Entrevista | SeñorNadye

Volvemos de las vacaciones con las pilas y la pluma cargada, y qué mejor que estrenar el curso 2019-2020 de La Sexta Cuerda que entrevistado a Dani, vocalista y compositor de SeñorNadye. Así interrumpí su desayuno…

Me gustaría empezar preguntándote qué es lo que os impulsa a formar SeñorNadye. Tú comienzas tu carrera en solitario y a continuación, en dos tandas, se une el resto, y pasáis de ser uno a ser seis.

A mí personalmente lo que me impulsa es que estaba hasta las narices de estar solo. Llegar a un sitio, no sé, Valladolid, a tocar, vale, muy guay y muy bonito; todos los tickets copa son para ti, todo lo que sacas es para ti, pero cualquier problema lo tienes que solucionar tú, no te puedes apoyar en nadie. Luego el viaje de vuelta te lo haces tú solo, es un coñazo… Así que como tengo la suerte de tener unos amigos que son unos músicos de la leche decidimos montar una banda.

¿Cómo definirías la escena musical en la que os habéis desarrollado?

Pues como un trabajo de picar mucha, mucha piedra. Porque además hay que saber que indie es una cosa y el underground es otra cosa. La música underground siempre se ha tenido que buscar las mañas y ha tenido que picar muchísima piedra para hacerse un público. Ahora, el público que te haces es mucho más fiel, es un público de calidad. No es como estar en Operación Triunfo, que sabes que ese año te va a ver un montón de gente a la que le importa una mierda tu música. Y no sólo tu música, sino la música en general. Y de esta manera el público que te vas haciendo tú poquito a poco, picando piedra, haciendo carretera, tocando para dos o tres personas en un sitio perdido, al final es de calidad. Va a saber apreciar tu música por lo menos.

Hace poco hizo un año desde el lanzamiento de vuestro primer disco, Cuando todo explote. ¿Cómo estáis viviendo el recorrido de este primer trabajo?

Pues la verdad que muy bien, sobre todo la acogida. Nosotros entendíamos que tenía que haber un grupo de gente que nos seguía por ahí, porque el número de seguidores en redes sociales empezaba a subir y demás, pero era algo que al final si tocabas sólo por Madrid o Guadalajara no veías, ¿no? Y claro, con el disco sí estamos viendo que está ahí esa gente. Ahora hemos ido a Ávila y has visto treinta o cuarenta personas, que vale, no es un público muy inmenso, pero para nosotros que haya un número de personas así esperando a que vayas a tocar tus canciones es… Joder, es la leche. Es un sorpresón de la leche. O ir a Cádiz y ver lo mismo, treinta, cuarenta personas que cuando termina el concierto te esperan para decirte que les ha gustado el concierto o para preguntarte por tal canción, pues oye, lo apreciamos mucho. Para nosotros ya es un triunfo, igual que lo sería si se acercaran dos personas. El que quieran escuchar nuestras canciones o preguntarnos por nuestras canciones es ya una cosa buenísima.

Eso me lleva a otra pregunta que te quería hacer más adelante sobre el directo y las sensaciones que os transmite, pero por lo que comentas intuyo que ha sido bestial…

Sí, la verdad que sí. Quiero decir, bestial en el sentido no de llegar y petarlo, reventarlo, pero sí. Ir a un sitio a 400 kilómetros de tu casa, donde no conoces ni a dios, que no va a ir ninguno de tus amigos a verte y ver que hay gente que no te conoce de nada que se interesa por tus historias…

Pero lo dices como si fueseis todavía muy pequeñitos, y ya habéis tenido la oportunidad de tocar en salas importantes como la Maravillas, Sirocco, o en el Festival Gigante, el FIB…

Sí, si Madrid está controlado.

[Risas]

La cosa es hacerse con el control también fuera de casa, ¿no?

[Risas]

Claro, la cosa es salir fuera, que nos escuchen fuera.

Bueno, enlazando con lo que te preguntaba antes del disco, que lleva fuera un año y lleváis un tiempo girando con él, me gustaría saber si en este tiempo le has dado significados diferentes a tus canciones, si las sientes diferentes.

Sí. Es más, hay canciones de las que me he enterado de qué hablan.

[Risas]

Yo con las canciones lo que digo es que uso la “técnica del estornudo”: tú cuando te resfrías, no te resfrías e inmediatamente estornudas. Coges frío y a los dos días dices: “Ah, claro, estoy estornudando porque hace dos días que cogí frío en el parque porque iba sin cazadora”. Pues para mí hacer canciones es algo muy parecido. Estornudo y después es cuando pienso de dónde viene eso, de dónde sale. Hay una en concreto en el disco, que es la última, la de “Todo tiene un precio” por la que me escribieron al Twitter una asociación de Venezuela que lucha por los derechos de los de estudiantes y me preguntaron si nos importaba que utilizaran la canción para abrir sus, no mítines, porque no son un partido político, sus charlas, sus coloquios. Y me decían que es que esa canción habíamos explicado perfectamente que el capitalismo es un monstruo devorador, que va a acabar con todo y que tal. Y yo les dije: “Vale, utilizad la canción para vuestros coloquios y vuestras historias, que estamos súper agradecidos, pero la canción en realidad habla de una novia que yo tuve.”

