Vetusta Morla WeZink Center
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Crónica | Vetusta Morla en Madrid

Reportaje fotográfico: @espe_dm

Que levante la mano el que, allá por 1998, pensaba que cinco chicos que estudiaban en un instituto de Tres Cantos iban a llenar el Wizink Center tres noches seguidas veintiún años después. Lo más seguro es que no la hayáis levantado, porque nadie se podía imaginar tal hito en la música en directo en nuestro país. Lo de este fin de semana no es comparable siquiera al logro de que su primer disco, ‘Un lugar en el mundo’, se convertirse, en opinión de varios periodistas musicales, en el mejor disco de un grupo en la historia del indie-rock en nuestro país. Por tanto, sí, podemos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que Vetusta Morla es la banda indie por excelencia actualmente.

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Como ya se intuía al principio de la tarde, el ambiente a las afueras del Wizink parecía algo frío a menos de hora y media de que comenzase el tercer asalto. Pero ya sabemos que los domingos todo se hace con más parsimonia. Después de leer el periódico, tomarse un café con churros y comer con la familia, llegaba el momento de coger el metro y plantarse en Goya. Cuando todos estos deberes estaban hechos, fue cuando ya se podía empezar a intuir en inicio de una noche grande.

«Después de dos años dando vueltas, despedimos esta noche esta gira. Una gira que muere hoy pero se transforma mañana»

Con el «Sólo sí es sí» de fondo en la pantalla que tantas caras de asombro nos iba a provocar minutos después, las luces del Palacio se apagaron (aunque fuera solamente por unos segundos) para dar la bienvenida a los seis de la banda. Las imágenes de todas las fechas de esta gira que marcará un antes y un después en la escena indie española, se emitían una detrás de otra. Móviles en alto y sonrisas en la cara. Y, de esta manera, se dio por iniciado un más que notable espectáculo de luces y escenografía. A la altura de los más grandes, sin duda alguna.

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Tras Palmeras en la Mancha, la cual fue la prueba de fuego para las 10.000 gargantas que ya se daban cita en el Wizink, llegó el primer «Buenas noches Madrid» por cortesía de Pucho, un frontman que ejerce como tal, sin parar quieto un sólo segundo y sin olvidarse de los que están abajo. «Después de dos años dando vueltas, despedimos esta noche esta gira. Una gira que muere hoy pero se transforma mañana». Dicho y hecho, pensarán algunos, más que nada porque chocaría no ver a Vetusta Morla en los carteles de los festivales del año que está a punto de empezar.

La interpretación de Copenhague fue uno de los momentos más especiales de la noche. La razón es sencilla: prácticamente toda la ella fue cantada de principio a fin por el respetable. «El valor para marcharse, el miedo a llegar…». El propio Pucho se atrevió a asegurar que el berrido del principio fue el más fuerte de los tres, y a pesar de que el Wizink no presentara un un lleno absoluto, los vítores se multiplicaron. «¿Tú crees que es verdad que hemos gritado más que la gente que vino el viernes y el sábado?». Pues si lo dice él será verdad. Confiemos en ello.

Vetusta Morla Gira Despedida

Canción a canción, Vetusta Morla dejaban claras sus intenciones: simplemente se trataba de que la gente se lo pasara bien. No importaba si era cantando, saltando o mirando atónito las pantallas. Todo valía. En Mapas, el bueno de Pucho se bajó al público y se recorrió la pista de principio a fin. Que tiemblen los jugadores de baloncesto que también se ganan la vida en el Palacio de los Deportes.

Encarando la recta final del concierto, otro instante clave llegó con Valiente, tema que fue coreado como el que más. Con Saharabbey Road, y con la entrada de trompetas, saxofones, trompetas y trombón, se dio por finalizada la noche. Pero claro, aún restaba una sorpresa para todos, incluidos los que se venían con el setlist aprendido de casa. Profetas del mañana sirvió para que las linternas de los móviles se encendieran e iluminaran por completo el Wizink Center. Cualquier adjetivo halagador se podría poner para describirlo.

Y, tras Consejo de sabios, El hombre del saco y Los días raros, llegó el momento que nadie quería que llegara: «Muchas gracias por transformar de nuevo nuestro hogar». Gracias a vosotros, Vetusta Morla, por una gira como la que se terminó ayer. Bendito ese año 1998 y lo que se empezó a fraguar en los pasillos del Instituto José Luis Sampedro.

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Sobre Mario de Jaime

¿Hay algo mejor que abrir la aplicación de música de tu móvil, ponerte los cascos y cantar en voz alta pensando que tienes una voz angelical cuando en realidad cantas peor que un grillo mojado? Así se podría resumir mi día a día, porque si no estoy de esta guisa me encontrarás en cualquier concierto y en cualquier sala de por ahí. Por cierto, también toco una poco la guitarra y soy periodista, aunque creo que es lo menos importante.

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