos quedamos con otra re-visita a uno de los temas que registró en su primerísimo álbum, allá por 1957: ‘Country Boy’.

Cuatro años más tarde y con dos Grammy bajo el brazo, veía la luz American III: Solitary Man, sonido americano exquisito, con un Cash cuya frágil salud no le impedía interpretar de una manera perfecta cada uno de los cortes que componen este enorme trabajo. Inmersos en estos discos, la selección representativa de una pieza musical se convierte en tarea más que ardua, así que recomiendo vivamente la escucha completa de la criatura. La versión inmaculada del ‘One’ de U2, o ‘Solitary Man’ de Neil Diamond podrían haber sido las elegidas, pero me voy a quedar con ‘I see the darkness’ original de Will Oldham, cuya desnudez e interpretación es de las que te ponen el nudo en la garganta.

Y por último, cerrando la saga y convirtiéndose en el último álbum en vida de Johnny Cash, en 2002, salió al mercado American IV: The man comes around, un LP, compuesto en su mayoría por versiones de otros artistas, y otras de sus propias canciones publicadas en discos pasados.

Con una producción que roza nuevamente la perfección, un sonido que envuelve con delicadeza la potente y a su vez quebrada voz de Cash y con la que se ha convertido en esta nueva era, quizás, la interpretación más conocida para las nuevas generaciones: la monumental y estremecedora versión de ‘Hurt’, tema original de Nine Inch Nails.

Un himno, una declaración de intenciones y una despedida, acompañada de uno de los videoclips más emotivos jamás realizados.

Un largo camino recorrido por una de las figuras más trascendentales de la música moderna como la conocemos, que acabó dejándonos, como empieza a ser costumbre, con su pieza final (en este caso colección) alcanzando la categoría de obra maestra de nuestro tiempo.

Página oficial: www.johnnycash.com

Sobre Iñaki Molinos M

Paladeando la música desde mi primer recuerdo. Tratando hacer de mi devoción mi profesión. Información, opinión, crónicas en El Bostezo Universal. Puedes encontrarme en twitter o facebook (@elbuniversal)

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