Madrid Salvaje 2019
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Crónica | Madrid Salvaje 2019

Los asistentes al Madrid Salvaje sabían que lo que se decía en la página web y en las redes sociales del festival no era mentira: se venía a romper con todo lo políticamente correcto. Y vaya si se hizo. Porque este festival, que ya ha confirmado su celebración en 2020, ha gustado entre el público festivalero, en parte por la presencia de artistas en su cartel que se encuentran en la cresta de la ola actualmente, y que cuentan por millones sus seguidores, en su mayoría gente joven. El Madrid Salvaje fue, por tanto, una mezcla de reggae, pop, ska y rap, mucho rap.

Con la herida aún abierta de haber tenido que esperar más de dos horas para poder entrar al recinto por los ya habituales problemas en la entrada, la primera jornada no dejó indiferente a nadie. «Vengo desde el País Vasco para ver a Kaze y me lo he perdido. No hay derecho». Era entendible, pues la organización optó por colocar al rapero de Carolina del Norte a las seis de la tarde, con un sol de justicia y muchas personas esperando aún para entrar. Superado el enfado inicial, los presentes en el recinto de IFEMA pronto se dispusieron a cantar y bailar sus temas favoritos, empezando por Tremenda Jauría, una banda que mezcla reggaeton, electrónica y hasta algo de punk. Con alegatos tipo: «¿Estáis por ahí o qué?», estos madrileños se metieron al público en el bolsillo con alegatos en pro del feminismo y al antifascismo y unas melodías bastante pegadizas. Eso sí, quizás la mayor sorpresa del concierto fue que es posible hacer una wall of death de reegaeton. El proceso es el mismo, pero en el momento cumbre «el perreo» (como decían ellos mismos) es el protagonista. Cuestión de gustos.

Diez minutos más tarde, Maikel de la Calle hacía acto de presencia en el escenario Cutty Sark. Notable escenografía, con incorporación de las letras en la pantalla principal del escenario, algo que se está volviendo habitual entre los artistas de música urbana. Y es que si Tremenda Jauría incorporó a su repertorio ese «Con altura» ya famoso en todo el globo, el músico tinerfeño optó por el ya clásico «Yo no quiero agua, yo quiero bebida… «. Y claro, pues las gargantas empezaban a fallar, a pesar de que las gafas de sol todavía no se habían guardado en las riñoneras.

Con la explosión de confeti final, el turno era para Rayden y para Dubioza Kolektiv. «Oye tío, ¿estos de Dubioza Kolektiv de dónde son?». Estaba claro que más de uno iba a la aventura, a ver qué se encontraba por ahí. Sin embargo, otros ya se mostraban como fans acérrimos de esta banda procedente de Bosnia- Herzegovina (misterio resuelto), en parte porque es difícil encontrar un sólo escenario de festival que no hayan pisado. La cuenta atrás con la voz que nos indica la dirección para llegar a casa cuando estamos perdidos en un monte, estos siete músicos pusieron patas arriba el escenario Negrita en cuestión de 45 minutos. Mucha interacción y aún mejor buen rollo: «¡Muchas… Gracias, muchas… gracias!». Nunca la palabra gracias fue tan coreada. Los mecheros y las manos al aire marcando el ritmo hip-hopero dieron paso a pogos y saltos, que se mantuvieron hasta el final del bolo, marcado por esos carteles que anticipaban lo que ocurriría unos instantes después.

Con las energías menguando poco a poco, era hora de ir de nuevo al escenario Cutty Sark para poder disfrutar de Green Valley, o lo que es lo mismo, un reggae delicioso con influencias del dancehall. El recinto ya empezaba a llenarse para coger sitio de cara a la próxima actuación de Natos y Waor, los cabeza de cartel de este Madrid Salvaje 2019. Pero antes, estos artistas venidos de Cataluña y del País Vasco, se encargaron de caldear el ambiente con sus letras amables y positivas. «La vida va, la vida viene…». Con los Green Valley despidiéndose, las luces del escenario contiguo se encendieron para dar la bienvenida a estos raperos afincados en el barrio de Aluche. Primer lleno del festival y múltiples grabaciones para que el día de mañana se pueda decir que «yo estuve viendo a Natos y Waor en el Madrid Salvaje». La canción ‘Como la cocaína’ fue la elegida para cerrar el primer concierto multitudinario de verdad de esta edición.

