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Robe Gira

Robe Iniesta ‘Destrozares’│ “Música clásica con chaqueta de cuero”

Segundo disco en solitario. Misma banda. Mismo ácido en las letras. Diferente transgresión. 6 años tras aparcar Extremoduro y 3 desde su debut en solitario, Robe vuelve a hacernos reflexionar su estilo más personal.

Un punteo tranquilo nos abre la puerta, pronto se le van uniendo vientos, un agudo juguetón, ‘estellas de platillos’, violines. El oboe nos marca el camino…

Y un Robe, arropado por su orquesta in crescendo, renuncia al mundo en estado de gracia. Hoy al mundo renuncio está llena de color, cientos de sabores, coros como quejíos, música clásica con chaqueta de cuero. Canto al desencanto de esta sociedad, a los refugios personales donde huimos a gritar, a quejarnos, a resguardarnos.

El cielo cambió de forma comienza nublado. Nublos formados por los acordes más bajos de la guitarra. Cierto tango que ilumina las octavas más oscuras del piano. Cielo que se va despejando cavilando sobre la huida. Se nos tiende la mano para mostrarnos las luces y sombras de la soledad de cada uno. Fusionando estilos se deja espacio a los sentidos, al divagar, dejando entrever la complejidad técnica de este LP. Los violines bailan flamenco sobre la cruda lírica de este Rey de Extremadura.

Querré lo prohibido. Oboe, saxo, acordeón… Poesía acompasada, paisaje de emociones, promesas hipócritas, destino inevitable. Iniesta se pone serio. El saxo toma la delantera en esta lucha con el infierno prometido.

Cartas desde Gaia. Resuenan tamborileros, se nos viene a la mente Extremaydura, pero rápidamente un violín comienza un cannon, la orquesta se une y ya estamos dentro. Rodeados de cientos de formas, acentos, matices, arreglos que no camuflan la raspada voz de Robe, quien rompe el tempo diciendo basta, borrón y cuenta nueva.

Del tiempo perdido. Obra con acuse de recibo a Manolillo Chinato, al que Robe musicalizara poemas allá por 2001 junto a Fito con Extrechinato y tú. Eterna musa barbuda del cantautor placentino. Emotiva reflexión al tiempo pasado, al tiempo perdido, al tiempo que falta. Pequeño rayo de luz entre reflexiones, sentimientos encontrados en un atisbo de esperanza “…qué importa el ayer si he vuelto a nacer hoy de madrugada…”

Volviendo a morir en los mismos versos finales donde ya lo hizo, con otro sabor, Pedrá


Llegamos a la que fuera elegida single del disco. Por encima del bien y del mal nos habla de amor, de detalles. Bajos que nos pasean por los oscuros acantilados lo que somos. Violines que critican la locura de la sociedad moderna, a la oscuridad que forma parte de nosotros. Una de las mejores letras del disco que nos abofetea la cara con su prosa.

Tras la tempestad llega la calma, y Donde se rompen las olas es un lugar de paz. Los vientos de esta nueva banda extremeña nos balancean entre la naturaleza del amor postergado, de preguntas al viento con la única compañía de lo efímero.

Puta Humanidad rompe a contratiempo, a golpe de saxo. Alegría con pesimismo, protesta musicalizada. Tintes de Jazz, Blues a contratiempo para darnos la bienvenida al desastre.

Triadas a piano. Suaves punteos acompasan La canción más triste en una balada que rompe in crescendo hasta el grito al desencanto. Susurros de desamor que se abren las venas en una atópica canción que nos muestra la capacidad del (aún) líder de Extremoduro para mezclar aromas.

Sobre Justo I. Fernández

Director de La Sexta Cuerda. Apasionado de la música, enamorado del rock, amante del periodismo. Con años de experiencia en el sector audiovisual, trabajando dentro y fuera de España, me embarco en este sueño tan bonito que es La Sexta Cuerda.

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