El legado eterno de Little Richard

«Él fue la luz que me guiaba cuando era solamente un niño». La leyenda musical Bob Dylan tuiteó estas palabras al poco tiempo de conocerse la noticia que nos dejó helados: Little Richard había fallecido a la edad de 87 años. Poco a poco fueron apareciendo nuevos mensajes de todo tipo de músicos, desde Joan Jett a Mick Jagger, pasando por Jimmy Page o Rod Stewart. Todos querían dar las gracias a uno de los pioneros del rock and roll en la década de los 50, junto a Elvis Presley, Chuck Berry, Jerry Lee Lewis, Fats Domino, Buddy Holly y un largo etcétera.

Resultaría imposible definir el rock and roll sin Little Richard. Este cantante, compositor y pianista, nacido como Richard Wayne Penniman el 5 de diciembre de 1932, sentó las bases de un género que aún se encontraba algo verde y, para qué engañarnos, no resultaba fácil escuchar si no estabas acostumbrado a él. Ayudado por su carismático y enérgico comportamiento delante del escenario, los éxitos vinieron prácticamente sólos tras la publicación de ‘Tutti Frutti‘ en 1956. Un cambio de letra de una de las canciones más  controvertidas de la historia reciente sirvió para que el bueno de Little Richard se aupara al trono del rock and roll: Womp-bomp-a-loom-op-a-womp-bam-boom! 

De esta manera, un año después de ‘Tutti Frutti’, llegaron ‘Long Tall Sally’, ‘Lucille’ o ‘Rip It Up’. En apenas dos años, este chico nacido en Macon, ya había escrito una página en los libros de historia de la música. Sin embargo, fue él mismo el que decidió retirarse de forma repentina del triunfo y de la gloria que había alcanzado. Fue en 1957 cuando se apartó de la vida pública para así cursar estudios de teología. Existen varias teorías que explicarían el por qué de dicha determinación, si bien la más extendida es el incendio de un motor del avión en el que viajaba con su grupo, The Upsetters, lo que hizo que a los pocos segundos de aterrizar decidiera no seguir con el mismo modelo de vida.

Tras haber acompañado a The Beatles en su gira de la década de los 60, y tras haber sido vendedor de biblias entre otras muchas cosas, nuestro referente rockandrollero volvió a lo que nos tenía acostumbrados en la década de 1980, gracias, en parte, al sencillo ‘Great Gosh-a-Mighty’. Numerosos artistas han declarado que posiblemente sin Little Richard no se habrían atrevido a escribir canciones ni a intentar vivir de la música. Claro ejemplo de ello son Creedence Clearwater Revival, The Kinks, Elvis Costello, Elton John o The Scorpions. La lista, naturalmente, es interminable. Porque sin Richard Wayne Penniman no habríamos descubierto que un piano y un saxofón es más que suficiente para levantarnos el ánimo en los días grises.

Al igual Bob Dylan, Little Richard fue y será nuestra luz que nos guíe en este mundo en el que nos ha tocado vivir. Su legado será eterno. Womp-bomp-a-loom-op-a-womp-bam-boom! 

 

Sobre Mario de Jaime

¿Hay algo mejor que abrir la aplicación de música de tu móvil, ponerte los cascos y cantar en voz alta pensando que tienes una voz angelical cuando en realidad cantas peor que un grillo mojado? Así se podría resumir mi día a día, porque si no estoy de esta guisa me encontrarás en cualquier concierto y en cualquier sala de por ahí. Por cierto, también toco una poco la guitarra y soy periodista, aunque creo que es lo menos importante.

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