La Txatarra

Entrevista | Latxatarra

Conocí a Latxatarra cuando aún eran Escarabajos. Era el año 2017 y como dice uno de los primeros versos que leí de Alfredo Domeño «olía a verano». Aquella tarde de poesía, risas y melodías escuché por primera vez «Opio», de su segundo trabajo Que nadie sabe ni espera (2013), y mi cuelgue fue irremediable.

Excarabajos, nuevo trabajo de estudio de Latxatarra, asomó el hocico el pasado día 1 de marzo, y sólo unos días más tarde Alfredo, vocalista de la banda, se dejó caer por Madrid con él bajo el brazo y nos regaló la siguiente entrevista. ¡Disfrútenla!

Bueno, creo que voy a empezar con una de las preguntas más manidas de la historia: ¿De dónde viene vuestro nombre? Habéis pasado de ser Escarabajos a Latxatarra. Sabemos por qué, pero ¿por qué elegís Latxatarra?

Latxatarra es algo en plan divertido. Nosotros cuando vamos a ensayar solemos comunicarnos con un whatsapp y decimos: «Qué, txatarras, ¿hoy ensayamos?» Nos llamamos txatarras porque cuando Rubén se pone el amplificador y antes de sonar la guitarra se oye [imita el ruido que hace] todo ese tipo de ruidos. [Risas] Es simplemente por eso; estábamos buscando un nombre, pensamos cuarenta mil y como estamos siempre «Oye, txatarras» «¡Venga esos txatarras!» ¡Vamos txatarras!», y tal, pues se quedó en Latxatarra, ya está.

Como banda tenéis mucho recorrido. ¿Cómo ha cambiado la banda en este tiempo musicalmente hablando?

Más que nada ha pasado el tiempo, ¿no? Porque nosotros somos una banda de rock and roll y bueno, nuestra evolución lo es en cuanto a sonido. Obviamente la manera de grabar y la manera de producir es diferente, pero lo que es la composición de las canciones, las estructuras, donde es muy importante la melodía, muy importante el rollo rock and roll sigue. Simplemente evolucionas en los textos conforme aprendes, conforme vives, pero las canciones siguen siendo rock. Lo que pasa que por fin hemos dado con una banda potente, porque siempre nos faltaba un poco el recurso de la batería y bueno, ahora que lo tenemos nos sentimos seguros como banda y por eso hemos preparado un disco y una gira importante.

¿Con qué momento de lo que es la vida de la banda os quedáis?

¡Uf! Es que claro, ha habido muchas personas en la vida de estas bandas. Desde la del 95 los únicos miembros originales que quedamos somos mi hermano y yo, Rubén y yo, que somos los que hacemos las canciones. Momentos ha habido muchos. En la primera época, fíjate, tocamos en el Doctor Music con Bob Dylan, con Aerosmith, con Public Enemy. Ha habido muchos momentos mágicos, muchos conciertos buenísimos, yo recuerdo un festival en Zaragoza, recuerdo muchos momentos buenos. Lo más ilusionante yo creo es cuando tienes las canciones y te metes a grabar a un estudio, ¿sabes? Porque lo del estudio a mí me gusta. Me gustan más los directos, pero me gusta el proceso de meterte, grabar, etc., y en este disco se ha dado que desde el primer momento, desde grabar las guías hasta empezar a grabar la batería se vio que eso estaba creciendo de una manera exponencial porque volvemos a lo mismo, le hemos dado mucha importancia al tema de bases y el batería que tenemos ahora ya nos cogió desde abajo y nos ha hecho subir como la espuma.

Con Excarabajos contáis con tres discos a vuestras espaldas: El No Coleccionable de 1995 y Que nadie sabe ni espera de 2013. ¿Cómo nace este último? ¿Cómo surge grabarlo?

