Santos

SANTOS – CUATRO ALMAS

“No juzgues un libro por la portada”. Es uno de esas coletillas muy socorridas a la hora de hablar pero sorprendentemente poco aplicado en la vida diaria. ¿Por qué? Porque vivimos en un mundo que va a toda velocidad. No hay un minuto que perder ni energía que desperdiciar. Queremos todo rápido, fácil y sin pensar. Y claro, pasa lo que pasa. Cuando veo la portada de este disco… Flotsam y Jetsam de fondo, la Parca, querubines y diablos, una guitarra, llamas, odio y destrucción, piensa uno, disco de heavy metal siniestro. Pues no. He aquí el regustillo que me ha dejado. Pss, pss, pss… ¡Distorsión!

No te van a parar. Empezamos directos: siete golpes a la caja y una guitarra trotona, a lo The four Horsemen de los Metallica, pero con un poso Judas Priest. Entra la voz, una voz femenina, en un registro grave, con cuerpo, que hace más accesible el estribillo. ¿El mensaje? Un homenaje al Larga vida al rock and roll de los Barón Rojo que, cenutrio de mí, no sabía de quién era hasta la versión de los Lujuria.

Guerra sin cuartel. Empezar con un punteo flamígero siempre es un punto a favor cuando hablamos de rock. El estribillo me ha traído a la mente Lacuna Coil, con la voz principal femenina y los coros con una voz masculina. Una mezcla muy interesante de tonos. El punteo, como mis paisanejos de Tierra Santa en Sodoma y Gomorra. Esto promete.

Falsas promesas. ¿Estoy alucinando o son guitarras funk distorsionadas? La batería lleva un ritmo muy James Brown, pero las guitarras pesan. Y el punteo a lo Barricada me acaba de noquear. No sé en qué cajón meter esta canción, pero está genial.

Nena. Esto sí que me suena un poco más. Una guitarra trotona, con distorsión, con octanaje, pero sin duda heredera del viejo blues. Una mezcla entre John Lee Hooker y los Rolling Stones, pero con una voz que lidera a los instrumentos.

Santos

Dos almas. Si mis amigos de Cuarentena se definen a sí mismos como “rock sin chorradas” (sic), puedo decir sin miedo que Santos son rock de gran cilindrada. Una guitarra a lo Santana, un bajo a lo Black Sabbath en Paranoid, y la batería, sin mucha decoración, pero un auténtico motor en la sombra. Un instrumental que sirve como transición al disco.

Tiempos duros. Aquí la batería ha pisado el acelerador al máximo, y las guitarras cabalgan desbocadas. Un rollito al Tierras de leyenda. Parece que fue ayer cuando me lo ponía en mi primer mp3, coño, y ahora parece la bala de un rifle comparado a los cacharrines que sacan ahora. Eso sí, el mensaje es completamente opuesto. Santos es la épica del rock más potente pero aplicado a problemas mundanos, sin leyendas.

Velocidad. Un punteo de esos a lo B.B. King que se te pone la carne de gallina. Una batería arrolladora, a lo Thunderstruck. Será la letra, el aire a lo Radar love versión hard rock, pero nos imaginamos en un Impala atravesando kilómetros de asfalto hechos una flecha.

Cuanto he de esperar. Un principio que siempre me recuerda a los Ilegales, esas guitarras son marca de los asturianos. Después de los primeros entra una guitarra barricadesca (si Barricada tiene ya una calle, yo solicito que la RAE recoja esta palabra), a lo Pasión por el ruido y la batería marca un ritmo muy rockero. Batería muy marcada, distorsión y estribillo pidiendo ser coreado. Si le sumas un punteo destroza tímpano y una amenaza velada “Sé que algún día todo esto cambiara / y entonces me las vais a pagar”… enhorabuena, tiene usted una canción de rock.

A medio camino entre AC/DC y Black Sabbath sin olvidar sus raíces bluseras

Dulce Blues. ¿He dicho ya que me encanta el mestizaje? Porque un grupo de rock que tira de clásicos o que se interna en otros estilos, conmigo tiene un punto ganado. Lento, pausado, sin forzar el tempo, con esa cadencia a lo Jimmy Reed… al que no le guste el blues… que se le seque la hierbabuena.

El embrujo del rock and roll. Empezaba como el Apetite for destruction de los Guns and roses, pero ha derivado en una especie de Let there be rock de los AC/DC mezclado con mi amigo Stone y sus 14-30 en Diez años más. Que baje Dios y lo vea si no se parecen a 14-30. En esta ocasión la voz de Juddy se pone en sus registros más altos, máxima exigencia para una de las canciones más especiales del álbum. No todas las canciones de amor tienen por qué ser ñoñas, ni tienen que hablar de cogerse de la manita. Sería un buen tema para la banda sonora de Buscando oro (cuña publicitaria descarada, sí).

El destino (no está escrito). Tiene un riff que es una completa locura y se va intercambiando con unos acordes más poderosos. Tener dos guitarras facilita eso: cuando los riffs los apoyan ambos se convierten en una apisonadora, y pueden intercalar punteos demoledores sin perder potencia en la melodía. Cuidadito con el bajo que, aunque es inevitable perder presencia en medio de tanto decibelio, va subrepticiamente hecho un cañón.

Sueños rotos. Seguramente la canción más heavy del disco. Aunque no es la típica canción de headbanging desbocado, sí que puede ser de un metal más melódico, con unos coros muy poderosos. Cada vez que oigo algo así me acuerdo de Tony Iommi. Sin necesidad de sacarle humo a las yemas de sus dedos o de pasar las púas por la picadora, es perfectamente capaz de sacar canciones que convierten la sangre de uno en bicarbonato. Ejemplo: War pigs.

Santos

More over. Un comienzo prometedor, de esos de pedir palmas al público en directo, mucho charles y un poquito de bombo, y Juddy que se nos lanza con el inglés. A esta me cuesta sacarle parecidos. Es Santos en estado puro, sin colorantes ni conservantes. Guitarras rockeras, batería sin florituras, punteos arrolladores, un bajo entusiasta y una vocalista que se carga la banda a las espaldas, siendo capaz de susurrar una estrofa por encima de un punteo y vocear en el estribillo hasta que el disco se nos escapa de entre los dedos.

Yo que pensaba encontrarme con doble bombo, guitarras a todo trapo y fracturas cervicales por doquier, no sé Metallium, Nightwish… y me he encontrado con un grupo a medio camino entre AC/DC y Black Sabbath sin olvidar sus raíces bluseras. Una horita de música de alta gradación digna de los paladares más refinados, o de los que prefieren bebérsela de un trago.

Y para terminar, como siempre, los enlaces:

Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCFcGy7IJVY6TIA_dU2bxnlA

Facebook: https://es-es.facebook.com/Santos-Rock-Band-209101782781590/

Mail: Santosrockband@gmail.com

Sobre Teodoro Balmaseda

Escritor de ficción y crítico desde la admiración. Si te gustan mis reseñas, prueba 'Buscando oro' en tu librería o ebook.

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