Marea El Azogue Madrid
@norkeventos

Crónica | Marea en Madrid

Reportaje fotográfico: Raul T @norkeventos

La noche de ayer, según los profesionales en esto de la meteorología y la astrología fue la más larga del año. Sin embargo, para las más de 12.000 almas que abarrotaron el Wizink Center madrileño, bien podría haberse alargado un poco más la oscuridad y, de esta manera, haber podido estirar cual chicle esa noche en la que los Marea pusieron patas arriba (por segunda vez en esta gira) la capital. Porque sí, los de Berriozar son la expresión más pura del rock actual. Sin paliativos.

Para esta ocasión, Kutxi y compañía eligieron para caldear el ambiente a Luter o, lo que es lo mismo, el alma de Los Reconoces, esa formación madrileña de pura cepa fundada en 1992. Con American Idiot sonando de fondo, Luter, acompañado por su fiel formación, salió al escenario del Palacio de los Deportes, aún un poco desangelado, y lo primero que salió de su boca fueron las palabras que todo rockero se tendría que saber de memoria: «Es sólo una canción, pero me siento mejor…». ¿Existe alguna manera más eficiente de probar las gargantas?

Los Marea

Canción a canción, Luter dejó patente que hace un rock directo, sin pretensiones. Con el mural en blanco y negro de la banda siendo testigo del bolo, también se atrevieron a entonar el ya legendario «No woman, no cry», para el deleite de los que, poco a poco, iban cogiendo sitio para lo que se avecinaba. Fueron algo más de 45 minutos en los que pudimos disfrutar de un más que notable concierto. Aunque, eso sí, no hubiera estado mal que se activaran las pantallas para todos los que nos encontrábamos en grada y nos habíamos olvidado los prismáticos en casa.

Pasados quince minutos de las nueve de la noche, el Wizink ya era un hervidero. Se tarareó hasta el Little Green Bag que sonó por los altavoces al poco de que se nos viniera El Azogue. Y el momento llegó. Con un pañuelo negro de lunares y la vestimenta que ya todos conocemos, Kutxi saltó a las tablas para dar paso al primer tema de una noche épica. En las encías El temblor fueron las encargadas de abrir la velada. Y, sin tiempo para fijarnos en los detalles, ya pudimos deleitarnos con el primer solo de Kolibrí. Costaba asimilar que todas esas notas salieran de la guitarra Fender Stratocaster negra que David portaba sobre su cadera.

Marea El Azogue

«Cada palabra que cante esta noche se la voy a dedicar a Extremoduro». Bastón en mano, el cantante navarro se acordó de los que pusieron la primera piedra del rock en nuestro país. Queda la duda de que hubiera sido del género de géneros sin la existencia de Extremoduro. La primera sorpresa, en forma de invitado, fue la presencia de Mai Medina, voz y guitarra de la banda argentina Ciclonautas. Pero la cosa no se quedó allí, más que nada porque nada hacía presagiar la asistencia de tantos y tantos invitados, en lo que fue la penúltima cita de esta gira tras más de ocho meses en la carretera. Sobran las palabras.

Para Corazón de Mimbre, y después de que se cantara a toda voz esa canción que, según el propio Kutxi, no puede faltar en el setlist, el elegido fue Pedro, cantante y guitarrista de La Fuga. Si hubo recuerdos para los Extremoduro, también los hubo para Evaristo y compañía. Porque nunca está de más acordarse de los que han ayudado a que la escena punk-rock vuelva a estar de actualidad. El siguiente en pisar el escenario del Wizink fue Juanito, el cantante de Bocanada y entrañable hermano del bueno de Kutxi. Lo que daríamos por estar en la cena de navidad de la casa de los Romero…

Crónica Marea Madrid

Después de que Jerry, el líder de Cuatro Madres, hiciera acto de presencia, fue El Piñas el que se ocupó de las labores de capitán de barco. Suyo fue el agrado de situarse en el micrófono principal y cantar Pecadores Trasegando. Pero, ay lo que nos quedaba todavía… Jindama, para muchos la mejor canción del disco que da nombre a esta gira, fue la sucesiva. Luter nos recordó que la ciencia llegó de Plasencia y de Carabanchel, por si había algún resquicio de duda.

El desfile de invitados seguía sin pausa alguna, pero lo que de verdad nos llegó al alma fue que Charly Domínguez y Fernando Calvo del mítico grupo gallego Los Suaves, tocaran Dulce castigo Preparados para el rock and roll. La noche ya iba camino de convertirse en esas que no se olvidan. Todo el equipo de la gira se atrevió a salir después de las presentaciones y, acto seguido, atronaron por los altavoces del Wizink Perro verde Marea: «Y estaba tan solita que fui pa’llí…».

Puede que la noche de ayer fuera la más larga del año, pero a nadie se le escapa que si el buen rock hace acto de presencia, las horas se consumen como si fueran décimas de segundo. Que se lo digan a los de Berriozar, pues ellos han sido los encargados de confirmar que el rock no ha muerto, por mucho que hoy en día se piense lo contrario.

 

Marea concierto

Sobre Mario de Jaime

¿Hay algo mejor que abrir la aplicación de música de tu móvil, ponerte los cascos y cantar en voz alta pensando que tienes una voz angelical cuando en realidad cantas peor que un grillo mojado? Así se podría resumir mi día a día, porque si no estoy de esta guisa me encontrarás en cualquier concierto y en cualquier sala de por ahí. Por cierto, también toco una poco la guitarra y soy periodista, aunque creo que es lo menos importante.

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