Bueno, vuelvo a lo mismo: es a partir de conseguir al batería. Cuando damos con él nosotros estamos ya trabajando las canciones. Rubén está trabajando por su lado y yo estoy trabajando por el mío. Y entonces, bueno, decimos que tenemos que empezar a juntarnos, la banda, y empezar a montarlas. Y cuando damos con Carlos Beroiz, que es el batería que tenemos ahora es cuando nos juntamos en el local y vamos viendo que, ¡buf!, que las canciones, lo que son los acordes de una guitarra suelta y lo que son las melodías y las palabras van vistiéndose. Y ese es el proceso fundamentalmente.

Lo habéis promocionado bastante, no sé si fue igual con los anteriores trabajos…

No, ten en cuenta que ahora con las redes sociales es distinto. Y además ahora estamos con El Dromedario, que es una compañía discográfica que ya te coloca en otro sitio, ¿no? Pero los medios han cambiado. Ahora las redes sociales, como te comentaba, son fundamentales. Por cierto, seguidnos: Latxatarra todo junto, con «tx», y estamos en Instagram, en Facebook, en Spotify, por supuesto, y en YouTube.

El lanzamiento lo habéis hecho a tope, con teaser, videoclip y todo. ¿Cómo ha sido la recepción durante esta primera semana?

Pues mira, la presentación fue en Pamplona la semana pasada e hicimos un showcase de cinco temas en acústico. La respuesta fue maravillosa, vino muchísima gente a pesar de ser una tarde a las seis y media. Vendimos un montón de discos y bueno, en esta semana que llevamos, la verdad es que yo estoy muy contento con la repercusión que está teniendo. Y con vosotros, que en los medios con los que estoy hablando estos días la gente está muy contenta con el disco.

¿La composición de este trabajo dirías que ha sido rápida u os ha llevado tiempo?

¡Uh, que va! Somos más lentos que el caballo del malo nosotros [Risas] En el proceso nosotros somos relativamente lentos. Siempre lo empieza Rubén y yo voy escribiendo por mi cuenta, pero luego puede que esas canciones vayan o no. Además que no son canciones cortas, son canciones de cinco minutos e incluso alguna de cinco y medio, entonces nos tomamos nuestro tiempo, pero siempre empieza con lo que él trae, con cuatro acordes o cinco y a partir de ahí lo vamos montando todo. Pero somos lentos a la hora de componer. No tanto yo como él, porque Rubén se ciñe mucho a lo que es la estructura de la canción y a lo que son las melodías. Luego a mí escribir, pues según la canción. Unas me cuesta más y otras me cuesta menos, pero somos caracoles.

La forma de trabajar en la composición es entonces la misma siempre.

Sí, siempre es la misma. Alguna vez le he pasado así alguna letra antes de, pero no ha funcionado. Entonces lo que hacemos es que él hace las estructuras, le metemos una melodía espanchinglish [Risas] y sobre eso yo escribo.

En lo que es el proceso de creación entran varios factores en juego, pero ¿me podrías contar alguna anécdota de la que surgió alguna canción?

Eh… Bueno, hay palabras que por ejemplo las he puesto en determinados sitios. Por ejemplo en la canción de “El Kutxitril” todo el mundo se espera que voy a hablar del Kutxitril y no hablo del Kutxitril [Risas] Pero por ejemplo ahí cuento la anécdota de que estaba haciendo la letra y estaba en ese momento Kutxi haciendo el fin de gira de su disco, estábamos ensayando todos los que íbamos a colaborar con él en Zentral, en Pamplona, en aquel concierto, y me salió “aquella nota suicidada en el atril del Kutxitril” porque estábamos con un atril con las letras, y surgió eso sin más. Anécdotas. Luego ha habido mucha emotividad en este disco porque murió mi padre y hay canciones que cambian alguna frase, algún sentido con la enfermedad de él y tal, pero bueno, cosas puntuales. No hay nada de: “Buah, me di una hostia con el coche y salió esta canción”. No hay nada de eso.

[Risas]

Sobre el tema de las letras también te iba a preguntar, porque las letras, todas ellas, al menos para mí, son como relatos en el fondo. ¿Qué hay de ti en cada canción?

