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Luter 333

Luter ‘333’ : Cuerdas acústicas, poesías eléctricas

Hace un año comenzaba la gira de 333. Luter adornaba su Rock Urbano con pinceladas de Blues. Cuerdas acústicas y poesías eléctricas que nos sumergen en su universo más personal. Hace poco más de un año llegaba 333, su disco más íntimo y maduro.

El ex – Los Reconoces supera la triología de sus tres primeros discos en solitario con 333, LP con el que culmina la fragua de su marca personal. Con el virtuosismo de Kolibrí Díaz (Marea) al timón, la producción alcanza niveles exquisitos que la voz rota del madrileño guía a través de letras afiladas.  10 cortes con cientos de detalles que nos sumergen en un universo lleno de sentimientos, desamores, historias que bailan vals, homenajes a trenes pasados, pero sobre todo Rock and Roll. Un LP maduro que nos lleva de la mano por un mundo de recuerdos, desamor y esperanza.

Quememos la casa para ver el mar

‘Hagamos que pase’ nos abre la puerta de este cuarto álbum de estudio. In crecendo, montando agudos, al darnos cuenta ya navegamos en una caravana de acordes, coros, bajos, ritmo. El ex-Los Reconoces nos invita al refugio que es el disco en sí, refugio personal donde salvarnos de, entre otras cosas, el tic-tac de los relojes. Y nota a nota, despacio, abrazamos el que fuera single de avanzadilla para este ‘333’, ‘La Orquesta de la Libertad’, donde las seis cuerdas bailan pegadas con acordeones y bajos, danzando al unísono hasta la revelación del estribillo. Con ‘Veterano de Vietnam’ las pulsaciones suben. Retórica, anhelos, reflexión

Y llegamos al corazón del disco. Una guía de acordes menores para ‘Perseguir estrellas’, punteos marca de la casa, eléctricas como telón de fondo para un alegato al tren que pasó, a lo que fue y ya no es. ‘Se acabó la tontería pobre Nelson’ nos agarra de la cintura, nos coge la mano y nos guía por recuerdos, por cómo han cambiado las cosas. Casi a ritmo de vals se declara, se va transformando en Blues, hasta que la voz rompe para ‘amar como paria’.

Acordes para perseguir estrellas

Y volvemos al color, ‘Ceros y unos’ abre un poco las persianas dejando pasar la luz, luz que nos muestra la belleza de lo mundano: el pasear una borrachera con alguien especial, ‘nunca se pierde la guerra’. Con ‘No hay quien me gobierne’ la luz ya inunda la habitación, reflexiones, energía en la poesía, rock preciosista. Hacemos un alto en el camino para tomar aire, ‘Anda de Pie’ nos recuerda que después de todo, ‘333’ es un disco optimista. Canto al a veces inútil desperdicio de lágrimas. Rock urbano, Blues de ciudad, ‘El Crucigrama’ nos habla del amor y su entorno, poesía de guitarra eléctrica. ‘Bufalo Bill sigue vivo’ cierra grande este disco. Homenaje a la incoherencia de nuestros sentimientos. Guitarras templadas, suave, nos mecemos acústicos gritando ‘por qué’.

Luter firma su disco más redondo hasta la fecha. Alejado del estilo de Los Reconoces, pero con los mismos principios, borda un disco de Rock & Roll que respira Blues, LP que nos acuna entre cuerdas acústicas y poesías eléctricas, dejándonos un sabor dulce que nos deja con mono de más poesía en la que bucear.

Sobre Justo I. Fernández

Director de La Sexta Cuerda. Apasionado de la música, enamorado del rock, amante del periodismo. Con años de experiencia en el sector audiovisual, trabajando dentro y fuera de España, me embarco en este sueño tan bonito que es La Sexta Cuerda.

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