[Risas]

Sí, que me parece muy bien esto que me estáis contando, pero no tiene nada que ver. Y luego te paras a escuchar la canción y sí que te das cuenta de que se puede interpretar así, que podría estar hablando de eso, aunque no sea la intención con la que tú la has hecho. De hecho es lo maravilloso de esto, ¿no? Las interpretaciones que le puedan dar a algo que para ti es muy concreto y muy claro. Es lo bonito.

Cuando todo explote, ¿qué queráis transmitir con ese título? ¿Ha llegado esa explosión? ¿Llegará?

Es como un aviso, un “Chavales, algo no estamos haciendo bien”. Siempre decimos que es como si estuviéramos en una fiesta en un yate donde está todo el mundo borracho, haciéndose selfies, disfrutando del hedonismo. Y tú estás diciendo: “Chavales, que vamos contra las rocas. Nos vamos a hacer mierda contra las rocas”. Y los demás como están de risas no se dan cuenta. Pues es un poco lo que queríamos decir con el título del disco. Creemos que hay muchas cosas que como sociedad no estamos haciendo bien: estamos llenando el Mediterráneo de plásticos, estamos dejando que la gente se ahogue en mar sin hacer nada, estamos dejando que el único futuro o la única creatividad que vean nuestros jóvenes sea a través de una pantalla. Estamos haciendo cosas que van a acabar explotando por algún lado, y el disco habla un poco de todo eso: Cuando todo explote, cuando todo esto reviente nos daremos cuenta de que la cagamos, por eso algo tenemos que hacer.

Antes ya hemos hablado de la acogida que estáis teniendo a la hora de presentar el disco en directo y lo contentos que estáis con ella. Hoy en día, al igual que la gente no compra discos, sí se apuesta mucho por la música en directo, bien por el boca a boca o, como suele pasar más, porque conocen al grupo en redes sociales. ¿Creéis que eso sucede en vuestro caso, que las redes son un poco las artífices de vuestro éxito?

Ufff… Es que es complicado. Mira nosotros tenemos un número de seguidores en Instagram, en Facebook y tal, que es grande. Y un día te preguntas: “¿Esto de dónde viene?” Eso viene de que hay un trabajo detrás de doscientos, trescientos conciertos que me hice yo solo con la guitarra y el bombo por todos los bares de España donde me veían tres o cuatro personas. Es un trabajo de base que es lo que alimenta y después tiene un reflejo en la red social. Pero lo que tú luego no puedes pretender es no haber dado un concierto en tu vida, no haber tocado en directo, no haber picado piedra y tener muchos seguidores. Y si los tienes al final no son seguidores como tal porque no van a seguirte por tu música. Nosotros por ejemplo somos conscientes de que al principio sobre todo un porcentaje de la gente que nos seguía no nos seguía por nuestra música, nos seguía por la razón que fuera, porque a lo mejor le gustaba el sombrero que llevaba o le gustaba la bicicleta que aparecía al fondo en una foto. No sé cómo decirte, pero no era por la música. Entonces por eso creemos que las redes sociales deben ser un reflejo del trabajo que se hace fuera, pero que no debes basar tu carrera en ellas. De hecho es algo a lo que no prestamos demasiada atención. Hay que tenerlo, porque es una ventana a la que te tienes que asomar sí o sí, pero creemos que el curro está en otra parte. La única red que debería importar es Spotify.

Volviendo de nuevo al disco, a las canciones, dentro de la homogeneidad que resulta al ser un todo, hay un contraste fuerte de melodías en ellas. ¿Tiene SeñorNadye alguna referencia heredada que haga que, si me permites la palabra, el resultado sea este batiburrillo de melodías o de estilos?