Al filo de la medianoche, estaba prevista la actuación de Morodo & Okumé Lions. Sin embargo, motivos de salud impidieron al madrileño aparecer en el escenario

Al filo de la medianoche, estaba prevista la actuación de Morodo & Okumé Lions. Sin embargo, motivos de salud impidieron al madrileño aparecer en el escenario. Fue Fyahbwoy el que se encargó de que se nos olvidara tal percance, con algo más de una hora de alto talento. Y además, pudimos recordar viejos tiempos con la más que mítica intro de Óliver y Benji o de los Fraggle Rock. La jornada se iba terminando, pero todavía quedaba tiempo para que Lola Índigo dibujara una sonrisa en la cara del público más joven. Se podrá decir lo que se quiera, pero lo que no se le puede reprochar a la cantante madrileña es su magnífica puesta en escena, con coreografías que bien podrían ser protagonizadas por bailaores de primer nivel.

La segunda jornada se percibía como la ideal para todos aquellos que se quedaron con ganas de más unas horas antes. No nos dio tiempo siquiera a digerir la comida cuando el motor ya se encontraba en marcha. Ocer y Rade, seguidos de Mafalda y Recycled J fueron los primeros que plantaron cara al sol. En el escenario Jägermeister pudimos escuchar y corear el cántico de moda, ese ‘A por el bote’ que tantos lo han afincado como suyo para este tipo de eventos. No fue la única vez que lo pudimos oír, pues unas horas después fue FernandoCosta el encargado de hacer los honores. Acompañado por Natos y Waor, quedó patente que buena parte de los asistentes basaron su plan en ver al rapero de Ibiza. «Date prisa, que no llegamos».

Entre medias, las actuaciones de Tote King (acompañado por su hermano Shotta) y de Talco nos dejaron con un muy buen sabor de boca. El primero de ellos conoce como nadie el arte de que soltar palabras a diestro y siniestro con un micrófono en la boca. Parece sencillo, pero no lo es. «¿Rapeamos algo viejo o algo nuevo?». Viejo, claro está. Y la intro del tema ‘Ni de ellos ni de ellas’ empezó a sonar. Poco más que añadir. No obstante, faltaba la aparición estelar de Talco. A más de uno se le atragantó la cerveza cuando Dema, el voz y guitarrista del grupo salió sólo a las tablas y dijera que estaba malo. «Pero esto no se cancela. Queremos que os lo paséis de puta madre». Y vaya que si lo hicimos. Pura energía. Pogos por doquier y felicidad extrema. Con alegatos a favor de ese club de fútbol alemán, el St Pauli, que ya hemos apadrinado como nuestro, y el siempre efectivo Bella Ciao, los de Venecia estuvieron de diez. Y eso que este era su cuarto concierto en cuatro días por nuestro país.

El Madrid Salvaje 2019 se iba terminando, si bien es cierto que todavía quedaba mucha leña que cortar, empezando por C Tangana, y seguido por Hard GZ, el cual nos sorprendió con una escenografía llena de sacos simulando una especie de trinchera. Con Don Patricio contando lunares llenando por completo el recinto de IFEMA por segunda vez, se cerró el telón de esta primera edición del festival, teniendo la sensación de que rompimos con todo lo políticamente correcto, aunque fuera sólo por una horas. Hasta el año que viene.

Sobre Mario de Jaime

¿Hay algo mejor que abrir la aplicación de música de tu móvil, ponerte los cascos y cantar en voz alta pensando que tienes una voz angelical cuando en realidad cantas peor que un grillo mojado? Así se podría resumir mi día a día, porque si no estoy de esta guisa me encontrarás en cualquier concierto y en cualquier sala de por ahí. Por cierto, también toco una poco la guitarra y soy periodista, aunque creo que es lo menos importante.

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