Crónica | Lendakaris Muertos en Gruta 77

Ya lo habíamos anunciado: Lendakaris Muertos se dejarían ver en Madrid antes del parón indefinido que harán tras tres años de gira non-stop. A las pocas horas de  registrar un sold out para su bolo de hoy, día 18 de enero en la Sala Mon, soltaron el bombazo: añadían otra noche para poder disfrutar de su fin de gira en la mítica sala madrileña Gruta 77. A lo que yo pensé: ¿Comienzo de fin de semana con los Lendas y en el barrio? I’m in!

Llegamos con el concierto ya empezado (¡Deshonra sobre toda mi familia! ¡Deshonra sobre mí! ¡Deshonra sobre mi vaca!), y al tiempo que abríamos la y escuchábamos “Pasau de rosca”, veíamos la sala llena y ya rebosante de jolgorio. Conseguimos llegar hasta la barra y hacernos un hueco desde el que disfrutar, porque ver algo era complicado. Con bromas y chascarrillos de “Vamos a tocar algo de Ska-P”, divertidas pullas sobre la actualidad política del país, cerveza, sátira, cerveza, ingenio, cerveza y sudor, los Lendas se marcaron un repertorio variado en el que repasaron los puntos fuertes de su carrera y los de su última entrega, Podrán cortar la droga, pero no la primavera, con la que llevan girando desde su lanzamiento en 2017.

“Marido y mujerta”, “Nunca más volverás a aplaudir en un avión”, “Besos gaztetxeros” – con morreo de rigor entre miembros de la banda y chavales del público –, “Veteranos de la kale borroka”, “Húngara Chúngara”, “Esto no es punki”, “Gora España”, “Lamentablet”, “Héroes de la clase obrera”, “Centro comercial”, “Drogopropulsado”, “Drogocolegas”, “Arnaldo Schwarzenegger” fueron temas que con endiablada velocidad, pusieron banda sonora a una noche festiva a la par que familiar.

Hubo tiempo incluso de ponernos románticos con “El 4k se llevó a mi chica”, meternos con los buenrollistas  – o esa gente cuya positividad no necesitamos en nuestra vida, como yo digo -, con  “El anillo en el dedo gordo”, tema que enlazaron con “No, ez, no” para dar paso a las “Urrusolo Sistiaga 1 y 2”.

Mientras la banda se despedía y se bajaba la intensidad de las luces, un público en estado de euforia y entrega total vociferaba “Esto no va para nada de política. Esto no va de apología del terror” y tarareaba el famoso “lo-lo-lo-lo-lo-loooo,” del “Txus” de La Polla Records esperando un bis que no tardó en llegar.

Con “Ni sí, ni no, ni todo lo contrario”, “Modo Dios”, “ETA deja alguna discoteca” y  “Oso panda”, con el que se terminó de desatar la locura, se dio por concluido el concierto.

 

Al son del himno de la antigua URSS, entre aplausos y gritos, baquetas, púas y toallas volando hacia el público, y gestos de agradecimiento, los Lendakaris Muertos finiquitaban una noche de derroche de energía y buen hacer. Los Lendas ofrecieron un señor concierto, a la altura de lo que suele hacer el cuarteto navarro cuando se sube a un escenario bien ante una multitud o para un puñado de afortunados como sucedió anoche en Carabanchel: Jokin al bajo sonriendo en todo momento, Joxemi acertadísimo a la guitarra, Potxeta aporreando la batería y, por supuesto, un Aitor colosal que no paró quieto ni un minuto.

Poco más se puede pedir para una fría noche de jueves: cerveza, barrio, buena compañía y un buen rato de punk trotón viendo a una banda que, como siempre, estuvo al doscientos por cien.

Esta noche repiten en la Sala Mon con otro lleno absoluto. ¡Disfrútenlo!

Sobre Maire Morrigan

Nacida en los 80 en un barrio conflictivo, crecí entre bakalas y boy-bands en los 90. En el 2000, me regalaron una cinta de cassette con “A golpes de rock and roll” en la cara A y "Revolcón" en la B. Fue mi primer pico. No he dejado de chutarme rock desde entonces.

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