Referencias, todas. Lo de los estilos lo entiendo más como acentos, como maneras de decir un mensaje. Tú cuando quieres decir algo, dependiendo de cómo te sientes, utilizas un tono u otro: en plan tranquilo, enfadado. Pues con las canciones igual, juegas con la melodía. No es lo mismo decir “Te quiero”, que tener que decirle a alguien “Vete a la mierda”, ¿no? No se lo dices con el mismo tono. Aquí pasa lo mismo. Además que a mí me encanta jugar con los contrastes, me flipa mucho ver a las cantautoras estas de los 60, los 70, que eran chicas menuditas, súper tiernas y luego estaban diciendo unas barbaridades tremendas en las letras. Me gusta mucho jugar también con ese tipo de contrastes. Entendemos que lo de los estilos es una cosa que tiene que existir para por lo menos situarte, y no ir a comprar un disco de Metallica y encontrártelo junto a uno de Rocío Jurado. Y a la vez es una manera de expresarse, de ponerle un acento concreto a lo que quieres decir, y por eso creo que es un error ceñirse solo a un estilo y no salir de ahí, porque a lo mejor cuando quieras expresar en tus canciones otra cosa te va a costar mucho, o no vas a poder. No sé, decirle a alguien “Te echo de menos” con una banda tocando metal detrás tiene que ser muy complicado, por ejemplo.

¿Dirías entonces que esos contrastes son los que personalizan, lo que dan el toque diferenciador a vuestro sonido, a vuestra música?

Es lo que te va a dar tu sonido y es lo que te va a dar tu sello, sí. ¿Cuántas canciones de amor se han hecho? ¿Cuántas canciones para decir “Te quiero”? ¿Dos cientos millones? Piénsalo. La diferencia está en el acento propio de esa canción, en cómo abordo yo ese tema, en la manera que tiene cada uno de decir “Te quiero”, o “Te echo de menos”, o “Vete a la mierda”, o “Me voy a pillar un pedo del quince y me lo voy a pasar súper bien”. Con eso es con lo que pretendemos jugar. Tenemos canciones para decir “Te quiero”, pero queremos hacerlo de una manera distinta.

A la hora de sentarte componer, ¿qué le pides a una canción?

Que me emocione. Si no me emociona, si no se me ponen los pelos de punta, la descarto. Si no me pasa a mí, ¿cómo le voy a poner luego los pelos de punta a la gente? Si es una canción que te cuesta hacerla por el nudo en la garganta que te genera, es que va a ser buena. Ese es el indicativo de que una canción es buena. Bueno, ese y que la escuche otro, le mole y te diga: “¿Esto lo has hecho tú? ¿En serio?”

[Risas]

Después de los pasos adelante que habéis dado este año, ¿tenéis algún proyecto en mente de cara a un futuro?

Sí, la gira en salas la acabamos el 9 de mayo en Madrid, en la Moby Dick. Que estás invitada, por cierto.

Genial. Me lo apunto.

Y a partir de ahí haremos algún festi si cae alguno y nos centraremos en el segundo disco, que además esta semana empezamos a trabajar ya en las canciones. Están más o menos hechitas, pero las queremos arreglar.

¿Y en un futuro más próximo? ¿Podemos veros próximamente en directo?

Pues el 13 de octubre volvemos otra vez a ello. Estaremos en el aniversario de la Búho Real, que va a hacer Pablo Benavente un recital y tocaremos tres o cuatro temas, y después de eso, también en octubre, estaremos el 18 en Ponferrada, el 19 Lugo y el 20 en Santander. Estaremos haciendo conciertillos y preparando las nuevas canciones.

Por último, una curiosidad: Os definís como “Banda de Rock”, hasta ahí bien. Pero luego decís “A veces hacemos canciones, a veces luchamos contra dragones.” ¿Quiénes son los dragones? ¿Por qué hay que luchar contra ellos?  

Las cosas jodidas. Para tener una banda, dedicarte a esto en general hay que estar constantemente matando dragones, superando problemas. Son cosillas que le pasan a todo el mundo, pero que cuando estás en una banda con seis personas pues a veces se complica un poco más. Pero bueno, teniendo ánimo… A eso nos referimos con los dragones, a ir superando poco a poco.

¿Crees entonces que pueden ser derrotados?

¿Los dragones? Claro. Sí, sí. Existe una frase, que es la más bonita que jamás se ha escrito en castellano, que es el final de la cabecera de Bola de Dragón [Risas] que dice: “Juntos podemos romper un iceberg”. Eso es lo más bonito que tú le puedes decir a una persona.

[Risas]

Aparte es una frase que luego es rollo Black Mirror porque la hemos usado mucho, y nos hemos dado cuenta de que sí, que estamos rompiendo un iceberg juntos como humanidad, pero no la estamos rompiendo de la manera que quisiéramos, sino de una manera un poco cobarde y miserable.

Pues por mi parte ya está. Muchas gracias por tu tiempo, Dani. La próxima nos vemos en un concierto.

Claro que sí, estás invitada. Ha sido un placer, María.

Sobre Maire Morrigan

Nacida en los 80 en un barrio conflictivo, crecí entre bakalas y boy-bands en los 90. En el 2000, me regalaron una cinta de cassette con “A golpes de rock and roll” en la cara A y "Revolcón" en la B. Fue mi primer pico. No he dejado de chutarme rock desde entonces.

¿Te gustaría darnos tu opinión o aportar algún comentario?

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