Ruiperez

Ruiperez y su primer disco

Primer disco en solitario de Ricardo Ruiperez, conocido por ser guitarrista de M-Clan. Aprovechando el descanso de su banda madre, ha dado salida al igual que su compañero Tarque a una colección de canciones, que en el caso de Ruiperez van en una clara onda americana.

El inicio del disco con «El bosque de los pájaros» con deje folkie tiene influjos tanto de Springsteen como de Flying Burrito Brothers, Los arreglos de cuerda aportan calidez a la labor vocal arropada por una personal letra.

Es lógico encontrar similitudes con M-Clan, y es en el inicio de «Ahora que dudo» donde nos evoca al disco «Para no ver el final», un medio tiempo de luminoso estribillo y un gran tratamiento de las guitarras. «Tardes de lluvia» fue uno de los adelantos elegidos del disco, representa muy bien el espíritu general del trabajo, aún siendo un tema más reposado su instrumentación huele a granero, a ese rock más cuidado que destilan gente como Petty o Jackson Browne. Con «Nunca me he olvidado de tí» sube de revoluciones en un R&r más enérgico con aires de Big band, un corte muy de directo.

Es lógico encontrar similitudes con M-Clan, y es en el inicio de «Ahora que dudo» donde nos evoca al disco «Para no ver el final»

«Ángel dorado» pone el toque de sensibilidad aunando cadencia bluesera con aires soul que nos llevan a un estribillo emocionante. «En la distancia corta» pone título al disco con un nuevo medio tiempo con importancia de las guitarras acústicas y un apoyo coral realmente destacado. «Ángel y demonio» es un corte autobiográfico donde recupera el sonido big band con una cadencia muy sugerente que hará que se te vayan los pies. Con sonidos de mandolinas aderezadas con bonitos pasajes de violín comienza «El mejor de los regalos», un tema con aire country western con un aire muy emotivo. Evocando tiempos pasados pero con una sonrisa tenemos «Sombras de largo alcance», con un estribillo envolvente en donde vuelven a brillar las armonías vocales. «Luna ha cambiado de piel» con un ritmo entre western y rockabilly cuenta una curiosa historia con un tono más desenfadado. El disco acaba con «Daniela», un intimista corte a guitarra, voz y melodías de violín en donde araña el corazón con una gran sensibilidad y buen gusto. Una delicia de trabajo.

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