Pues en cada canción hay cosas de mí, claro. Son historias inventadas, salvo una que no voy a decir cuál, que es una historia real de pé a pá. Bueno, dos, porque Rubén ha escrito una en este disco que canta conmigo, “Satán”, y es la historia de un amigo suyo que murió hace un par de años y al que ha querido hacer esta canción porque tenían un rollo muy profundo, pero las demás son vivencias. Yo siempre digo que son mis experiencias y luego a partir de ellas voy montando historias. Sí que casi todas las canciones tienen partes de mi vida, pero no son historias reales sino experiencias vitales que he embellecido e ido dando forma de canción, haciendo una historia de cada una.

¿Qué tema, fragmento, instante, es tu favorito?

¡Uf! Yo creo que hay canciones muy diferentes, ¿no? Pero a mí la que más me motiva, la que más me emociona es “Valentina”, seguramente. “Valentina” tiene para mí dos espacios importantísimos que son las primeras estrofas con mi voz, con esas frases, con los pétalos, con los arreglos, las guitarras de ellos, y luego la última parte que es totalmente musical y en donde Sebas Catena lleva la emoción que lleva esa canción hasta el hard rock de los setenta, ¿sabes? Cómo consigue emocionarte tanto con esa guitarra. Por eso seguramente sea “Valentina”. Hay muchas que me gustan, hay partes de “Cables llorando” que también me llegan mucho, y luego hay canciones con las que me lo paso teta, por ejemplo con “Fruta de estación” o con “Sombras sin talento”, pero quizá la más emotiva en ese sentido sea “Valentina”.

¿Y cuáles dirías que son los temas más insignes de la banda?

¿Pero de Latxatarra o de todo? Porque es que en el anterior disco hay dos canciones tan preferidas por mí, que son “Opio” y “En las vías”, que para mí son perfectamente representativas de lo que es Escarabajos y Latxatarra ahora. En este disco pues quizá “Fruta de estación” o “Valentina” son muy insignes de esta banda, y del primer disco, que era más rockero, más Keith Richards, hay un montón que me valen como “Salta”, como “Volver a soñar”, “Tiempos”, que la hemos recuperado para este.

A colación de esto último, de recuperar “Tiempos”: tanto en el segundo como en el tercer disco recuperáis canciones del primero y es como que le dais ahí una vuelta. Me llama mucho la atención.

Sí, sí. En el anterior hicimos una versión de «Volver a soñar» pero que es con piano. No, la versión es «Solo». «Solo» es la que hacemos a piano y voz, con Isabel Álvarez Berango.

Sí, con piano es «Solo». Y ahí recuperáis también la de «Dame la libertad»

Ah, sí, es verdad, «Dame la libertad», que ya no sé ni cual…

[Risas]

«Dame la libertad» la recuperamos porque cuando grabamos el primer disco estaba La Fuga grabando en Sonido XXI también. No sé qué disco en aquel momento, pero a Nando y a Rulo les encantó. Entonces Javi San Martín cuando grabamos Que nadie sabe ni espera nos planteó recuperar ese tema y que lo grabase Rulo conmigo. Y por eso lo recuperamos fundamentalmente. A Rulo le apetecía cantarse ese tema, y a mí me pareció muy bien. Y en este último hemos recuperado «Tiempos» por un capricho de Rubén, que en el primer disco la canta con El Drogas y sobre todo porque la letra es absolutamente vigente por desgracia.

Elegisteis “El Kutxitril” como carta de presentación. ¿Qué significa para vosotros, para elegirla como primer adelanto?

Yo no la elegí.

[Risas]

A ver, hay que elegir una y cada uno tiene su opinión, pero me acuerdo que estábamos haciendo una audición y yo les dije a todos la que para mí era la elegida. Estaba allí Brigi Duque, de Koma y El Drogas, estaban Flako Txarrena y Txus Maraví, de El Drogas, estaban Gabri Gainza y Patxi Morillas de El Desván y todos dijeron que era un temazo pero que igual empezaba veinte segundos lento hasta que entra el golpe. «El Kutxitril» también tiene eso, pero es un poquito más lento y les gustaba mucho la pegada. Y bueno, simplemente teníamos que poner alguna y se decidió así que fuera esa, pero el segundo single podría haber sido el primero, sin más.

