Mesa para dos
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Rubén Pozo, Lichis y ‘Mesa para dos’: la combinación perfecta

Nadie duda de que el directo, los conciertos y la gente son el motor para que las turbinas de la música empiecen a funcionar de manera correcta. Tocar en vivo con tu banda o en solitario es la base para que los éxitos vengan acompañados de una cierta fama. Siempre y cuando esté presente ese toque de suerte necesario en el momento oportuno, claro está. Podemos citar a muchísimos «currantes» en el mundillo de la música o, lo que es lo mismo, aquellos que nunca se darán por vencidos, sean cuales sean las circunstancias, y que no se cansan de subirse a un escenario con sus instrumentos noche tras noche, haga sol o esté cayendo la tormenta del siglo.

Rubén Pozo y Lichis son el claro ejemplo de ello. Habiendo tocado el cielo con la yema de los dedos hace tan sólo unos pocos años con Pereza y La Cabra Mecánica respectivamente, llegó la época en la que tuvieron que reinventarse. Mientras que Rubén lanzó ‘Lo que más’ en 2012, su primer disco en solitario, Lichis hizo lo propio con ‘Modo de avión’ en el año 2014. De esta manera, les siguieron trabajos más que notables en cuanto a repertorio y variedad se refiere. Y precisamente cuando los dos artistas ya estaban pensando en su próximo disco, tuvo lugar una conversación que cambiaría el rumbo y las ideas.

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Pues entre pitos y flautas llevaremos rondándole a este disco unos dos años. Así de imaginárselo digo. Un año y medio tocando por todos los lados y, entre medias, ir dándole forma a algo que ya tenía un título. Mesa para dos es una canción que Lichis había empezado a escribir así como hablando de lo que estábamos haciendo. Tenía casi hasta el estribillo pero ya estaba ahí todo. A mi encantó eso de erre que erre de rocanrol y lo vi hasta en chapas, camisetas y pegatas. Qué bueno que es el cabrón. Estábamos tocando en su casa e hice con la guitarra acústica, al principio del tema, la melodía de la voz. Era como un chiste interno: imitar el recurso que usaba Harrison en la primera época de los Beatles. Te juro que los beatlemaniacos pillamos cosas así. Nadie se rió pero sonaba guay. Ya en casa escribí mi parte de voz. Lo siguiente fue ‘Abradacabra’, una cosa como country que yo había empezado a componer a la que Lichis, igualmente, escribió su parte voz y asentó con una rítmica HankWilliamsera. Con el tiempo empezaron a sacar la cabecita Loquillo y La canción maldita, que son un poco más de uno o del otro para darnos aire dentro del proyecto pero dándolo todo por la visión del otro. Y un poco entre esos dos métodos nos hemos apoyado para trabajar en el resto de las canciones. Luego está ‘Juguetes rotos’, que la escribimos juntos una tarde en Elche, entre dos conciertos, en la casa del perro negro de Ade y David. Partiéndonos de risa con nuestras ocurrencias y jugando a mezclar el Walk on the wild side con Equipo de investigación, que es lo que veíamos en las habitaciones de los Aparta-hoteles después de los bolos. Las hemos visto de todos los colores en este tiempo. Del rosa al negro pasando por el amarillo, el gris, el rojo y toda la pesca. Pero aquí está. Madre mía, qué viaje. Espero que te guste tanto como a nosotros, copón. Y si no pues tampoco pasa nada, eh. Son las seis de la mañana. Está saliendo el sol y es viernes. Yo creo que ya es hora de que me vaya a la cama.

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Tal y como ha manifestado Rubén en varias ocasiones, fue Lichis el que le propuso hacer algo juntos. Lo que saliera, sin presión alguna. Dijo que sí, obviamente. Quién en su sano juicio se negaría. Delante del cuaderno surgió ‘Mesa para dos’, la canción que da nombre al disco. Inmediatamente después de lanzar mencionado tema como single, los dos músicos catalanes se embarcaron en una gira amplísima, con fechas en prácticamente todos los rincones del país. Cada semana se sumaban miles de kilómetros a la furgoneta entre risas, cervezas y guitarras. Desde el norte al sur en un fin de semana.

Fue así como fue naciendo un disco para escuchar una y otra vez. Doce canciones en las que cada uno ha aportado su marca personal, esa que tan bien han ido trabajando con el paso de los años. Comenzando con ‘Rock de pueblo’ y terminando con ‘Batiscafo Verde’, el primer trabajo de Rubén y Lichis ya es una realidad. Porque está muy bien el llegar a la cumbre en un momento determinado, pero lo realmente complicado es mantenerse a pesar de las circunstancias. Y los de Barcelona lo han hecho, lo hacen y lo seguirán haciendo.  A darle al play una y otra vez.

Consulta nuestra crítica del disco aquí: https://bit.ly/3eq4pXM

 

Sobre Mario de Jaime

¿Hay algo mejor que abrir la aplicación de música de tu móvil, ponerte los cascos y cantar en voz alta pensando que tienes una voz angelical cuando en realidad cantas peor que un grillo mojado? Así se podría resumir mi día a día, porque si no estoy de esta guisa me encontrarás en cualquier concierto y en cualquier sala de por ahí. Por cierto, también toco una poco la guitarra y soy periodista, aunque creo que es lo menos importante.

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