Crónica | 20º aniversario Mala Reputación

Se disponían a celebrar veinte años de rock, veinte años de escenarios, de carretera, y de su música en nuestros reproductores. Pero además habían escogido la capital para poner un punto y aparte a su gira “El arte de la guerra”. Los Mala Reputación nos habían prometido corazón, música y mala reputación, y los bares aledaños a reventar de gente con camisetas negras y la larga fila en la puerta de la Copérnico vaticinaban que así sería. Y así fue.

Dejando a la puntualidad británica a la altura del betún, las luces de la Copérnico se apagaron y los Mala salieron a sentar las bases de lo que estaba por venir. Comenzaron con “Fuego”, tema que sirvió para prender la mecha y dar paso a un abrasador “Benditos juegos”. “Tú te arrimas, yo me animo”, y ya estábamos todos al lío. Momento idóneo para echar la mirada a principios de los 2000 con “Las 2:00” y “Las mañanas”, y seguir con la primera colaboración de la noche: la de Alberto Claver recitando sus versos en el fresco y pegadizo “Entrelíneas”.

A continuación, volvimos a echar la vista al 2002 con “Gritar”, tema de impresionantes cambios de ritmo y genial letra, a la que seguiría “Caliza”. Tras ésta, se suben al escenario Javi y Jose de Sonotones para poner voz a una ya mítica “10.000 Kms”, de sonido contundente y enorme energía.

Baja el número de revoluciones con los primeros acordes de “Ríndete”, uno de mis temas preferidos de su último disco por su letra profunda a la par que contradictoria. “Aúlla”, que al también parte de una calma inicial, sería el tema que a continuación diese pie a “Que la tierra te sea leve”, de ritmos más trepidantes.

Pero hay que coger aire. Daviz coge un taburete y con el único acompañamiento de Alfredo González al piano, cantan “Mi fusil”. A continuación le cede el micro a Juan, quien también con Alfredo al piano toca “Abuelo”, e incluso se arranca a versionar  el “Best of You” de los Foo Fighters.

Y todo el mundo a la palestra de nuevo. Volvemos a Al límite siempre con “Tus palabras”. “El andén del sacrificio”, con Gabri de Desakato a la guitarra, y “Para que jueguen los gatos” dieron paso a un verdadero trío de ases: “Lugares salvajes”, “Efecto-causa” y “Polvo en el viento”. Por si aún no se notaba la enorme química de los asturianos con el pueblo madrileño, en este último tema, Michi baja del escenario y se pasea entre los asistentes, que van poniéndose en cuclillas para pegar un salto unánime.

Seguimos con “Reventando”, tema al que se unen Pepo, vocalista de Desakato, y Chepo, de Ermitaños del río, “Jarabe de palo”, “Salgo a buscar”, con Fran y Agus, de Los de Marras, hasta llegar a “Ansiedad” un ya clásico que continúa más que vivo, lo cual se hizo patente con el animado pogo del público.

Es entonces cuando arrancan las notas de “Ceremonia” y todos los asistentes nos hacemos uno tarareando el silbido que caracteriza a la canción y que resonaría en mi cabeza durante toda la noche. La última colaboración de la noche fue la de Isabel Marco, de Insolenzia, en “Cristal”,  tema previo al potente cierre de la noche con “Abriendo camino”, en el que colaboradores y equipo técnico salieron al escenario a cantar y saltar con la banda.

Durante las más de dos horas que duró el concierto, los Mala demostraron ser duchos en El arte de la guerra. En su libro homónimo, Sun Tzu defendía la idea de alcanzar la victoria por medio de la estrategia: adaptándola a las condiciones y circunstancias en que uno se encontrara, y teniendo en cuenta algunos de los factores más determinantes a la hora de la batalla, como la organización, la planificación y el abastecimiento. Los veintiséis temas que abastecían el setlist estaban cuidados con mimo en cada detalle y brillaban por su planificación y organización. Los Mala no se dejaron ni una sola bala en la recámara y descargaron con una potencia brutal todos sus temas.

Su promesa la cumplieron con creces: corazón, música y mala, muy mala reputación.

Sobre Maire Morrigan

Nacida en los 80 en un barrio conflictivo, crecí entre bakalas y boy-bands en los 90. En el 2000, me regalaron una cinta de cassette con “A golpes de rock and roll” en la cara A y "Revolcón" en la B. Fue mi primer pico. No he dejado de chutarme rock desde entonces.

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