Rebeldes

La Monda Fest: Rock y Rap en la Sierra de las Nieves

Como rock de una noche de verano se anunciaba La Monda Festival. La Sierra de las nieves, coronada por el castillo de Monda, volvía a ser enclave único de reivindicación, cerveza y mucho Rock and Roll.

Sobre las 11 de la noche la gente se agolpaba escudriñando tímidamente el escenario, ambiente roto por verdades a la cara, versos crudos. Dylan Heredia hacía aparición con su rap de la vieja escuela. Rimas emotivas, versos buceando en familia, redención, amor e “injusticia callejera”. Escuchándolo, evocaba recuerdos de nuestra juventud regada con frases del Haze y el Gordo Master. Dylan Heredia pisaba fuerte el escenario demostrando que las ganas pesan más que la juventud, buena y dura escuela de la calle.

Viva Reina

De rap a trapp, y de trapp a Viva Reina.Habilidades abrió el setlist de la malagueña. Reivindicación y girl power como muestra de lo que se avecinaba.

“Mirando me recato y a las pruebas me remito. Decirte lo que pienso no se puede llamar delito”

La naturaleza como esencia del ser humano y la alienación de la sociedad al escapar de esta. Crítica lomos de trap, versos ácidos que incitan a pensar. Podríamos estar perfectamente ante una aún novel Mala Rodríguez, pero esta reina impulsa nuevos aires, nueva crítica, nueva reivindicación….al igual que con Dylan Heredia, nos trasladaba a nuestra juventud más metafísica y filosófica, con cigarrillos de dudosa reputación y escuchando rap. Consiguió que no echáramos de menos la voz de Ari o de La Mala, ritmazo aliñado con buen rap.

Elhpomega

La esencia del descaro, el corazón del rap late muy dentro de Elphomega. Scratch marcando el ritmo, bases en distorsión, Acabamos Juntos marcaba el inicio. El público respondía y Sergio dictaba los versos. Trap, hip-hop, rap… todo se fusionaba en el escenario. Un cocktail de estilos pintados con pensamientos.

«Solo una chispa nos separa de una estrella fugaz»

El punto álgido lo marcó Mi doble y yo. Adrenalina que tema a tema dio paso a un salto al vacío. Las bases callaban y el MC malagueño se despedía lanzando sus estrofas a capella, sin cuerdas ni colchón, demostrando que si el rap lo llevas dentro no te hace falta nada más.

Rebeldes Agua de Valencia

Y sonaba Fito, pero era rockabilly. La silueta de su sombrero anunciaba que ya estaban aquí. Habían llegado a lo que mejor saben hacer. Los Rebeldes hacían acto de presencia a lomos de su Harley 66. Rock de siempre vivido como nunca. Un español en Nueva York preparaba el terreno para Agua de Valencia. El público vibraba y comenzaban a presentar a la banda. Un Rock con mucha clase, un Rock muy “billy” y con mención especial a Tico Portolés, al que vimos sudar, disfrutar y amar a voces su saxo, los pies se movían al compás de su magia y los pelos se erizaban con el de Carlos Segarra. La veteranía en el Rock se mide en conciertos como este.

La mejor sensación, es llevarte en la cabeza al día siguiente, recuerdos de notas, trozos de letras y por encima de todo, ilusión de los que comienzan y disfrute de los que llevan en esto una vida entera, una verdadera celebración de la música, la buena música.

Crónica por Justo Fernández y Fran Hervás

Sobre Justo I. Fernández

Director de La Sexta Cuerda. Apasionado de la música, enamorado del rock, amante del periodismo. Con años de experiencia en el sector audiovisual, trabajando dentro y fuera de España, me embarco en este sueño tan bonito que es La Sexta Cuerda.

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