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ROBE DESATADO – LA NOCHE EN QUE VOLVIMOS A SER LIBRES

Pocas veces se tiene que llamar al orden al palco de prensa. En mis años trabajando entre fosos y bambalinas, nunca había visto a profesionales de tan distintos medios y perfiles tan unidos y desatados como en el concierto de Robe del pasado viernes. Hacía mucho tiempo también que no veía una marea de gente cantado y saltando junta, abrazándose, sin distancia. Hasta que Roberto Iniesta y su banda nos devolvieron a la utopía.

La era covid nos dejó sin abrazos, pero también sin Extremoduro, algo que comenzaba a cambiar poco a poco al ritmo que el logo de Mayeútica iba pariendo músicos. Uno a uno, los 6 titanes que forman la banda se iban sumando a la música en un canon que alcanza su clímax con la aparición de Roberto Iniesta, donde el público en marea estalla, y todo vuelve a ser como antes.

Público
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Medidas extraordinarias para conciertos extraordinarios. Cosquín Rock de la mano de Marenostrum nos devolvió los abrazos, los saltos, y sí, también a Extremoduro. Si os gustó el arte de Mayeútica y añoráis el rock transgresivo, esperaos a ver el directo. Ya contamos cómo se vivió el concierto de Robe en Madrid, ahora estamos en Málaga, casi 5000 personas, sin restricciones.

«Qué alegría veros de pie, coño» saludaba Robe

La belleza de los primeros acordes de Hoy Al Mundo Renuncio iba siendo levantada poco a poco por un juguetón violín y su contraste con la agrietada voz de Robe. Una aspereza acolchada por la gran banda que rompía en éxtasis en las estrofas finales. Si cabía alguna duda, esto es Rock & Roll. El calor de la gente, los saltos, cuernos, pequeños pogos… Todo era como antes. Tan solo las mascarillas te hacían recordar que seguimos en pandemia. Robe venía a defender su último trabajo, Mayéutica, que llevaba ya un tiempo cogiendo polvo en un cajón a la espera de que se aclarase la gira con Extremoduro, y terminó alzándose de manera sobrada, como la leyenda viva del rock internacional que es.

De repente, unos acordes conocidos… «Se le nota en la voz por dentro es de colores…». El público enloquecía, comenzaba el primer clásico de Extremoduro, Si te vas. Clásicos que se mantuvieron intactos en su forma, pero con un sabor nuevo gracias a una banda de 10. La iluminación y el estar rodeado de gente, saltos, humo. Volvíamos a estar en casa. Los cimientos de los grandes himnos eran enarbolados de manera sobrada por David Lerman y Lorenzo González, protagonistas en todo el espectáculo mientras jugaban con los tiempos y hasta acariciaban el flamenco. Estilos en principio alejados confluían para crear un rock sinfónico peculiar, marca de la casa en esta última etapa de el rey de Extremadura.

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Extremoduro seguía muy presente, varios guiños en determinadas canciones. Acordes que evocaban La Ley Innata, escalas que recordaban a Iñaki… nostalgia de un pasado que curaba canciones como Standby o La vereda de la puerta de atrás. El prólogo de grandes himnos como Standby, o el de canciones camino de serlo como Contra Todos, aportaban la poesía y reflexión característica de la transgresión de su música, ambiente que explotaba en catarsis colectiva al entonar los acrodes que lo hicieron grande.

Ama, Ama y Ensancha el Alma, himno intergeneracional donde los haya, cerraba por todo lo alto una noche ponía de manifiesto que los versos del Extremeño no tienen edad. Una noche inolvidable para todos los presentes, la noche en que volvimos a ser libres.

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Mayeútica

 

Sobre Justo I. Fernández

Director de La Sexta Cuerda. Apasionado de la música, enamorado del rock, amante del periodismo. Con años de experiencia en el sector audiovisual, trabajando dentro y fuera de España, me embarco en este sueño tan bonito que es La Sexta Cuerda.

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