Bob Dylan

Todo está roto.

¨Hay frases rotas, igual que hay hilos, que nos unen a algo, que se rompen irremediablemente. Nuestros ídolos se desvanecen en cuanto descubrimos que no son totalmente perfectos o ideales. Entre tanto puedes celebrarlo, bailar o bromear al respecto. Pero es igual. Todo se desmorona. Todo está roto.

Andando por la calle te con botellas, platos, cristales y piezas de todo tipo hechas añicos. Te cruzas gente en el ascensor o en el metro que también tendrá su corazón y su alma hechas polvo. Gente rota durmiendo en camas que estás rotas. Todo está roto.

Los cuchillos y las sierras con los que nos abrimos paso, intentando romper barreras y obstáculos, también se rompen. Así nuestros cuerpos y nuestros frágiles huesos acaban rotos.

Da igual que rompas la hebilla de tu cinturón de seguridad, o que rompas la ley para librarte de todo. Aunque tomes aliento, te ahogarás al intentar hablar por un teléfono que está roto, y sólo podrás emitir una voz rota. Porque todo está roto.

Si en algún momento pones pie en pared y miras alrededor, notarás algo que cae y se rompe al golpear el suelo. Y si huyes hacia algún otro lado, serás testigo de cosas rompiéndose en pedazos delante de tu cara.

Gente con manos rotas manejando arados que están rotos. Rompemos acuerdos y estiramos las reglas hasta que se rompen, Rompemos votos y rompemos la baraja. Puedes bailar y bromear sobre ello, pero todo está roto¨

Todo está roto.

Bob Dylan me ha ahorrado trabajar duro en este escrito. Lo ha hecho él todo. Es una torpe traducción o adaptación de Everything is Broken, del álbum Oh Mercy, el vigésimosexto de su discografía, publicada en 1989.

En tres minutos y pico, Dylan dice todo esto. No lo dice. Lo grita. Lo escupe. Lo cuenta con cinismo, y a la vez, con incredulidad. Pareciera que se indignara de que los demás idiotas que lo rodean no se están dando cuenta de todo esto. Con arrogancia, y con chulería, te educa: El mundo se va irremediablemente al carajo. La voz le sale de las tripas cuando lo narra. Dylan no está para hostias. Él nunca está para hostias. Cuando Dylan te cuenta algo, tú te callas y te lo crees. No hay más. Nunca hay dudas con este tipo. Dylan sólo cuenta verdades. Y el que no sea capaz de creerlas o piense que hay lugar para un debate o una duda razonable, no está a la altura.

Bob Dylan es ganador de 13 Grammy, de un Premio Pulitzer, de un Globo de Oro y de un Oscar de Hollywood, entras varias docenas más de galardones. También obtuvo en 2016 el Premio Nobel de Literatura, que recogió tres meses después y para el que se negó a dar discurso. El presidente de EEUU le entregó la Medalla de la Libertad y recogió además la Medalla Nacional de las Artes. Es Miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras. También ha sido nombrado Doctor Honorario en música por la Universidad de Princeton y por la Universidad de Saint Andrews.

Bob Dylan se estudia en las universidades de Estados Unidos dentro de la especialidad de poesía contemporánea.

Todo esto significó, y significa, una patada en el bajo vientre a todo aquel que ha menospreciado al Rock. Posiblemente la corriente artística más influyente de la segunda mitad del siglo XX. En estética, en actitud, en reivindicación, y por supuesto musicalmente. Es la banda sonora de mil películas y de mil libros. Es la banda sonora de millones de vidas y millones de historias. Sus personajes han generado las mil mejores biografías de las últimas décadas. Es la decoración de bares y la inspiración de otros artistas. Es cine y es fotografía. Es ruido y poesía. Es guitarras eléctricas mezcaladas con posters de Marilyn y James Dean. Hasta las tiendas de ropa low-cost venden ahora camisetas de los Ramones, Nirvana, los Stones o Aerosmith. Estos premios tienen algo de todos ellos. Y de los Sex Pistols, de Hendrix, de Neil Young, de los Doors, de Pink Floyd, de los Beatles, y de otro millar más de nombres que están en la historia del Rock, de la Música, de la Cultura y de las Artes Universales.

P.D. Bob Dylan es el artista más versionado de la música contemporánea, y siempre hay alguien que, aparentemente, ha publicado una versión de alguna canción suya que mejora la original. Esto obviamente es subjetivo. Pero para el lector que haya tenido la paciencia de llegar hasta aquí, y no esté muy familiarizado con esta pieza, me permito recomendar-además de la versión incluida en el álbum Oh Mercy, y la que aparece en la recopilación The Bootleg Series Vol. 8: Tell Tale Signs – Rare and Unreleased 1989-2006 – el cover que hizo Kenny Wayne Shepherd en el disco Trouble is.…Aquí cambia un poco el cuento, resultando una canción más sólida que los alaridos enfurecidos de Dylan, cambiándolos por la impresionante interpretación de Noah Hunt, las guitarras del propio Shepherd con ese sonido vidrioso y punzante tan agresivo, y la sección rítmica de los propios Double Trouble, la banda del mismisimo Stevie Ray Vaughan.

 

Sobre Pedro Morales

Toco la guitarra con dudoso talento. El Rock and Roll es lo único en lo que creo. David Gilmour es Dios.

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