En cuanto a las colaboraciones que tenéis en todos y cada uno de vuestros trabajos, pienso que quizá más que una simple colaboración sean amigos que se prestan a ello, ¿no es así?

Sí, sobre todo en el tema de Kutxi. El Drogas es un buen amigo, el Rulo también, pero con Kutxi hay mucha uña y mucha carne. Nos conocemos hace mil años. Yo siempre cuento que en el 98 cuando estábamos en el Doctor Music, el último, que bueno, ahora vuelve a reeditarse, él estaba debajo del escenario, nosotros estábamos tocando, y él con un pañuelo de San Fermín y celebrando su cumpleaños viéndonos. Era muy fan de nosotros. Con Kutxi nunca habíamos colaborado, quizá yo tenía un poco de pudor de pedirle que lo hiciese, y porque había colaborado con tanta gente que pensaba: “Joe, tiene que estar hasta las narices”. Y lo curioso es que fue él quien me dijo: “Oye, Alfredo, que he grabado ciento cincuenta discos y, tío, con vosotros no lo he hecho”. Y por eso surgió la colaboración de Kutxi. Con Rulo fue por lo que te he dicho antes, porque a La Fuga cuando estábamos grabando le encantó el rollo y con Rulo hay también muy, muy buen feeling. Y con El Drogas pues eran los años de Barricada, y también en aquel disco grabó Alfredo Piedrafita un solo en “Nunca pasa nada” y Enrique Villareal cantó “Tiempos”.

Los diseños de portada y el resto de ilustraciones son obra de María Aseks.  ¿Cómo surgió la idea y que queréis trasmitir con ellas?

Este disco es la vida y la muerte. No tiene nada de negativo el disco, pero nos tocó muy de cerca en el proceso con el fallecimiento de mi padre y el del amigo de Rubén. Y entonces la ilustradora es la misma que ha ilustrado mi libro, María Aseks, que es una chica a la que hay que seguir en concreto porque es una artista. Simplemente le dimos los textos y ella a partir de los textos, sabiendo un poco la base que teníamos de vida y muerte, hizo el proceso creativo.

¿Cómo debemos escuchar el disco?

¡Uff! Yo siempre digo que a mí me gustaría que la primera escucha fuese uno solo en su casa, con unos cascos y dándole vueltas. Pero es un disco muy fácil de escuchar en muchas circunstancias. En circunstancias reivindicativas está “Balsas de cristal”, y muy festivas, porque “Sombras sin talento” es una canción que dice muchas cosas, pero que es que se puede corear, son verdaderos himnos. También “Fruta de estación”, “El Kutxitril” incluso. Yo creo que es un disco que se puede escuchar mucho por ahí de marcha y sobre todo quiero que se escuche mucho en directo, cuando la banda esté ejecutándolo en directo.

Justo esa era mi siguiente pregunta: el directo. Sabemos que por el momento tenéis confirmada la fecha de presentación en Pamplona, en Zentral, con Cuatro Madres.

Sí, ahora lo que queremos es hacer una presentación por todo el estado. Lo que pasa es que estamos en el proceso de cerrar las fechas e ir anunciándola. Lo que sí está claro es que vamos a empezar en Pamplona el 27 de abril, en la sala Zentral, pero vamos a hacer todo el país.

Genial, genial.

Espero que nos vengas a ver.

Sí, sí, sí. ¡Por supuesto!

Hace unos años estuvimos en Caracol, que es una sala que nos puede volver a gustar, pero bueno, no sé dónde lo haremos en Madrid. Pero vamos a hacer Madrid, vamos a hacer Sevilla, Valencia, Barcelona, Bilbao.

Pues dicho esto último, yo ya no tengo más preguntas.

Yo sí. ¿Qué canción es la que te ha gustado más?

 

La Txatarra

Sobre Maire Morrigan

Nacida en los 80 en un barrio conflictivo, crecí entre bakalas y boy-bands en los 90. En el 2000, me regalaron una cinta de cassette con “A golpes de rock and roll” en la cara A y "Revolcón" en la B. Fue mi primer pico. No he dejado de chutarme rock desde entonces.

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